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De Pavese a Sanguineti, tras el retro vanguardismo - Tras el retro vanguardismo

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CopyLeft Artículo de Pablo Mora - 08 de Octubre de 2006
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2. Tras el retro vanguardismo

al principio fue el caos la tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la luz del abismo pero el espíritu de dios se cernía sobre la superficie de las aguas dijo dios haya luz y todavía envueltos en la noche seguimos esperando importante una almohada donde recostar el alba recuperar el hilván con que zurzamos el espacio de la caída donde vida sea arte arte vida fija la mirada en el libreto asomarnos al canto de los árboles escuchar el aplauso de los pájaros acabar con el vértigo la urgencia acabar con la guerra que nos cruza con la noche que nos cruza con el hambre que nos cruza paridora de soles cruce el alba acabar con la crisis que nos triza con el caos que nos acosa con el caso del ocaso con el saco de la cosa con el asco del ocaso que te acosa con la tisis que nos crispa acosar al caos al ocaso de las cosas pasto sea de demonios el asco de los dioses el alba un día sea inevitable la fuerza del grito la sombra del silencio la palabra de pie como el rocío noche esclarecida de azul mañana que la fe vislumbra todo ocaso va viene se repliega caos cosa caso asco saco acaso acoso grabar el sueño entre los árboles desentrañar los secretos al asombro estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginación para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada
p. m.

Cesare Pavese anticipa las razones de disenso de cara a la literatura de mediados del siglo XX, manejadora de una apertura lingüística representada por la “neo-vanguardia”, enarbolada por el Grupo 63 italiano -de los “novísimos”- y encabezada por el líder indiscutible Edoardo Sanguineti, uno de los máximos poetas italianos vivos, residente en su ciudad natal Génova, autor de una teoría de vanguardia en clave marxista basada en el binomio ideología-lenguaje, dentro del ciclo experimental que se sitúa en las vertientes de una visión del mundo en vías de una “nueva novela” o “novela experimental”. Su poética incentiva un plurilingüismo salpicado de non sense al tiempo que un extrañamiento al interior de los contenidos socioculturales.

Novela que, en concepción pavesiana, tendrá que empeñarse en profundizar la claridad del mito. Novela experimental en cuanto que el sujeto -sujeto proyectante- antes que proyectarse él mismo, proyecta el mundo. Angelo Guglielmi, al preguntarse: ¿qué es la novela experimental; en qué momento de la problemática de la evolución de la novela ésta nace? responde: “A mi modo de ver, la novela experimental nace en el momento en que el escritor se da cuenta, advierte que ya no logra tener una relación con las cosas, con la realidad, utilizando los viejos esquemas interpretativos, o sea, describiéndola según aquel conjunto de valores elaborados por la civilización burguesa neocapitalista. A partir de este momento el escritor arroja a las ortigas aquellos esquemas ya deteriorados y, en la necesidad de seguir intentando una relación con la realidad, recurre a nuevos esquemas que ya no son esquemas de significados sino esquemas formales, de ruptura, cuya aplicación le permite recuperar una noción ‘liberada’ de realidad, o sea, recuperar las cosas más allá de los falsos valores con que se disfrazan.”18

Es cuando Edoardo Sanguineti alude a la actividad mitopoiética ligada a la novela, a la identificación básica entre poesía y actividad mitopoiética, concibiendo la mitología como organización del discurso narrativo, y no como mera serie de contenidos. En sintonía con Pavese en torno al sistema antiguo y moderno, en alusión a lo real y lo increíble, Sanguineti muy puntual y atinadamente sostiene: “El horizonte naturalista no es sólo un horizonte de contenidos, un modo de percibir la realidad: es ante todo un modo de narrar, es esta organización de materiales de acuerdo al principio de una fabulación verificable en la inmediatez de lo vivido. La novela nueva, en general, pone otra vez el acento precisamente sobre el elemento de ficción, sobre lo que definiría como la conciencia mitopoiética: cuenta una historia que es al mismo tiempo verdadera y falsa.”19

