Podemos distinguir la siguiente tipología:
Según su funcionalidad podemos clasificarla en evaluación sumativa y norma-tiva.
EVALUACIÓN SUMATIVA:
Es aquella en que los resultados de la evaluación se utilizan para una determinada promo-ción, acreditación y / o calificación.
Determina la calidad de un producto asignando una valoración.
Según Arturo de la Orden (8) “ la evaluación sumativa tiene generalmente un ca-rácter final. Esto quiere decir que se aplica al terminar un curso, un trimestre o un pro-grama.
Las decisiones básicas que se apoyan en este tipo de evaluación pueden agruparse en cuatro categorías:
- Selección para ser admitido en un curso, programa o institución dentro del siste-ma educativo o para un puesto, función o misión fuera del mismo. (concursos).
- Clasificación dentro de las distintas alternativas educacionales que se ofrecen en un punto dado del sistema.
- Promoción de un nivel educativo a otro.
- Certificación de competencias.”
EVALUACIÓN FORMATIVA :
Es aquella evaluación que pretende perfeccionar el proceso que se evalúa, realizándose a lo largo de todo el ciclo de enseñanza – aprendizaje.
Se puede aplicar en cualquier momento, y su principal función es de retroinformación.
Arturo de la Orden (9) menciona seis usos principales de la evaluación formativa a sa-ber:
1) Toma de decisiones eficaces para garantizar la secuencia y el ritmo adecuados del aprendizaje.
2) Proporciona retroalimentación a los estudiantes sobre su situación en distintos momentos del proceso discente.
3) Proporciona igualmente retroalimentación al profesor.
4) Permite establecer las situaciones de aprendizaje adecuadas.
5) Permite cierto grado de predicción respecto a futuros aprendizajes de alumnos
6) Desempeña una función esencial en la investigación activa que, a su vez, es un factor importante en la innovación educativa y en el perfeccionamiento profesio-nal del profesorado en servicio.
Según el modelo – Patrón que se emplea la podemos clasificar en Normativa y en Criterial.
EVALUACIÓN NORMATIVA:
Es aquella que surge al comparar los resultados grupales y generales con la norma eva-luativa aplicada.
Este tipo de evaluación exige establecer una norma o escala de referencia, realizada des-pués de estudios estadísticos de rendimiento, con el objetivo de obtener una calificación.
Victor García Hoz (19) opina que la evaluación normalizada (normativa) cumple un papel predominantemente social. La norma se extrae de un conjunto de sujetos y el resultado de la evaluación generalmente se utiliza para justificar, ante alguna entidad escolar o ante la sociedad en general, que un sujeto determinado reúne ciertas condicio-nes.
Podemos afirmar que el citado autor desea ir mas allá de la evaluación normativa, para poder prevalecer la evaluación personalizada.
En resumen, sobre la evaluación normativa afirma que es un recurso social que es útil para tareas de selección, pero que dice muy poco respecto de la educación misma. La evaluación normalizada es un buen elemento para la clasificación de los alumnos, pero no suficientes para su educación.
EVALUACIÓN CRITERIAL
Cuando se consideran las situaciones particulares de cada alumno / institución en función de las normas impartidas.
Un criterio es según G De Landsheere (11) , un principio al que nos referimos, y que nos permite distinguir lo verdadero de lo falso, o mas precisamente es una propiedad de un sujeto u objeto, de acuerdo al cual formulamos sobre él un juicio de apreciación
En la educación personalizada, Victor García Hoz (12) afirma que la evaluación no es simplemente una actividad normalizada, sino que se debe tener en cuenta las con-diciones personales del sujeto. Es decir, que se realice lo que se podría llamar evalua-ción personalizada, con el fin de saber qué es lo que se puede, y se debe, exigir a cada estudiante.
También menciona el citado autor“si la evaluación ha de ser considerada como un elemento educativo, es decir, si se ha de utilizar para ayudar a un sujeto en el proceso de su perfeccionamiento, en una educación personalizada es imprescindible la utilización de la evaluación personalizada, es decir la evaluación referida a un criterio.
Según el agente que la realiza podemos visualizar una Evaluación Externa y una Eva-luación interna o Autoevaluación.
LA EVALUACIÓN EXTERNA
Es aquella que se realiza por agentes externos a la Institución Escolar.
Un ejemplo de este tipo de evaluación es la que realiza la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) siendo éste un organismo descentralizado y autárquico que actúa como agencia encargada de la tarea de evaluación Institucional de las universidades a partir de la sanción de la Ley Nro 24.521.
La CONEAU, expresa sobre la Evaluación Institucional (13) que es una tarea ineludible para definir y diseñar el trabajo que ella supone. En esta reflexión partimos de pensar que la evaluación institucional supone un proceso complejo para determinar el valor de algo, que implica una delicada tarea de interpretación de un conjuntos de ele-mentos que interactúan configurando una realidad particular y significativa. De hecho, evaluar no es, rigurosamente la etapa posterior o final de un proceso, sino un momento en el camino para apreciar lo caminado, y decidir como continuar. Si se sigue profundi-zando, se puede decir que la evaluación que se formula debe aspirar a la credibilidad y al consenso.
Una Evaluación, asimismo, no son los datos, aunque estos sean indispensables, sino el proceso por el que se aprecia y discierne el valor de las acciones y realizaciones; un proceso profundamente humano que se nutre y se articula en el diálogo, la discu-sión y la reflexión.
En la evaluación externa se aprecia (14) la organización y el funcionamiento de la institución, se observa la trama de su desarrollo, se valoran los procesos y los resultados y se recomiendan cursos de acción. La realizan personas que no pertenecen a la institu-ción universitaria, independientes en su criterio aunque sobre la base del proyecto insti-tucional de la misma, y a partir de la autoevaluación realizada.
Para llevar a cabo la evaluación externa, se definen pautas o criterios generales que con el tiempo y la experiencia se irán enriqueciendo y reformulando. Cada caso requerirá una específica adecuación de la evaluación externa a sus particularidades.
LA AUTOEVALUACIÓN
También descripta como evaluación interna, es aquella que se realiza desde la propia institución, y siempre con la misma finalidad que la evaluación externa que es de mejorar la calidad educativa.
Más adelante nos detendremos en la finalidad de la evaluación y el concepto de “Calidad educativa.
La evaluación interna (15) nos informa de un proceso surgido de la necesidad de reflexionar desde el propio contexto, por parte de los propios agentes involucrados en él, sobre el valor y alcance de las actividades desarrolladas. Su propósito, como cualquier otra modalidad de evaluación, se orienta hacia la obtención de la información conside-rada mas relevante en el interior de un proceso o de una situación cualquiera. Sin em-bargo, el hecho de que sea autoevaluación supone una diferencia sustancial con otros modos de evaluar. Ser trata de que tanto el proceso como la metodología y la informa-ción obtenida se realiza, se elabora y se contrasta desde las propias necesidades, desde los valores y el punto de vista de los mismos agentes y desde la función social que éstos realizan.
Consideramos como el principal factor de éxito en toda autoevaluación a la participación y al compromiso que asumen todos los agentes educativos de la institución.
Con respecto a la participación, coincidimos con Diaz Noguera (16) que expresa que “El concepto de participación en cuanto desarrollo humano viene descripta como crecimiento, diálogo, convivencia, formación humana, responsabilidad, intervención, resolución de problemas, libertad, tolerancia, receptividad respecto a las opiniones de otros, relaciones y diversidad.