Corría el año 1879 y en El Cairo circulaba un fuerte rumor que podían existir antiguas inscripciones jeroglíficas en unas pequeñas Pirámides en Saqqara pertenecientes a la IV, V y VI Dinastía.

Cuando esta versión llegó a oídos del Profesor Gastón Maspero, famoso arqueólogo que recientemente había llegado a El Cairo para hacerse cargo de la Mission d’Archéologie Francaise, decidió investigar.
Según parece un chacal ó zorro del desierto había sido visto inmóvil cerca de una Pirámide en ruinas en Saqqara (ó Sakkara).
El animal estaba siendo observado por un capataz de obras ó reis y decidió seguirlo. (Hoy en día es muy raro ver a estos animales casi ya extinguidos, le temen a los humanos).
El chacal se dirigió a la cima norte de la Pirámide deteniéndose unos instantes para desaparecer por un agujero. El árabe lo siguió y luego de deslizarse por el estrecho agujero se encontró dentro de la cámara de una Pirámide, al encender su linterna observa con asombro que todas las paredes estaban escritas de arriba a abajo con inscripciones jeroglíficas, pintadas en color turquesa y dorado.
Sin saberlo el reis había encontrado el más grande descubrimiento arqueológico de fines del siglo XIX, había descubierto los textos religiosos más antiguos hasta el momento en el mundo dentro de la pequeña Pirámide de Pepi I.
La historia del chacal se remonta en el Antiguo Egipto donde existían dos dioses chacales, aunque constituían diferentes aspectos de un mismo. El primero y más conocido era Anubis, representado en las pinturas funerarias egipcias supervisando el ritual del “pesaje del corazón”, el examen que rendía el Faraón para poder ingresar a la corte de Osiris y también es conocido como custodio dentro de las tumbas de los faraones, los guardianes que pudimos observar también nosotros en la tumba del famoso Rey Tutankamon. Hoy estos guardianes están en el Museo Central de El Cairo.
El otro chacal es el Upuaut que quiere decir “abridor de caminos”.
Bajo este mismo nombre un pequeño robot de un equipo alemán ingresó por primera vez al canal de la Gran Pirámide el 22 de marzo de 1993, bajo la dirección del Ing. Rudolf Gantenbrink y descubre una “puerta” que sella el camino luego de trepar 65 metros de viaje. Las imágenes grabadas de este descubrimiento son sorprendentes.
Según parece Anubis está relacionado con la estrella Sirio, que es la estrella más brillante de la Constelación del Can Mayor, y Upuaut con la Constelación de la Osa Menor.
El descubrimiento de los Textos de las Pirámides se le acredita a Gastón Maspero quien fue el primero en ingresar a la Pirámide de Unas el 28 de febrero de 1881 en Saqqara, pero asímismo otras dos Pirámides que también contenían inscripciones jeroglíficas habían sido ya exploradas por Auguste Mariette (1821-1881), Director del Servicio de Antigüedades Egipcias.
Mariette se había hecho famoso al descubrir el Serapeum de Saqqara, un gigantesco laberinto de galerías subterráneas que contenía docenas de grandes sarcófagos de los sagrados Bueyes de Apis de Menfis. Asímismo fundó los Services des Antiquites y el Museo de Boulog, hoy transformado en el Museo de El Cairo, excepcional por su contenido.
Quien esto escribe fue en más de una oportunidad al mismo y no deja de sorprender las antigüedades egipcias que contiene. Está ubicado en pleno corazón de El Cairo.
Al fallecer Mariette el 19 de enero de 1881 Maspero fue nombrado Director de los Services des Antiquites y en la segunda semana de febrero de 1881 bajo un sol invernal, decidió investigar todo el frente de la Necrópolis Menfita, desde Abu Roasch hasta Lisht.
Las Pirámides de Pepi I y Merenra habían sido abiertas por Emile Brugsch, asistente alemán de Mariette, la Pirámide de Unas se abrió el 28 de febrero, Pepi II y Neferkara el 13 de abril y Teti el 29 de mayo. Las excavaciones continuaron hasta fines de 1882.
Maspero informó: “en menos de un año cinco de las Pirámides de Saqqara llamadas mudas han hablado. Las Pirámides escritas en Saqqara nos han dado casi cuatro mil líneas de himnos y fórmulas, de las que la mayor parte fueron escritas originalmente durante el período predinástico de la historia egipcia”.
Se encontraron así miles de líneas de jeroglíficos. Textos que también tuvimos oportunidad de ver y “palpar”. Miles de años después, nosotros veíamos con asombro estos jeroglíficos inscriptos en las paredes. Allí estaba Osiris-Unas , también Sahu el nombre antiguo de Orión acompañando el techo cubierto de estrellas y textos por doquier. Teníamos frente a nosotros los secretos de las estrellas.
De las cinco Pirámides la que mayor aportó cantidad de textos fue la Pirámide de Unas, último Rey de la V Dinastía. Las otras cuatro pertenecen a la VI Dinastía.
Sus textos no sólo fueron los mejores de la colección sino también los más antiguos.
Los Textos de las Pirámides se convertirían en los escritos más antiguos descubiertos en todo el mundo, miles de años antes a la compilación del Antiguo testamento.
Para J. Breasted consideraba de acuerdo a sus escritos de 1912 que: “Contrariamente a la impresión popular corriente, el cuerpo más importante de literatura sagrada de Egipto no es el Libro de los Muertos, sino los mucho más antiguos Textos de las Pirámides. Estos Textos preservados en Pirámides de la V y VI Dinastía en Saqqara, forman el cuerpo más antiguo de literatura que ha sobrevivido del mundo antiguo y nos revela los primeros capítulos de la historia intelectual del hombre tal como ha sido preservado hasta los tiempos modernos”.
La traducción de los mismos ha sido un arduo trabajo. Ya Maspero había realizado este trabajo, pero le siguieron muchos otros, como el Dr. alemán Kurt Sethe (1910-1912), Prof. Samuel B. Mercer y Alexander Piankoff entre 1950 y 1970. Pero en 1969 Raymound Faulkner (filólogo inglés) produjo lo que es considerado la traducción definitiva.
Para sorpresa de todos en 1946, un famoso egiptólogo egipcio, Dr. Selim Hassan publicó su interpretación de los Textos de las Pirámides y señaló en su trabajo Excavaciones en Gizeh que: “En algún período remoto de la historia del pensamiento religioso egipcio, existió la creencia de que después de la muerte del Rey su alma se convertiría en una estrella entre las estrellas del firmamento”.
S. A. Mercer publicaría en 1952 una versión inglesa de los Textos y consideraba que: “La adoración a Osiris es sin duda prehistórica ... en la Era de las Pirámides era un culto ya establecido”. (The Religion of Ancient Egypt).