Es en este momento histórico-literario donde la experiencia de Pavese cobra la mayor vigencia, resultando verdadero maestro de estilo y de vida ante las generaciones que le sucedieron, particularmente encarnadas en el Grupo 63 y la Novela Experimental. Respecto a la cual el propio Sanguineti afirma: “Imaginemos, en fin, que se deba definir como novela experimental la que no refleja pasivamente el proceso de modificación de las estructuras de base, pero, aun operando obviamente en el horizonte de la homología burguesa, intenta desde el interior de este horizonte mismo una operación de cuestionamiento; no recibe pasivamente los contragolpes de la modificación estructural sino que intenta activamente tomar conciencia de ello. O sea hace posible en la novela la experimentación-cuestionamiento.”20

Sanguineti, según Guido Davico Bonino, define la novela experimental como aquella “en la que (con el ejemplo de algunos grandes del siglo XX: Joyce, Kafka, Mann) se advierte una transparencia mitológica, pero de una mitología no metahistóricamente asumida en filigrana, sino fundada sobre la base de una antropología como historia.”21

En opinión de Fausto Curi, tal novela “es la que no cesa de cuestionar las estructuras de la novela burguesa tradicional… Lo que el escritor experimenta lo experimenta como cultura, pero sobre todo como lenguaje… la experiencia directa que tiene es la experiencia de una determinada situación de lenguaje… Y es obvio, para mí, que una experiencia lingüística es siempre también una experiencia ideológica.”22

Por su parte, Antonio Porta, en referencia al ámbito de la antropología entendida como historia, al interior de la psicopatología, en pro de una nueva antropología, concluye: “No es que el novelista pretenda que uno se deba comportar, mover, etc., en la vida, exactamente como en las novelas experimentales; es absurdo, evidentemente, pero sus proposiciones, en sustancia, intentan ampliar cada vez más el campo visual, desplazar la línea del horizonte, descubrir nuevas posibilidades para el lector y para una nueva sociedad. No me parece que haya otro modo de definirnos como experimentales.”23

Pavese, evocando su poética, tras el rigor del ejercicio estilístico, encaminado en una dirección mítica, no se olvida de expresar a su amigo Sanguineti, en el mes de febrero de 1950, algunos consejos en torno al esclarecimiento del mito y a las motivaciones absurdas e irracionales del inconsciente, a las que en cambio dará libre paso la “neo-vanguardia”, particularmente Sanguineti, en obras como Laborintus, Triperuno, Capriccio italiano, Il Giuoco dell’Oca.

He aquí los términos de la correspondencia:

Questa non è poesia, e nemmeno stile: sono giochi di prestigio. Aggiunga che la vertiginosa difficoltà testuale delle sue pagine, sentendosi benissimo che non scopre terreno nuevo ma ripete un tono, non invoglia allo sforzo di tensione necessario per farsi capire. C’è poi una grave sproporzione fra l’atteggiamento sibillino di rivelatore di misteri e la materia che traspare sotto le parole: semplici esitazioni e perplessità dell’adolescenza. / So che i consigli non servono a nulla, ma al posto suo io cercherei di ridurre quella qualunque ispirazione che si sente in corpo a un sommesso ed elementare linguaggio da ‘nursery’, da tiritera rimata (non scherzo): si vedrà così che cosa ne rimane. O meglio ancora a un lucido discorso prosastico, un’analisi e constatazione… Darne cioè l’equivalente critico - è un ottimo esercizio. (Lettere, 1926-1950).24

La erlebnis humano-poética pavesiana al través de su vivir trágico-peligroso, constituye acontecimiento de amor-angustia-muerte, de realidad-esperanza-desesperación, configurando su proyecto poético, reduciendo todo acontecer externo a una problemática individual, revestida de significación universal, en su obsesión por hacer poesía al mito. Éste, en conjunto, constituye su alto magisterio ético y artístico fincado en su comportamiento humano, sociocreador, dentro de una visión que incluya al hombre, al poeta y a la obra, es decir, al autor, la actividad, el proceso, el acontecimiento, la ejecución.

