Sin embargo la descentralización trae consigo muchos aspectos favorables:
1. Los gobiernos locales y regionales por ser escogidos democráticamente, tienen un mayor grado de compromiso con la ciudadanía para responder a sus expectativas y demandas, además, que de no cumplir con estas y con sus propuestas, los ciudadanos tendrán autoridad para exigirles, reclamarles y dado el caso revocarles el mandato.
Vale la pena anotar que esta medida cumple otro propósito, que es también de suma importancia, y es el de evitar el descontento de la gente con los gobernantes que anteriormente eran delegados por el gobierno central; dado que los países latinoamericanos siempre han estado gobernados por partidos tradicionales, hay regiones de un país que en su gran mayoría apoyan al candidato de su partido predilecto y si el gobernante local designado no corresponde a este partido, se crea un ambiente de inconformidad, y será para este más difícil emprender y culminar tareas sin el apoyo y la colaboración de la ciudadanía.
2. Con las nuevas atribuciones y responsabilidades de los municipios, es mucho más fácil para estos solucionar sus problemas y necesidades locales, ya que las conocen más de cerca y probablemente conozcan mejor también sus soluciones. De esta manera podrán actuar ágilmente, evitando el trámite burocrático antes necesario y evitando también la disminución de sus recursos en las redes clientelistas que solían demorarlos con el ánimo de recibir la popular tajada. Acabando así con el costoso e ineficiente paso por la administración central.
3. El proceso de descentralización ofrece mayores canales de participación política ciudadana y es un medio de acercamiento entre gobierno y sociedad.
4. Posibilita la generación de recursos locales mediante la reestructuración de la inversión.
5. La descentralización es apoyada por todos los grupos sociales que sienten que han sido o que podrían ser temporalmente o sistemáticamente excluidos de los mecanismos de decisión del gobierno central. Esto puede referirse tanto a los grupos sociales subordinados que aspiran incorporarse al sistema de gobierno, como a las elites gobernantes que temen ser excluidas. Este hecho otorga un gran potencial de cambio y modernización.
Si bien el proceso de descentralización es reciente, se están dando pasos significativos por su consolidación. Se está generando una dinámica de ensayo y error de donde se pueden extraer enseñanzas que se convierten en uno de los activos básicos a aprovechar mediante el intercambio y la difusión de experiencias exitosas, a través del fomento de la cooperación internacional. Pero dado que los avances en el proceso de descentralización en América Latina no son iguales (mientras en algunos países este proceso se encuentra en una etapa inicial, otros han avanzado en distintas prioridades y grandes dificultades que ya comienzan a reflejarse en los beneficios y costos de la transición a un medio de gestión que reconoce la heterogeneidad territorial) mas la variedad de casos que se presentan, se hace necesario elaborar criterios e instrumentos de evaluación del proceso para estar al tanto de los avances y retrocesos en cuanto a eficiencia de la gestión descentralizada.