El otro requisito al que Graham da importancia es que exista un hueco en el mercado. Sin embargo no se refiere a una nueva idea en un mercado virgen (el sueño de cualquiera), sino que exista algo que no se este haciendo lo suficientemente bien o que se pueda mejorar mucho.
En el caso del mercado de los anuncios clasificados en España cuando apareció Loquo estaba dominado por los gigantes
Segundamano∞ y
Anuntis∞ (ahora fusionados y pertenecientes al grupo francés
Trader.com∞) y que claramente no apostaban por Internet. Sus grandes plantillas y modelo de negocio no debían funcionar bien en Internet y supongo que le debían tener terror a un medio donde con un pequeño equipo de personas se podía hacer lo mismo y mejor, pero con el inconveniente de no tener un modelo de negocio claro para mantener una empresa tan grande. Estas webs usaban prácticas tan peregrinas como tener que enviar un SMS premium (1 euro) para saber el teléfono de contacto de un anunciante. Esto aparte de ir contra la lógica natural de que si alguien paga es quien se anuncia, uno se arriesgaba a que por ejemplo el piso anunciado, ya estuviese alquilado.
El otro aspecto que la competencia descuidaba era el posicionamiento en buscadores. Sus sitios rankeaban muy mal en Google, lo que hacía que aunque tuvieran un flujo de anuncios del mundo físico, quedasen a merced de la gente que ya conocía el periódico en papel, recordase la url y de su imagen de marca. Esto les complicaba captar nuevos clientes y les llevaba a perder su cuota de mercado a pasos agigantados con el creciente uso de Google como primer sitio para comenzar cualquier tarea en Internet. Loquo por el contrario prácticamente estaba presente en los primeros resultados de Google en casi todas las búsquedas donde tenía contenidos.
La
usabilidad∞ de Loquo también era buena, mucho mejor que la competencia. Aún así hay que tener claro que la usabilidad es un elemento imprescindible, pero no suficiente para que una web funcione, es un elemento crítico, pero no el único necesario.
Así que estando de los primeros en Google teníamos tanto anunciantes como lectores de anuncios sin invertir nada en publicidad. Como éramos fáciles de usar no perdíamos demasiados de estos visitantes.
Me gustaría puntualizar que en mi opinión no hay que tener más miedo del necesario a la típica afirmación “ese mercado esta ya demasiado saturado, no hay hueco”. Evidentemente es más fácil atacar un mercado con poca competencia que con mucha, pero es mucho más difícil y arriesgado ser el revolucionario descubridor de algo completamente nuevo, que mejorar algo que ya se sabe que funciona, sobre todo cuando el diseño web está aún en pañales y hay mucho que mejorar.