Etnología, clasicismo, metaforización, experimentación lingüística, desenfreno dionisíaco, retorno, soledad, depresión, violencia, injusticia, salvación, memoria, peligro, desesperación, tragedia, pasión, el símbolo, el mito, el reino de lo salvaje, el secreto, la incógnita, la sencillez, la parquedad, el insomnio, el sueño, el encanto, el asombro, vienen a ser los rieles pavesianos -la razón de vida- por donde ha de circular la nueva poesía que provendrá o generará su complejo magisterio creador.

“Su escritura fue un rito destinado a expulsar los demonios del tiempo histórico y del espacio fluyente, ceremonia hecha para que sus personajes regresaran a sus edades tempranas, al amanecer oculto por la madurez y la era adulta. Es el mito del retorno a la infancia a través de imágenes sugestivas, misteriosas, capaces de hacer sentir el encanto de la evocación, de lo insólito, del asombro ante un lenguaje tensionante y estremecedor… El mito es para Pavese una posibilidad de congelar el tiempo primordial, el estático, el del instante original. Las imágenes atávicas siempre están actuando en nuestro inconsciente y se manifiestan oníricamente y especialmente en la historia.”25

Justamente, al rescoldo de la fogata del Mayo Francés del ’68, tuvimos la satisfacción de conocer a algunos de los integrantes más preclaros del Grupo 63, entre ellos: Luigi Malerba, Alfredo Giuliani, Alberto Gozzi, Giorgio Manganelli, Nanni Balestrini, Antonio Porta, Elio Pagliarini, Angelo Guglielmi y Edoardo Sanguineti. Ora en el Teatro Stabile, ora en la sede de la Unione Culturale de Torino, nos fue posible adentrarnos en la investigación y vivencias de la “poética italiana contemporánea” a través de un conjunto de eventos denominados “lettura-spettacolo”.

Ligado a la explosión de la nueva vanguardia italiana, autónoma personalidad creativa, corresponsable de la antololgía I Novissimi, que en 1961 abrió una nueva estación a la poesía italiana contemporánea, Sanguineti estaba plenamente convencido de:

… che Pavese diceva; allora dissi (a me stesso)…
… e dicevano: come ti giustifichi?
Dicevano: ma ti giustifichi, tu?...26

Bajo la bandera de la “neo-avanguardia” o “neo-experimentalismo”, Il Grupo, a la luz del Grupo 47 de la Alemania Occidental, comienza a organizarse en 1956 con la aparición de la revista milanesa Il Verri y el I Congreso en 1963. Importante señalar la correspondencia sostenida con notables escritores como Enzensberger y Schneider, del Grupo 47.

Il Gruppo 63 se propuso un cambio radical de prospectiva en el lenguaje y en la concepción de la poesía. En referencia a las relaciones con el tejido socio-político, tarea fundamental era la relación del escritor con la realidad, estableciendo previamente los deslindes entre ideología y lenguaje.

Yendo a la impronta ideológico-política trazada por Pavese, hemos de recordar cierto ensayo polémico aparecido en la revista soviética “Novi Mir”, donde Gheorghi Breitburd dedica cuarenta cuartillas al desenvolvimiento de la neo-vanguardia italiana. Acusada ésta de un “retorno al provincialismo”, los neo-vanguardistas esgrimen, entre tanto, su eslogan “Avanguardia contro tradizione”.

Mientras, irrumpe la posición expresada por Angelo Giulielmi: a) “rinuncia alla ideología”; b) “rinuncia al ruolo sociale dell’artista (il suo engagement)”; c) “rinuncia alla funzione comunicativa dell’arte”. Ante la confusión ideológica derivada, reaparece la cuestión del “ruolo sociale dell’arte”, “l’autonomia culturale e scelte poltiche”. Nuevamente, sobresalen las objeciones de Edoardo Sanguineti en el sentido de una vanguardia que asuma la función de expresar la verità ultima sulla situazione dell’intellettuale nel mondo presente.

