



Una de las normas que los padres tratamos de inculcar a nuestros hijos es que nunca acepten regalos de extraños. Cuando crecemos nos olvidamos muy frecuentemente de ella. Y muchas veces pagamos las consecuencias. El caso del :CueCat tiene bastante que ver con esto, como tendremos ocasión ver.
¿Dónde radica el problema del gato-scanner? Es sencillo. El regalo, que se entrega a los lectores de las revistas y periódicos, tiene algunas características que nos revelan que no es tan generoso como a primera vista pudiera parecer. En realidad, el :CueCat no es un regalo, sino un instrumento de observación. Cada vez que un lector explora las etiquetas de barras ineluidas en las páginas impresas y accede al punto de la Web al que es enviado. sus movimientos quedan registrados en una base de datos. Tantas veces como lo haga, quedaran registrados sus movimientos y, por ende, sus intereses, creándose, finalmente, un perfil preciso de sus hábitos de compra. Esto puede hacerse gracias a uno de los elementos clave de todo el caso: cada uno de estos dispositivos tiene un número de serie, un identificador que permite agrupar todos los movimientos realizados por el usuario. El número de serie es, por decirlo así, nuestro "nombre en clave” dentro de la base de datos compuesta por los millones de usuarios del :CueCat.
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