El esencialismo poético en José Ángel Valente - Notas
2 - Notas
A mi modo de ver, la presencia de lo femenino en la obra de Valente hay que entenderla simbólicamente, como parte de un lenguaje plurivalente en el que la noción de lo femenino y lo masculino sirven de máscaras para referirse a un lenguaje que va más allá de la cuestión de género.
2. Con respecto a la idea del poema como conocimiento haciéndose o la visión del poema como proceso léase el artículo de Margaret Persin: "Jose Angel Valente: Poem as Process" (1980).
3. Se han hecho diversos estudios de la obra poética de José Angel Valente. No todos coinciden en la clasificación de las etapas poéticas ni en los poemarios que marcan un cambio de temas y estilo, lo cual demuestra, entre otras cosas, que la poesía de Valente no es fácilmente clasificable. Ver el estudio de Santiago Daydí-Tolson: Voces y ecos en la poesía de Jose Angel Valente (1984). También es útil el estudio de Sara López-Abadía Arroita, La génesis del universo poético de Jose Angel Valente (1975) para quien la muerte de la madre motiva A modo de esperanza. La autora ve la muerte o la ausencia como un motivo constante pero expresado de manera diferente a lo largo de su obra. Teresa Hernández Fernández también estudia esta ausencia en "Una traza indefinida: la elegía en la lírica de Valente" y Paolo Valesio en "El contorno de la ausencia (Reflexión sobre la poesía valentiana)". Ambos estudios están en El silencio y la escucha: José Angel Valente (1995). Por su parte, Sara López-Abadía comenta que, en su primera etapa, la palabra poética se identifica con absoluta radicalidad con la muerte física pero que esta sería una etapa de aprendizaje, recordando el hecho significativo de que hasta su segundo libro no encontramos un poema titulado "Primer poema". Su primera etapa culminaría, de acuerdo a este estudio, en La memoria y los signos y a partir de ahí comienza una etapa más social. Pero Valente sigue evolucionando y de hecho a finales de los años setenta su poesía se ha vuelto más mística. Para este tema véase el útil acercamiento de Jacobo Sefamí en "Leer a Jose Angel Valente" (1993). Otros estudios útiles son "El cuerpo viviente de la letra" de Edmond Amran El Maleth recogido en El silencio y la escucha: Jose Angel Valente (1995) y, de manera indirecta, El fulgor o la palabra encarnada de Eva Valcárcel (1989). Pero también hay que tener en cuenta otros acercamientos, como el de Juan Goytisolo "Experiencia mística, experiencia poética" en El silencio y la escucha: José Angel Valente (1995) que rechaza el estudio de la poesía valentiana en etapas y prefiere una lectura unitaria. Otra lectura igualmente ilustrativa y útil es la de Miguel Mas, La escritura material de José Angel Valente (1986).
4. Las obras y poemas que voy a utilizar aparecen reunidas en el segundo libro de Punto cero (1953-1979) y en Material memoria. Trece años de poesía 1979-1992. Punto cero incluye diez poemarios: A modo de esperanza (1953-1959), Poemas a Lázaro (1955-1960), La memoria y los signos (1960-65), Siete representaciones (1966), Breve son (1953-1968), Presentación y memorial para un monumento (1969), El inocente (1967-70), Treinta y siete fragmentos (1971), Interior con figuras (1973-1976), Material memoria (1977-1978). Material memoria consta de seis poemarios: Material memoria (1979), Tres lecciones de tinieblas (1980), Mandorla (1982), El fulgor (1984), Al dios del lugar (1989), No amanece el cantor (1992). El poemario Material memoria recogido en el segundo libro consta de "Cinco fragmentos para Antoni Tàpies" a diferencia del primer libro de Punto cero en el que no se incluyen. Cuando cite poemas utilizaré las iniciales del poemario correspondiente.
5. Sobre este poemario se han hecho diversas lecturas. De acuerdo a Christine Arkinstall en El sujeto en el exilio. Un estudio de la obra poética de Francisco Brines, José Angel Valente y José Manuel Caballero Bonald, Tres lecciones de tinieblas: "narra la creación de la vida, una evolución vital también sinónima del proceso poético. . . La primera de las tres secciones o "lecciones", subtitulada "Primera lección", consta de cinco poemas dedicados a las primeras cinco letras del alfabeto hebreo." (109) La autora ejemplifica su lectura con la de Barnatán y Jacques Ancet quienes ofrecen la doble significación: sexual y lingüística, fusionadas. Así por ejemplo, Jacques Ancet dice del "Aleph": "entra como intacto relámpago en la sangre": "esa" [p]otencia de la letra que fecunda... no puede menos que evocar al esperma que se aloja en la matriz materna, símbolo de la página o mente en blanco del poeta en estado de máxima receptividad" (109).
6. M. Riffaterre en Semiotics of Poetry habla de que la lectura de la poesía se establece en dos fases. En la primera lectura o mimética que va linealmente de principio a fin y está regida por el eje sintagmático, existe todavía una posibilidad de referencialidad. Pero en la segunda lectura que es retroactiva se establece la semiosis. Los signos ya no son referenciales y la poeticidad es una función coextensiva al texto entero. Andrew P. Debicki en Poesía del conocimiento, "José Angel Valente. Lectura y relectura" habla de la necesidad de una relectura en la obra de Valente. Así afirma que "Para entender este proceso creativo de la poesía de Valente, debemos llevar a cabo por lo general una segunda lectura del texto, orientada a percibir signos y códigos lingüísticos que no resultan evidentes a primera vista, pero que no obstante contienen su pleno significado... Nuestra segunda lectura no borra o cambia el primer nivel representacional... sino que ofrece una nueva perspectiva y significados nuevos." (171)
7. Para Luce Irigaray el discurso místico constituye el único lugar de la historia occidental en el que la mujer habla y actúa de forma pública. Véase a este respecto la obra Spéculum de l’autre femme (1974). Yo no creo que el misticismo de Valente desemboque en una afirmación exclusiva de lo femenino pero sí aporta una nueva percepción del lenguaje a través de su propia mística verbal.
8. Con respecto al silencio en la poesía de José Angel Valente es imprescindible leer la tesis doctoral de Amparo Amorós, La palabra del silencio (La función del silencio en la poesía española a partir de 1969). Es un estudio comparativo muy ilustrativo. La escultura de Eduardo Chillida, la pintura de A. Tàpies, las composiciones de Anton Webern, "el verdadero compositor del silencio", de Erik Satie, John Cage, Federico Mompou, son leídas como un arte del silencio del mismo modo que el lenguaje poético de Paul Celan, de José A. Valente, y otros poetas españoles. Este arte que enfatiza el silencio tiene antecedentes remotos no sólo occidentales sino también orientales, incluida la mística sufí y la filosofía zen. En este complejo y abarcador estudio, el silencio significa una reacción a la crisis actual de comunicación del lenguaje.
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