E. M. Cioran. Belleza y transfiguración - Notas
5 - Notas
1
“Tras haber echado a perder las eternidad verdadera, el hombre cayó en el tiempo, en el que logró, ya que no prosperar, al menos vivir; lo que es seguro es que se ha amoldado a él. El proceso de esa caída y de ese amoldamiento se llama Historia.” E. M. Cioran, La caída en el tiempo, Tusquets, Barcelona, 1998, p. 167.2
E. M. Cioran, Ejercicios de admiración, Tusquets, Barcelona, 2000, p. 104.3
La caída en..., p. 168.4
El “desfigurado” es un individuo afectado en la capacidad de desenvolvimiento de sus facultades subjetivas – peor que el “mutilado” aristotélico (Metafísica, V, XXVII) -, víctima de alguna “potencia maléfica” (evidencia existencial aniquiladora, como la del sinsentido del hombre en el mundo y de la infructuosidad de todo empeño en la realización). La caída en..., p. 169; E. M. Cioran, Breviario de podredumbre, Taurus, Madrid, 1998, p. 95; Ejercicios de admiración, p. 229.5 “volver al tiempo, elevarse hasta él a toda costa,apropiarse de una parcela de él en la que instalarse, darse la ilusión de una morada.” La caída en..., p. 160. La misma idea también en E. M. Cioran, Historia y utopía, Tusquets, Barcelona, 1998, p. 144.
6
E. M. Cioran, En las cimas de la desesperación, Tusquets, Barcelona, 1999, p. 116.7
La caída en..., p. 161.8
“Los seres humanos se dividen en dos categorías: aquellos a quienes el mundo ofrece ocasiones de interiorización y aquellos para quienes el mundo permanece exterior y objetivo.” En las cimas..., p. 184.9
“Nuestras alegrías vienen siempre de nuestros transportes por encima de la vida”. Breviario de podredumbre, p. 274.10
“la espera como ritmo ascendente, define el aspecto dinámico de la vida.” E. M. Cioran, El ocaso del pensamiento, Tusquets, Barcelona, 2000, p. 72.11
“¡Pobre de quien estuvo en el tiempo y nunca podrá volver a estar en él!” La caída en..., p. 161.12
Ibid., p. 164.13
Que es diferente de la no-espera propia de la idiotez. El ocaso del..., p. 72.14
“no va a ninguna parte.” La caída en..., p. 164.15
Tiempo y argumento, en Julián Marías, El oficio del pensamiento, Espasa-Calpe, Madrid, 1968, p.101.16
E. M. Cioran, El aciago demiurgo, Taurus, Madrid, 2000, p. 86.17
El ocaso del..., p. 163 – 164.18
El aciago demiurgo, p. 87.19
Ibid., p. 83.20
Ibid., p. 86.21
E. M. Cioran, El libro de las quimeras, Tusquets, Barcelona, 2001, p. 144.22
Tres actitudes: poderío, magia e intelecto, en Joaquín Xirau, Amor y mundo, Península, Barcelona, 1983, p. 259.23
El libro de..., p. 144.24
“En todo ser dado, en todo dato del mundo encontramos su esencial línea de fractura, su carácter de parte y sólo parte, vemos la herida de su mutilación ontológica, nos grita su dolor de amputado, su nostalgia del trozo que le falta para ser completo, su divino descontento.” José Ortega y Gasset, ¿Qué es filosofía?, Espasa-Calpe, Madrid, 1995, p. 109.25
“Maldito sea el momento en que la vida empezó a cobrar forma y a individualizarse; ya que desde entonces empezó la soledad del ser y el dolor de ser solamente tú, de estar abandonado.” El libro de..., p. 14.26
“cuanto más se abre uno a la vacuidad y más se impregna uno de ella, más se sustrae a la fatalidad de ser uno mismo, de ser hombre, de estar vivo.” El aciago demiurgo, p. 52.27
El libro de...., p. 225.28
María Zambrano, Los sueños y el tiempo, Siruela, Madrid, 1998, p. 45.29
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, Península, Barcelona, 2000, p. 423.30
En las cimas de..., p. 114.31
El aciago demiurgo, p. 89.32
El libro de..., p. 165.33
Reiner María Rilke, Elegías de Duino, I, Monte Avila, Caracas, 1986, p. 17.34
El ocaso del..., p. 33.35
Ibidem.36
Ibid., p 80.37
...“ese recuerdo de la eternidad que es la belleza”. El ocaso del..., p. 33.38
Breviario de podredumbre, p. 59.39