En conjunto, la aludida polémica no hizo sino reconfirmar el empeño marxista del que fuera portaestandarte Cesare Pavese, respecto a la específica autonomía cultural en las artes y tendencias políticas, asignándole a la política el contenido que le daba Gramsci de lucha por la participación moral e intelectual de todos. Dimensión política que implica un empeño cultural, colectivo, de la sociedad en pleno, del escritor u obrero en general.

Ciertamente, la neo-vanguardia italiana perseguía ante todo un crecimiento de la vitalidad imaginativa vehiculizada en un lenguaje socializado, en un como deseo de que muriese la conciencia vieja frente a los nuevos retos. Ante el interés social de una exigencia realista-comunicativa, de una expresión patético-verosímil, de una cultura en movimiento, de ser posible, contra el statu quo mismo, en busca de una poesía explosiva, en la que el verdadero problema ideológico fuese el estilístico, mimetizando, intertextualizando la palabra en la acción, en la praxis creadora desde los nutrientes de la misma fantasía semántica, en fecunda completitud zetético-poiesológica.

Esta dinámica teatralización del neo-vanguardismo de marras, en permanente provocación pública, viene a significar el mejor testimonio de la “messa in scena” del copioso ideario -weltanschauung- de Cesare Pavese, quien, desde su visionario mirador literario, constituye una de las figuras más vivas, sobresalientes, con que haya contada y cuente la literatura italiana del siglo XX.

Si nos hemos demorado en la reproducción de la anterior mise-en-scène -escenografía- es porque con el mayor de los orgullos podemos decir: io ero là! De esa fiesta espiritual, supimos, fuimos testigos entre los años 1966-1968. Saboreamos el fervor, la marcialidad con que Il Gruppo 63 se exponía y exponía su proyecto, sus planes, sueños, utopías. Prácticamente, se asistía a un verdadero montaje cultural ideológico-poético. A una manifestación artístico-espiritual, donde la lectura era lúcido espectáculo, en la que la improvisación, el diálogo o el “monodiálogo”, magistralmente ejecutados por los protagonistas del Gruppo, denunciaban claramente la autenticidad, el lungo miraggio que les permitiese como colectivo echar la vista adelante hasta oír la melodía del futuro. Era como si se propusiesen leer para aprender a través de la exploración y el descubrimiento. Interpretar del mejor modo el malestar difundido en la sociedad de su tiempo. Un deseo irresistible de construir el nuevo texto, el alcance de la nueva palabra, la fisonomía de la nueva poesía.

Parafraseando a Pierre Bourdieu, Il Gruppo 63 al interior de un inconsciente cultural con peso funcional específico, asido a un particular “pathos metafísico”, representaba la tonalidad de humor que coloreaba las expresiones del momento. Reflejo de los pensamientos profundos de su generación, expresaba la visión del mundo necesaria -la utopía concreta-. En complicidad inmediata, situado y fechado, venía siendo la voz de su sociedad y de su época. Integraba Il Gruppo un definido campo intelectual a modo de campo magnético, con líneas de fuerza, lugares comunes, en los que el discurso, el lenguaje, el encuentro, el entendimiento, les permitía un abordaje común de los distintos problemas que su proyecto creador les demandaba, les exigía, en procura de un intelectual autónomo, inmerso en una autonomía o libertad creciente.27

Desde los albores del futurismo, iniciador de la historia de los movimientos de vanguardia en el mundo, pasando por el ámbito neorromántico y la encrucijada del hermetismo de la década del veinte, inicia su aventura el nuevo realismo -gran estación poética italiana- volcado en una narrativa y en una poesía narrativa, dispuesto, reiterémoslo, a reflejar la angustia, los padeceres del hombre de su tiempo. Surge a renglón seguido, como hito cultural, en la poética italiana, la nueva vanguardia, representada ante todo por el Gruppo 63 en correspondencia con valores como Maiakovski, Joyce, Brecht y Dylan Thomas.

