Cambio de marco teórico
A la vista de los puntos anteriores, deben existir razones poderosas para que la teoría de la selección natural se haya mantenido a lo largo de todo el siglo XX con pequeñas modificaciones conceptuales aportadas por la corriente denominada
Neodarvinista y por la
Teoría Sintética. De hecho, estas modificaciones suponen una mera actualización de la
teoría darvinista en función de los descubrimientos científicos en la materia. Por ello, para la población en general, la teoría base generalmente sigue siendo la
darvinista.
Algunas de estas razones son similares a las que hicieron posible su aceptación. Si antes he comentado los requisitos formales de independencia de una teoría científica de cualquier planteamiento filosófico o religioso, en nuestros días este requisito se sigue manteniendo pero con una agravante, el refutar ahora la
teoría darvinista supondría, en alguna medida, que no sólo el racionalismo de los siglos XVIII y XIX, sino toda la comunidad científica del siglo XX han cometido un grave error al aceptar en su seno una teoría tan débil. Una vez más los filósofos tienen su parte de razón y el método científico no es infalible; a lo que habría que añadir: ¡
Y sobre todo si no se aplica correctamente!
La novedad fundamental de la TGECV es la consideración de la evolución como un mecanismo interno de mejora de los seres vivos que se transmite a la descendencia y que, dada la complejidad de los aspectos involucrados, utiliza múltiples sistemas, métodos o procedimientos, configurándose para cada caso en función de sus condiciones particulares.
Para un gran sector de la sociedad, la aceptación de la TGECV, o de cualquier otra teoría que suponga la existencia del mencionado mecanismo interno de mejora de los seres vivos, supondría un paso atrás. El reconocer científicamente que parece existir una evolución inteligente, dirigida desde el propio interior de los seres vivos, suena a una concepción religiosa de la vida, altera el hecho diferenciador del ser humano, y ataca el placentero egocentrismo de la especie humana, en otras palabras es totalmente
inaceptable por principio.
Otro gran sector de sociedad mantiene sus ideas religiosas, en consecuencia, los comentarios del párrafo anterior son igualmente aplicables; con las mismas palabras, es totalmente inaceptable por otro principio.
Dicho de otra forma, la
teoría de Darwin es una teoría muy conveniente socialmente hablando, teniendo un fuerte componente idealista dado que al negar la evolución a corto plazo no compromete la fijación en el ámbito genético de determinadas características relacionadas con la deseable igualdad de oportunidades.
No hablemos ya de la inteligencia de la filosofía de la adaptación al medio ambiente. Cualquier sistema se sentiría orgulloso de descubrir o inventar un principio “
científico” que dijera algo así como: “
cualquier elemento que no se adapte a mí será eliminado por la naturaleza”, sólo faltaría decir naturaleza divina en lugar de naturaleza para ser perfecto en sí mismo.
En aplicación de su propia filosofía, se han realizado esfuerzos para adaptar y mantener en vigor la esencia de la teoría. Sin embargo, las debilidades mencionadas en los puntos 1) a 5) anteriores prácticamente se mantienen, a pesar de que, con la introducción de la genética y los conocimientos derivados de otros avances de la ciencia, se puede hablar de evolución a corto plazo, auqnue siempre en la escala microscópica. Estas actualizaciones se han llevado a cabo principalmente mediante, primero, la denominada corriente
Neodarvinista y, después, la
Teoría Sintética; aunque esta última intente distanciarse un poco más, a mi juicio, no lo consigue.
Las actualizaciones han sido posibles en gran medida debido a que seguimos sin tener pruebas “
contundentes y aplastantes” de la naturaleza no aleatoria de las modificaciones de la información genética (aunque para mí sea totalmente obvio hoy en día) y a que el término “
selección natural” se lleva, en ocasiones, a una generalización casi absurda por su contenido tautológico.
Por su parte, todo lo desconocido se ha venido considerando a priori aleatorio, incluso en contra de la lógica. También esta tendencia está disminuyendo o limitándose, a la vista de las explicaciones, basadas en la
teoría del caos y las estructuras fractales, de hechos que parecían totalmente aleatorios con anterioridad (dicho sea de paso, lo contrario al famoso ejemplo de la mariposa).
A pesar de la mayor comprensión de la
diferenciación sexual en cuanto a su diferencia con la evolución en línea y en cuanto a la igualdad sexual en lo social desde un punto de vista científico, la falta de explicaciones satisfactorias de lo apuntado en los puntos 7) y 8) anteriores hace que, por vía metodológica, en los campos de la biología y de la genética se esté cuestionando cada vez más la esencia de la teoría darvinista. En cualquier caso, será
difícilmente compatible con la
teoría de la selección natural cualquier explicación racional de los hechos a que se refieren dichos puntos.
Conclusión
No se puede negar la gran aportación de
Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico pero, en cuanto a la explicación de la evolución de la vida, yo creo que la teoría de la selección natural no solamente adolece de pruebas científicas consistentes sino que existen abundantes ejemplos donde no se cumple y, en puridad del método científico, se debería considerar claramente refutada.
Asimismo, las supuestas mutaciones de la información genética no son tan aleatorias a la vista de los últimos avances en biología sino que se producen en determinados sitios del ADN con mayor probabilidad que en otros.
La Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) se propone como un modelo coherente de la evolución. Éste entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero
ni único, ni general, ni el más importante, y, desde un punto de vista conceptual, dicho método se produce en un momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución.
Bibliografía
José Molina,
TGECV - Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida, Editorial Molwick ISBN: 84-932999-0-1
http://www.molwick.com/tgecv.es/∞
José Molina,
MeMint - Aspectos Cognitivos del Cerebro, Editorial Molwick ISBN: 84-932999-1-X
http://www.molwick.com/memint.es/∞