De la integridad y la activación emocional - Conductas ajenas a la ética
2 - Conductas ajenas a la ética
Si se acepta la analogía, algunas empresas nos recuerdan las dictaduras, porque en ellas no hay libertad de prensa, y nadie puede, en su hipotético caso, criticar a aquellos altos ejecutivos que, amparados quizá en sus poderes notariales recibidos de la poderdante, hacen ostensión de inmoralidad mediante conductas, frecuentemente impunes, como las recogidas en la lista siguiente. Confiamos en que ningún ejecutivo reúna tanto desorden fuera de las historias de ficción, aunque no descartamos que haya, en algún sitio, quien lo supere y hasta reciba, por ejemplo, comisión del arrendador de las oficinas de la empresa.
Algunas worst practices de ejecutivos y directivos no íntegros:
· Utilizar la empresa para hacer negocios de carácter personal.
· Recibir comisiones de proveedores de servicios, a tal efecto contratados.
· Castigar económica y psicológicamente a los colaboradores que conservan independencia de criterio.
· Practicar el acoso sexual, aprovechando la posición de poder.
· Beneficiar a amigos o familiares, a cargo de la empresa.
· Distribuir privilegios entre los empleados, de forma caprichosa o bajo espurios intereses personales.
· Hacer de la mentira y el cinismo herramientas habituales de comunicación.
· Preferir la tranquilidad a la verdad y castigar a los mensajeros.
· Llevar a extremos la petulancia o narcisismo, con peligro de espantar incluso a los clientes.
· Humillar públicamente a los subordinados y descalificar a los ausentes.
· Utilizar medios y fondos de la empresa para fines particulares.
· Mentir al mercado en informes, notas de prensa, etc.
· Asignarse suplementos dinerarios injustificados.
· Excederse en los viajes y realizarlos con fines particulares.
· Practicar artificios contables, para evadir impuestos u otros fines perversos.
Por concretar algo más e inspirado en informaciones aparecidas, imaginen que el CEO de un grupo empresarial vende en especialmente buenas condiciones una de las empresas del grupo y luego, dos años después, aparece como dueño de ella... Imaginen que el director de un departamento de una gran empresa dispone de un presupuesto de varios millones de euros para adquirir en el mercado determinados productos, que hace gala de ello en los medios de comunicación, que convoca a una reunión a unos cuantos proveedores seleccionados, que paralelamente hace declaraciones diciendo que no es partidario de una calidad excelente de aquellos productos... Imaginen que un consejero delegado despliega una intensa campaña de prensa diciendo, entre otras cosas, que sus ventas se multiplicarán por 4 en dos años, aunque luego, en realidad, sus ventas disminuyen y registra grandes pérdidas...
Imaginen que un fabricante de refrescos declara que lo importante no es la calidad del producto sino la sed de los consumidores. Bueno esto, más que ser sospechoso de corrupción, parece indicar... Imaginen que un alto directivo de una gran empresa, consciente de la resonancia de su puesto, se incorpora a las Juntas Directivas de diversas asociaciones profesionales, en las que lleva a cabo relevantes papeles; hay que suponer que seguirá atendiendo a su función en la gran empresa, de la que cobra un elevado sueldo, pero... Imaginen que un CEO firma continuos acuerdos de colaboración con otras empresas, con resonancia en el mercado pero sin que realmente se compartan proyectos... Recuerden, si las noticias estaban bien fundadas, las condiciones en que se jubiló John Welch después de resultar un líder ejemplar... Recuerden cómo salió Pierre Suard de Alcatel... Si hay una mayoría de la población de la empresa que interpreta estas conductas igualmente, quizá esté en lo cierto; pero el hecho es que, lo esté o no, el ambiente se enrarece y las emociones positivas se inhiben, cuando las personas contemplan en sus mandos prácticas dudosas y no explicadas.
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