“Para poder evocar o recordar, el acontecimiento que debería evocarse o recordarse debe necesariamente haberse dado en cierto contexto de asociación común o de haberse fundido con otros en un todo accidental u orgánico dentro de la misma unidad de tiempo.” Joaquín Xirau, Las dimensiones del tiempo, en op. cit., p. 243.40
E. M. Cioran, Ese maldito yo, Tusquets, Barcelona, 2000, p. 106. Accidentalmente el autor usa también la palabra tristeza: “Tu tristeza es desde siempre, no de ahora. Y ese ‘siempre’ abarca a todo el mundo que ha precedido a tu nacimiento. ¿No es la tristeza el recuerdo del tiempo en que no hemos existido?” El ocaso del..., p. 138.41
Lucian Blaga, Despre dor; en Marin Bucur, Lucian Blaga. Dor si eternitate, Albatros, Bucuresti, 1971, p. 163.42
Ovid Densusianu; cfr. G. I. Tohaneanu y Teodor Bulza, O seama de cuvinte romanesti, Facla, Timisoara, 1976, p. 51.43
Como aparece aún en un poema de 1867: “Mi país de glorias, mi país de dor...” Mihai Eminescu, Poesías, Minerva, Bucarest, 1989, p. 16.44
Breviario de podredumbre, p. 69.45
J. Ortega y Gasset, op. cit., p. 109.46
La añoranza mezcla “un sentimiento de encanto ante el recuerdo del objeto ausente o desaparecido para siempre en el tiempo, un sentimiento de dolor ante la inasequibilidad de ese objeto y, en fin un anhelo de retorno que quisiera transponer la enigmática distancia que separa el ayer del hoy y reintegrar el alma en la situación que el tiempo ha abolido.” Mariano Ibérico, Perspectivas sobre el tiempo, U. N. M. San Marcos, Lima, 1958, p. 164.47
En las cimas..., p. 59.48
El aciago demiurgo, p. 95.49
Breviario de podredumbre, p. 68 – 69.50
Ibid., p. 68.51
Ibidem.52
El libro de..., p. 228.53
El ocaso del..., p. 80.54
“desligado de este mundo y del otro”. E. M. Cioran, La tentación de existir, Taurus, Madrid, 1979, p. 173.55
“nos hemos convertido en hombres y hemos salido del paraíso del ser. Eramos Absoluto. Ahora sabemos que estamos en él. De esta suerte, ya no somos ni Absoluto, ni hombres.” El ocaso del..., p. 299. También en La tentación de...: “nos hemos querido sujetos, y todo sujeto es ruptura con la quietud de la Unidad.” P. 18.56
“No se vive sino por falta de saber. En cuanto se sabe, ya no se está en armonía con nada.” La caída en..., p. 139.57
Ibid., p. 13.58
E. M. Cioran, Del inconveniente de haber nacido, Taurus, Madrid, 1995, p. 12.59
La caída en..., p. 139 – 140.60
Y “cuando haya desaparecido el último iletrado, podremos guardar luto por el hombre.” Ibid., p. 34.61
En las cimas..., p. 82.62
El ocaso del..., p. 56.63
Según Ortega precisamente esta capacidad de sustraerse provisoriamente a la regencia cotidiana de la exterioridad y el hecho (“más ultrabiológico” posible) de disponer de una dimensión reclusiva exclusiva, de un intus invulnerable es lo que diferencia radicalmente la vida humana de la vida del animal; que “no puede meterse dentro de sí”, que “no tiene un sí mismo, un chez soi donde recogerse y reposar”. José Ortega y Gasset, El hombre y la gente, Revista de Occidente, Madrid, 1957, p. 39; 42.64
La lucidez es “el resultado del proceso de ruptura entre el espíritu y el mundo”. La caída en..., p. 115.65
El aciago demiurgo, p. 104.66
“como si yo hubiera sabido siempre lo que ahora veo y simplemente se hubiera hecho claro en este instante. Es como un despertarme, como un retorno de lo que ya traía en mí, sin saberlo hasta ahora.” Karl Jaspers, Filosofía, II, Revista de Occidente, Madrid, 1958, p. 588.67
El ocaso del..., p. 259.68
“vivo sin vivir en mí / y de tal manera espero, / que muero porque no muero.” San Juan de la Cruz, Poesías completas, Oveja negra, Bogotá, 1983, p. 21.69
En las cimas..., p. 167.70
El ocaso del..., p. 17.71
En las cimas..., p. 195.72
Ejercicios de admiración, p. 121.73
El ocaso del..., p. 159.74
La tentación de..., p. 192 – 193.75
