Juan de Mena
12.- El cordobés Juan de Mena (1411-1456) llevó a su apogeo el estilo latinizante.
A sus veintitrés años se licenció en Salamanca como Maestro en Artes.
Su primera gran obra fue la Coronación del Marqués de Santillana (h.1438), en coplas reales comentadas en prosa: el poeta se halla en una selva (cc. 1-24), infierno dantesco, entre condenados y seres mitológicos. Otra selva, monte de la sabiduría y morada de autores antiguos (cc.25-38), guía a las nueve Musas (cc.40-51), que coronan las virtudes de Íñigo López, vencedor de Huelma. El autor desaparece sorbido por la sierra.
Coronación del Marqués de Santillana
Un extenso comentario en prosa titula a la obra calamicleos, género híbrido entre la comedia de final feliz y la sátira moral. Es también una breve enciclopedia de historia, erudición y mitología, moralizada con exposiciones literales o alegóricas, lecciones sobre árboles o temas clásicos.
Juan de Mena vivió en Florencia entre 1442 y 1443, año en que vuelve a España.
Compone su Omero romançado o Sumas de la Ilíada de Homero (h.1442-1444), prosificación en 36 capítulos de la Ilias -versión latina de la Ilíada-, por encargo de Juan II.
Incunable de la Coronación del Marqués de Santillana
Laberinto de Fortuna (Sevilla, 1496)
Se le atribuye un Tratado sobre el amor (h.1444) en prosa, de raíz ovidiana, sobre las categorías del amor y las causas para provocarlo o aborrecerlo. Una alusión a la placenta de la yegua apunta al verso 875 del Laberinto.
En España ofrece a Juan II su Laberinto de Fortuna (1444), ambicioso poema alegórico y doctrinal en doscientas noventa y siete octavas de arte mayor, que sigue la Comedia de Dante, la Eneida o la Farsalia de Lucano.
Tras una dedicatoria a Juan II y unos denuestos contra Fortuna (cc.I-XII), el poeta, arrebatado, contempla a Providencia (cc.XIII-XXXIII), y al Mundo (cc.XXXIV-LV) con sus tres ruedas -pasado, presente y futuro-. Siete círculos -de Diana o la Luna (cc.LXII-LXXXIV), de Mercurio (cc.LXXXV-XCIX), de Venus (cc.C-CXV), de Febo (cc.CXVI-CXXXVII), de Marte (cc.CXXXVIII-CCXIII), de Júpiter (cc.CCXIV-CCXXXI) y de Saturno (cc.CCXXXII-CCLXVII)- reflejan la castidad -de la reina María o de María Coronel-, la prudencia del consejero; la fidelidad, de amantes como Macías; la filosofía de antiguos y modernos, como Enrique de Villena; el genio militar, con la muerte del Conde de Niebla, de Juan de Merlo (†1443) o de Lorenzo de Ávalos; la moderación de Emperadores y reyes; y la ciencia de regidores, como Álvaro de Luna. Lo cierran una descripción del tiempo (cc.CCLXVIII-CCXCI), una loa de Juan II, una despedida de Providencia (cc.CCXCII-CCXCVI) y una finida al rey.
Manuscrito del Laberinto de Fortuna
Manuscrito del
Laberinto de Fortuna
Su género participa de la tragedia, comedia y sátira, según se expone en los Comentarios de Benvenuto Rambaldi da Imola a Dante.
El éxito del Laberinto da lugar a los comentarios de las ediciones de Hernán Núñez (1499) -el Comendador griego- y de Francisco Sánchez de las Brozas (1582).
Juan de Mena en el Cancionero de Resende
En su lírica amorosa y conceptual, Mena acentúa el dolor y discreción del enamorado: dos obras maestras -"El sol clarecía los montes acayos" o Claro escuro y "El hijo muy claro de Hiperión"- alternan octavas de arte mayor, de erudición mitológica, y coplas mixtas de octosílabos con conceptos amorosos o sacroprofanos.
Otros poemas de circunstancias lo vinculan a Álvaro de Luna, Juan II, Pedro de Portugal o el Marqués de Santillana.
Para el duque de Medina Sidonia, tercer Conde de Niebla, compone en prosa un Tratado sobre el título de duque (1445) de la condición y preeminencias de esta dignidad.
Un proemio al Libro de las virtuosas e claras mujeres (1446) y unos dudosos apuntes, las Memorias de algunos linajes (h.1448), completan su prosa.
Al final de sus días escribió, en 106 coplas de arte menor, las Coplas de los pecados mortales o Debate de la Razón contra la Voluntad y contra Soberbia, Avaricia, Lujuria e Ira, completadas por Gómez Manrique, Pero Guillén de Segovia y fray Jerónimo de Olivares.
En la corte castellana, Juan de Mena recibe en 1450, año de su segundo matrimonio, beneficios eclesiásticos. Al morir el rey fue cronista real, cargo en que le sucede Alonso de Palencia.
Su estilo pareció artificioso desde el siglo XVIII. Hoy vemos en su poesía latinizante una fuente de riqueza para el español. Anticipa a Luis de Góngora (1561-1627) y funda la escuela poética andaluza.
Libro de las virtuosas e claras mujeres
13.- La batalla de Olmedo (1445) origina las Coplas de la panadera (dp.1445), sátira iniciada por una redondilla y por el verso Di, panadera. Cuarenta y seis coplas de arte menor ridiculizan a los nobles de ambos bandos -Rodrigo Manrique, Íñigo López de Mendoza, Juan Pacheco o el Conde de Haro-, respetando al rey Juan II y a su Condestable, Álvaro de Luna.