El 4 de septiembre de 1946, por resolución del PCUS, es condenada la película Iván Grozny, segunda parte, y, desde luego, su autor el cineasta Sergei Eisenstein.
La herejía de Eisenstein consistió en presenta a Iván IV, zar del remoto pasado de Rusia, como un autócrata débil y vacilante, aunque sangriento e inescrupuloso, y a su guardia personal, los oprichniks, que cumplían funciones de policía secreta, como a una banda de asesinos y torturadores, sin reparar en que "fueron un fenómeno histórico de carácter progresista".
En su autocrítica forzada, en la confesión pública de su desviación, Eisenstein se verá obligado a aceptar que "las obras clásicas del marxismo sobre cuestiones históricas han esclarecido y puesto a disposición de todos nosotros el aspecto progresista de la guardia personal de Iván", etc.
- Yo oí la espantosa confesión de culpabilidad de Eisenstein. Estaba de rodillas e imploraba perdón.- dirá André Breton en Trotsky en el Exilio de Weiss. Sí, de rodillas por su ignorancia, por su falta de visión y de sensibilidad para vislumbrar, entre tanta sangre y tanta muerte, a estos progresistas y sus progresismos.
En el siglo XVI, Iván IV llamado El Terrible, había instaurado su imperio aniquilando, sin más, a todos aquellos que consideró sus enemigos u opositores, torturando a millares de personas y deportando a poblaciones enteras, en fin, imponiendo el terror a través de su KGB, es decir, de sus oprichniks. Pero resulta que sin Iván y sus oprichniks, sin toda su barbarie, no hay Rusia, sin Rusia no hay Revolución de Octubre, sin Revolución de Octubre no hay Patria del Socialismo, sin Patria del Socialismo no hay Iossif Vissariónovich Iugachvili, es decir, Stalin. Más pruebas de progresismo no se puede pedir.
Larga historia tendrá este esclarecimiento de las obras clásicas del marxismo sobre cuestiones históricas en cuanto a progresistas y progresismos. De hecho, marcará no sólo la visión del pasado, sino que, cayendo en un historicismo a brocha gorda, servirá también para justificar las posturas y acciones del presente. Así, los PC del mundo, tras la racionalización stalinista, debieron ajustar su visión histórica a estos criterios de progresismo, resultando que tiranos y. opresores, explotadores y aristócratas, de pronto pasaron a la categoría de progresista, sino es que a la de predecesores de la lucha revolucionaria.