“de tal unificación trágica de lo infinito-nuevo con lo finito-antiguo llega a desarrollarse un nuevo individual, en cuanto que lo infinito-nuevo se individualiza en figura propia, al haber admitido la figura de lo infinito antiguo.” Hölderlin, El devenir en declinar; en Javier Arnaldo (ant. y ed.), Fragmentos para una teoría romántica del arte, Tecnos, Madrid, 1997, p. 247.76
“los tejidos se resquebrajan siempre que nos vemos obligados a elegir entre el tiempo y la eternidad.” El libro de..., p. 232.77
J. Xirau, Amor y mundo, p. 145.78
Desvivirse, en Javier Marías, Ensayos de convivencia, Sudamericana, Buenos Aires, 1982, p. 84.79
El aciago demiurgo, p. 95.80
El ocaso del..., p. 176.81
En las cimas..., p. 54.82
Giuseppe Ungaretti, “Silenzio”.83
George Mehlis, Die Mystik, München, 1927; cfr. Mariano Ibérico, op. cit., p. 34.84
En las cimas..., p. 137 – 138.85
“Toda felicidad que no despierte el deseo de morir es vulgar. Sin embargo, cuando el universo se vuelve una espuma de irrealidad y éxtasis, y el cielo se derrite al calor del corazón, de modo tal que el azul fluye por su espacio loco de inmensidad, entonces las voces del fin emanan del gorgoteo de la plenitud. Y la felicidad se vuelve tan inmensa como la infelicidad.” El ocaso del..., p. 204.86 “Nos volvemos líricos cuando la vida en nuestro interior palpita con un ritmo esencial. Lo que de único y específico poseemos se realiza de una manera tan expresiva que lo individual se eleva al nivel de lo universal. Las experiencias subjetivas más profundas son asimismo las más universales, por la simple razón de que alcanzan el fondo original de la vida. ” En las cimas..., p. 15.
87 Ibid. , p. 17.
88
Ibid., p. 100.89
El ocaso del..., p. 69.90
Carlos Másmela, Martin Heidegger: El tiempo del Ser, Trotta, Madrid, 2000, p. 82.91
Saber comparable tal vez con aquel “entender no entendiendo, / toda sciencia trascendiendo”, que experimenta durante su éxtasis el místico medieval. San Juan de la Cruz, op. cit., p. 20.92
En las cimas..., p. 65.93
Josef Pieper, Obras, 3: Escritos sobre el concepto de filosofía, Encuentro, Madrid, 2000, p. 308.94
Ibid., p. 307.95
Ejercicios de admiración, p. 121.96
El ocaso del..., p. 258.97
Ibid., p. 276.98
Del inconveniente de..., p. 13.99
El ocaso del..., p. 243 – 244.100
Como la contemplación divina en Plotino. El sujeto “arrancado de sí mismo, arrebatado por el entusiasmo, se halla en un estado de calma y sosiego.” Enéadas, VI; en R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad antigua, Herder, Barcelona, 1988, p. 120.101
En las cimas..., p. 116.102
Los nombres de la angustia, en Julián Marías, Ensayos de convivencia, p. 79.103
Ataraxía y alcionismo, IV, en Julián Marías, El oficio del pensamiento, p. 36 – 37.104
Cioran se refiere de manera explícita al éxtasis ocasionado por la música: “El éxtasis musical implica una vuelta a la identidad, a lo originario. A las raíces primarias de la existencia. En él sólo queda el ritmo puro de la existencia, la corriente inmanente y orgánica de la vida. Oigo la vida. De ahí arrancan todas las revelaciones.” El libro de..., p. 12.105
Ibid., p. 71106
Ibid., p. 144, nota del traductor Joaquín Garrigos.107
Ibid., p. 144 – 145.108
En las cimas..., p. 114.109
“La primavera del éxtasis muere en el relámpago del instante”. El ocaso del..., p. 69.110
En las cimas..., p. 113.111
El aciago demiurgo, p. 89.112
El libro de..., p. 139.113
“Humaniste serait toute pensé anthropologique par opposition à la pensée théologique (centrée sur Dieu) ou à la pensée cosmologique (centrée sur la nature et qui n’ envisage l’ homme qu’ en tant qu’ âtre naturel.” Bernard Morichère, L’ individu et la communauté humaine dans la pensée humaniste, en Actes du VIII-e Congrés, Les belles lettres, Paris, 1969, p. 736.114
“¿Qué le ocurre, hombre, pero qué le ocurre? Nada, no me ocurre nada, es sólo que he dado un paso fuera de mi destino y ahora ya no sé hacia dónde dirigirme, hacia qué correr.” Del inconveniente de..., p. 187.115
El libro de..., p. 235.
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