Edoardo Sanguineti -figura de las más destacadas del Grupo- apuntó siempre hacia una vanguardia revolucionaria dentro de una poesía que cumpliese una función social, al infinito, como lo testimonian los dos puntos al final de cada uno de sus poemas, en señal de que no terminasen ni terminen nunca.

Sanguinteti, al abordar la experiencia de los “Novissimi”, nos adelanta una clave de lectura acerca del móvil o secreto de su obrar poético. Es cuando señala la partida de la idea de un retorno al desorden28. Fórmula concluyente, lato sensu, para la nueva vanguardia en su conjunto: el retorno al desorden es el camino real del retorno a lo trágico.29

Desorden que de inmediato nos remonta a Arthur Rimbaud como fuente natural, cuando expresa que quería ser vidente mediante un largo, inmenso y razonado desorden de todos los sentidos. O en sus propias palabras: “Je veux être poète, et je travaille à me rendre voyant: vous ne comprendez pas du tout, et je ne saurais presque vous expliquer. Il s’agit d’arriver à l’inconnu par le dérèglement de tous les sens”.30

Desorden que nos reporta al “descuartizamiento”, a las estructuras descuartizadas típicas de Balestrini y del mismo Sanguineti, sobre todo en obras como Triperuno donde el lector asiste a un simpatiquísimo laberinto infernal a lo largo de sus 88 páginas. Aventuras a contracorriente, a contra orden, que nos conducen a la conclusión formal con la que, inconscientemente, Edoardo Sanguineti califica, evalúa su propia obra al ponderar la de Balestrini: “Es una calculada combinación explícitamente propuesta como una de las infinitas posibles combinaciones del material lingüístico, en un universo enteramente compuesto de meras posibilidades y combinaciones lingüísticas.”31

Se diría grosso modo que la poética de Sanguineti, apunta a un peculiar arte combinatorio a partir de un trabajado y respectivo cálculo combinatorio, que sobreviviendo a un enérgico descuartizamiento, en palabra dilatada, acuñada y combinada, protagoniza una auténtica alegoría amargamente verosímil de nuestro mundo, la que más allá del desarmable, patético cálculo combinatorio, desemboca en una poesía electrónica, una poesía ex machina, la misma que cada día con mayor celeridad, en evidente aggiornamento, se enseñorea y reta sin evidenciarse claramente sus inalcanzables, posibles, extremos desenlaces, entre los muchos tours y détours del polisémico, polivalente pensamiento poético de nuestros días.

En orden a la participación, por ejemplo, máxime delante de los novísimos espacios del hipertexto, según sean las características del hardware y del software disponibles, así como la fase de implementación de los datos en los espacios lógico y visible, se tendrán distintos tipos de fruición, de fuitore, espectador, lector, en cuanto cocreadores de la obra.

A partir de un primer espacio, el lógico, acompañado del visible, se llega a un espacio propiamente manejado por el usuario-lector-navegador. De este último spazio agito “emerge che questa terza dimensione dell’ipertesto accoglie e modula sia le azioni concrete della navigazione, sia le modalità cognitive che strutturano l’atto di lettura. Anche in questo caso, dunque, l’articolazione dello spazio si evidenza non come sovrastuttura che semplicemente ‘ospita’ un contenuto e le relative strategie di fruizione, ma, soprattutto, come una dimensione profundamente strutturante, sia rispetto al livello semantico, sia rispetto alle strategie pragmatiche.”32

Valga decir que en cuanto fruición electrónica cabe distinguir al menos seis categorías en la lectura hipertextual: la exploración, la consulta, la investigación, el aprendizaje, la construcción del texto y el denominado juego del laberinto. Todo en procura de un específico espacio en la interacción entre texto y lector -fruidor-, con miras a la costruzione del senso.

