B- ALMOHADES (1146-1269)
La llegada de los almohades restaura una época de prosperidad para las letras, especialmente para la filosofía. Sin embargo, la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, supuso el golpe casi definitivo para el Islam andalusí.
Géneros jóvenes, como la maqâma, continúan con Muhammad ibn `Iyâd, según el Mugrib, fuente de maqâmas y risalas, pero la filosofía se abre paso ya con personajes como Maimónides (1135-1204), judío que escribe en árabe gramáticas, cartas y, sobre todo, su obra maestra, Guía de los descarriados, que se tradujo al castellano en el siglo XV.
La lírica conoció en Valencia a al-Waqqasî o al-Rusâfî (m.1177), autor, éste último, de una Descripción del cálamo y un Diwân, de poesía descriptiva y báquica. En Granada escriben Abû Ya`far ibn Sa`îd (m.1163), aristocrático, ejecutado por antialmohade, y enamorado de la poetisa Hafsa bint al-Hâyy al-Rakûnî (m.1191), o Ibn Farsán de Guadix.
Safwân ibn Idrîs de Murcia (1165-1202) fue autor de risalas y biografías. Su obra más importante es la antología poética Zâd al-Musâfir, continuación de la de Ibn al-Imâm de Silves (1155). Abû Bakr ibn Zuhr (1113-1199) cultivó la moaxaja. Otros poetas fueron Ibn Muybar (m.1191) o Al-Munsafi
Al-Saqundî (m.1232), compuso una risala en defensa de la cultura de al-Andalus, y el malagueño Ibn al-Sayj (1132-1207), un adab: Kitâb Alif Bâ`, enciclopedia para su hijo. Destaca Ibn Sâhib al-Salá de Beja (m.1180) por una Historia de los almohades, continuada a su muerte, hasta 1184. También Abd al-Wahid al-Marrakusi historió esta época, e Ibn Baskuwâl (1100-1182), discípulo de Averroes, dejó unas biografías en el Kitâb al-Sila, que sigue a al-Faradî. Más arriba citamos a Abu-l-Àbbas Ahmad al-Sarisí (m.1222) y sus comentarios a al-Hariri.
Entre las grandes figuras de esta época, tenemos a Ibn al-`Arabî de Murcia (1165-1240), sufí, es decir, especie de místico neoplatónico que, entre otras cosas, hablaba con los muertos. Escribió poesía erótico-mística y vidas de sufíes. Su obra más famosa es el adab Muhâdarat al-abrâr. Siguió a Ibn al-`Arîf e Ibn Barrayân. Con Intérprete de los amores, Perla preciosa o Libro del cero influye en Ramón Llull. Finalmente, emigró a Damasco y Bagdad, donde murió. Discípulo suyo fue el sufí Ibn Sab`în de Murcia (1218-1270), muerto en El Cairo. Su mística lo acerca a los sabiníes. Místicos fueron también Ibn Madyan de Tlemcén (m.1193) y al-Sâdilí (m.1258).
Versión latina de
El filósofo autodidacto
Ibn Tufayl o Abentofail (Abubacer) nació en Guadix, en 1105, y murió en 1185-6, en Marraquex. Fue médico y versado en la filosofía neoplatónica. Su Epístola de Hayy ibn Yaqzân fue traducida al hebreo y le dio fama universal como filósofo. La versión latina, Philosophus autodidactus apareció en 1671. Su argumento trata de una especie de Robinson, que, amamantado por una gacela en una isla desierta, aprende lo que la razón humana permite conocer. Aleccionado por un ermitaño, fracasará a la hora de adaptar sus enseñanzas a la sociedad. Ibn Tufayl fue protector de Averroes. Su obra se ha asociado con la ficción de la primera parte de El Criticón de Baltasar Gracián. Parece que ambas se inspiran en un cuento popular hispanoárabe que hizo de antepasado común.
Abu-l-Walid Muhamad Ibn Rušd: Averroes (1126-1198) fue jurista y médico, entre otras cosas.
Manuscrito árabe de Averroes
con glosas latinas
Protegido de los príncipes almohades, cayó en desgracia hacia 1195. Recibió el encargo de comentar a Aristóteles, a quien diferenció claramente de Platón, conciliando filosofía y religión. Escribió además obras teológicas, jurídicas, astronómicas, médicas, junto a las filosóficas. Murió en Marruecos entre el juicio y el perdón. Su influencia fue decisiva en el desarrollo de la escolástica medieval europea.
Folio de las obras de Averroes
Tras la derrota de las Navas de Tolosa en 1212, la decadencia es un hecho y la emigración cada vez más frecuente entre los autores andalusíes.
Ibn Sahl el israelita de Sevilla (1212-1254), converso al Islam, murió ahogado en el Guadalquivir o en Ceuta, al hundirse el barco en que viajaba. Dedica sus poemas a efebos y cultiva los géneros populares o clásicos.
Abû l-Baqâ` al-Rundî (1204-1285) compuso poemas elegíacos a las conquistas de Fernando III. Juan Valera los tradujo en coplas manriqueñas y creó una pequeña confusión, por la que se consideró a este poeta un precursor de Jorge Manrique. Escribió además prosas, recogidas por Ibn al-Jatîb. Una línea parecida sigue Ibn Hazîm de Cartagena, (1211-1285), describiendo Murcia en su Maqsûra. Murió en el norte de África. También emigra a Oriente Ibn al-Sabuní. Otra emigración es la evasión religiosa del sufí al-Šuštarî de Guadix (1212-1269), autor de zéjeles místicos.
Ibn al-Abbâr de Valencia (1199-1260), emigró a Túnez en 1238. Su Mu`yam y su Takmila recogen biografías de escritores, siguiendo en la segunda a Ibn Baskwâl. Su Al-Hulla al-Siyarâ` (La túnica recamada) es una antología de poetas andalusíes, así como la Tuhfat al-qâdim. Murió ejecutado en la cárcel, tras una serie de intrigas como kâtib de diversas autoridades.
Edición moderna del Libro de las banderas de los campeones
Ibn Sa`îd al-Magribî, de Alcalá la Real (1213-1286) representa el culmen de una familia de literatos. Viajó a Oriente y murió en Túnez. Continúa el Al-Mushib de Al-Hiyarî (1135) y escribe el Kitab falak al-adab, antología erudita de la lírica árabe. Se divide en Al-Masriq, dedicado a los poetas orientales -escrito en la emigración-, y Al-Mugrib fi hulâ l-Magrib, para los occidentales. De éste se tomaron los poemas para la antología del Libro de las banderas de los campeones.
Otra antología es la de Ibn Dihya de Denia (1149-1235), Al-Mutrib min as`âr ahl al-Andalus.
De esta época son los poetas Ibn Lubbâl (m.1284) alfaquí de Jerez, Ibn Gayyât, también de Jerez, el teósofo Abû l-`Abbâs al-Mursî (m.1287) e Ibn Abbâd de Ronda.
La astronomía sigue cultivándose con al-Ricotí a quien Alfonso X hizo director del colegio de Murcia.