Este es un punto clave que debe ser analizado detenidamente. El desarrollo del flujo migratorio va de la mano con la formación de toda una estructura económica estrechamente ligada con aquél. Esta estructura toma la forma de un verdadero subsistema económico. Conviene aquí recordar que en una representación elemental de un sistema económico deben distinguirse los agentes económicos, la estructura productiva y la dinámica económica. Un sistema funciona con cierta autonomía: la dinámica entre los agentes económicos en torno a la estructura productiva permite la reproducción del sistema.
En el subsistema de la economía migratoria existen diversos agentes, de entre los cuales, los más importantes, por el papel que cumplen, son la familia transnacional y las unidades productivas ligadas a la emigración. Ambos agentes interactúan gracias al funcionamiento de las redes migratorias. La familia transnacional es la unidad más elemental del subsistema. Está conformada tanto por los emigrantes como por sus familiares, que a pesar de la distancia continúan "funcionando" en torno a una estrategia familiar de largo plazo. De su lado, las unidades productivas ligadas a la emigración agrupan a toda entidad empresarial cuya actividad se relacione directamente con la emigración. Entre éstas se incluye a entidades del país de origen, tales como chulqueros (14), empresas que brindan servicios de comunicación (teléfono, Internet), agencias de viaje; aquellas empresas que dividen sus actividades entre el país de origen y el de destino, como coyotes (15), agencias de envío de dinero, de vinculación laboral; y por último aquéllas radicadas en el país de destino. Estas últimas suelen estar conformadas por empresas que contratan emigrantes, negocios individuales de los mismos emigrantes, y diversas empresas que aprovechan la presencia migratoria.
Como se puede deducir fácilmente, la dinámica entre la familia transnacional (ya sea con los emigrantes o los familiares) y las unidades productivas ligadas a la emigración pone en movimiento toda una estructura productiva que se manifiesta evidentemente en la formación de un flujo creciente de bienes y servicios por parte de las mencionadas empresas, el correspondiente flujo de ingresos monetarios, tanto para los propietarios de las empresas como para los trabajadores, y por supuesto en la creación de todo un conjunto de plazas de trabajo ligadas con las actividades mencionadas. Esto es un aspecto esencial: los agentes del subsistema producen y reproducen su propia estructura, la economía migratoria, en gran medida, se sustenta a sí misma. Ejes importantes de esta economía migratoria, como se ha registrado sobre todo en experiencias centroamericanas, son el turismo y el comercio nostálgico.
Como se ve, el funcionamiento de la economía migratoria, si el fenómeno emigratorio alcanza dimensiones considerables, como sucede en el caso ecuatoriano, se transforma en una actividad altamente rentable e incluso podría ser productiva, tanto desde un punto de vista financiero como laboral, pues no sólo consiguen trabajo los inmigrantes en el país de destino, sino además un gran conjunto de personas ligadas con el fenómeno a través de las redes migratorias. Un ejemplo son los emigrantes que al no lograr emplearse en empresas españolas o estadounidenses, constituyen un negocio por cuenta propia, como es el caso de los vendedores de comida típica ecuatoriana en España o en EEUU. Su actividad es sustentada exclusivamente por el colectivo ecuatoriano, a quien, por supuesto, va dirigida su producción.