De donde además de la competencia cognitiva se ha de contar con la competencia práctica, “accanto a un ‘saper-essere’ e a un ‘saper-fare’, anche un ‘sapere-agire’, declinato nella capacità di ‘usare’ e in quella di ‘realizzare’… attraverso l’utilizzo degli strumenti offerti dal sistema.”33

De manera que el rol del lector cibernético delante del texto electrónico ha de enriquecerse cada día en cuanto polo receptivo. El nuevo texto, “il testo elettronico sembra privilegiare la dimensione della visibiltà, fornendo così un aiuto all’utente, ma, al tempo stesso, rendendolo partecipe del livello di organizzazione del testo.”34

Nos detuvimos en estas últimas consideraciones con el propósito de asomarnos al complejo acto de decodificación-construcción que hoy por hoy espera y reta al usuario/lector/fruidor del reino electrónico en el que nos corresponde vivir.

Ante los álgidos avatares del enigmático ruedo o electrónico collage que hoy alrededoriza y sorprende a la humana especie, entre construcción-reconstrucción del nuevo texto o hipertexto, donde la lectura se transforma en escritura, en altro testo, en desconstrucción de la unidad del sentido (Derrida); inmersos en el juego, il gioco del laberinto, donde los lectores “si rivolgono all’articolazione del labirinto più che al contenuto delle sue stanze”35, adquiriendo una competence más articulada, fina, ingeniosa y productiva, concluiríamos en que, en sinergia compartida, adelantándose en años, siglos, las vanguardias y sus líderes, a pesar de dárselas por agotadas o derrotadas, tanto son capaces de anunciar, vaticinar el sorpresivo advenir escondido en la asombrosa veta material de la técnica y la ciencia, cuanto asegurar a las generaciones poéticas y al hombre en pleno la supervivencia del sueño, la poesía, la palabra, más allá del embrujo encantatorio de la máquina, a la luz de la neurociencia, de la poiesología, de la razón poética, capaz de salirle al paso a la idolatría de la razón técnica, la “razón pura” y la utopia telemática.

A tenor de cierta constante surgida en el ámbito de la arquitectura de mediados del siglo XX conocida como “architectural revival” ante la paradoja del pasado redescubierto con efecto oscilatorio de vuelta a lo anterior -retro vanguardismo: redescubrimiento del pasado como solución o contestación al presente ya obsoleto-36 en cuanto “reavivación”, reactivación o revitalización del pasado a modo de trampolín para alcanzar el andamiaje-alumbraje para nuestro devenir, continuar siendo utopía en marcha frente a un siglo naciente que ha de ser poético o no será; postular un auténtico renacimiento, redención tecno-humanista, humanístico-tecnológica, que fije rumbo al destino histórico del hombre mediante la recuperación de su propia esencia a partir de una retro vanguardia en acción, capaz de retomar el principio de conservación de lo mejor de los valores del pasado, de la neo vanguardia de ayer, donde la sabia evolución creadora -in suo esse perseverare conatur (Spinoza)- nos confirme que el esse de algo es a un tiempo su fieri: perseverar en su ser dentro de su propio devenir, esforzarse por perseverar a fin de proseguir, persistir indefinidamente.37

Continuidad-conservación, pasado-presente, obsolescencia- plenitud, gestión-completitud han de ser las pautas que indiquen la mejor salida a la neo poética de hoy.

Frente al galopante secuestro del orbe por la globalización y el consumismo neo-capitalista, cabe preguntarse, entonces, cómo quedan la poesía y la vanguardia. Justamente, cuando ante el actual mercado literario, tenemos “la ineluctable prostitución del poeta en relación con el mercado como instancia objetiva, y con el producto artístico como mercancía.”38

El axioma acuñado por Marx en El Capital: las mercancías son mensajes progresivamente se ha venido entendiendo como la mercantilización de los mensajes dentro de un mensaje-mercancía o arte como mercancía. “Cio vuol dire che i messaggi dell’avanguardia non sono destinati a esser decodificati come rappresentativi dell’ideologia dominante.”39 En decir de Sanguineti: “La vanguardia se rebela, estructuralmente hablando, contra la mercantilización estética.”40 “Cio che l’avanguardia esprime è… una verità generale di carattere sociale… Si tratta… del fatto che l’avanguardia si costituisce, alle radici, nella forma della contestazione; e che tale contestazione, nell’atto stesso in cui si genera sul terreno estetico, mette in causa, inmediatamente, la struttura stessa dei rapporti sociali.”41

Como señala Hans Magnus Enzensberger:

“Per il potere, che non puo riconoscere altra arché oltre se stesso, la poesia è anarchica; intollerabile, perché non la può strumentalizzare; sovversiva per il solo fatto che esiste… La poesia tramanda il futuro. Di fronte alle realizzazioni del presente, essa ricorda l’evidenza: ciò che non è ancora statu realizzato.

Cioè ci sono cose ovvie già realizzate e cose ovvie non ancora realizzate; e la poesia richiama la nostra attenzione sulle seconde… La poesia è anticipazione, sia pure nel modo del dubbio, della rinuncia, della negazione. Non che essa parli del futuro: parla come se un futuro fosse possibile, come se fosse possibile un colloquio libero fra non-liberi, come se non vi fosse estraneazione ed assenza di linguaggio.”42

Distantes como estamos de alcanzar la utopía concreta implícita en el desiderátum de la mejor vanguardia, pensamos que una verdadera convergencia o relación entre vanguardia, ideología y lenguaje, entre lenguaje y pensamiento, estaría dada, como lo propone Ferruccio Rossi-Landi, por la constitución de una futura scienza globale dell’uomo, ciencia que en nuestro caso nominamos poiesología dentro de los óptimos parámetros de la inter-transdisciplinariedad, tal como lo hemos venido señalando en los distintos ensayos adelantados en la sede de esta calificada Revista Espéculo.43

En efecto, Rossi-Landi apunta: “A tale scienza sarà possibile lavorare più direttamente solo dopo che il uso oggeto -l’umanità stessa- sarà statu unificato, e in tale processo tutte le articolazioni delle discipline oggi esistenti saranno state culturalmente rivoluzionate.”44

Plantea, igualmente, Rossi-Landi la homología frente a la analogía y la metáfora; homología que, según él, no ha sido frontalmente analizada y menos el esquema, el método homológico capaz de explicar y diferenciar a fondo la producción material de la lingüística, llegando a sostener “che chi ha il potere si appropia sia della produzione degli oggetti materiali sia della produzione degli oggetti linguistici: naturalmente in guise diverse per via delle differenze fra i due tipi di oggetti.” 45 Como secuela discursiva, consiguiente-mente, alude a la realidad de la alienación lingüística válida para explicar el desenvolvi-miento tanto de la crítica literaria como de los medios de comunicación masivos dentro de la más auténtica génesis de la dimensión social.

Desde los albores de este siglo XXI, entre la zafra del pensamiento cibernético, telemático, antes que abandonar la utopía, hemos de tornar cada día a ella, por la vía de un retro vanguardismo que, saliéndole al paso a uno y otro fenómeno emergente, sea capaz de explicar y brindar salidas a los tantos cambios perceptivos provenientes de los nuevos móviles espacio-temporales. Redescubrimiento del pasado. Recorrer de nuevo. Necesidad de construcción. (Pavese dixit). Reconstrucción a partir del retorno creador.

Surge, entre otras tantas, la alternativa de una polivalencia poética que contemple, estudie, analice y explique, entre otras vehiculizaciones, las posibilidades de adaptabilidad del poema en cuanto enriquecimiento tanto en el orden endógeno como exógeno -vital-social-. Polivalencia que a tiempo y felizmente nos la prefigura Edoardo Sanguineti al indicarnos, con sus célebres dos puntos con que rubrica sus creaciones, lo inconcluso de cada poema, la perentoria y evidente necesidad de completitud creadora de parte del lector en busca del producto sinérgico-colectivo- poético o zetético poiesológico en que ha de afianzarse, a pesar de la angustia de este tiempo, la nueva conciencia cibernética, la nueva sociedad, la nueva palabra, el nuevo texto: la Poesía, Sociedad Anónima.

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Autor y licencia de 'De Pavese a Sanguineti, tras el retro vanguardismo - Tras el retro vanguardismo'
Pablo Mora Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero27/pavesang.html CopyLeft
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