Consideramos como un agente estresor a la sobrecarga de trabajo cuando en una organi-zación educativa el tiempo disponible no es suficiente o las exigencias impuestas son demasiadas en relación a las horas dedicadas a la Institución.
Podemos distinguir dos tipos de sobrecarga de trabajo:
En lo cuantitativo: Las horas de trabajo son excesivas o bien la cantidad de ta-reas que se deben realizar superan las horas destinadas a tal fin.
En lo cualitativo: Las tareas que se deben realizar superan ampliamente el cono-cimiento del individuo sobre la evaluación o bien el individuo no ha sido formado o per-feccionado sobre la actividad a realizar.
Es especialmente aquí, en la sobrecarga de trabajo, como factor estresante que podemos mencionar al síndrome de BURNOUT.
En el buceo bibliográfico realizado sobre el estrés en la educación y en especial en la Evaluación Institucional, hemos encontrado que diversos autores mencionan al síndrome de BURNOUT.
Pero ¿ qué es el síndrome de Burnout ?
SÍNDROME DE BURNOUT
Es un síndrome conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada, a través del cual el educador pierde el sentido de su relación con su profesión .
Éste síndrome, afecta especialmente a los profesionales que trabajan cotidianamente con personas como ser los educadores.
Podemos simplificar al síndrome, como un proceso de deterioro de las relaciones de tra-bajo que involucran la atención de seres humanos.
BURN OUT traducido literalmente del inglés significa quemarse para afuera, pero su sentido mas profundo es perder el interés y la energía para su profesión.
El desgaste del vínculo afectivo lleva al sentimiento de fatiga emocional, llegando al des-gaste total de la energía física y mental.
Este síndrome, es entendido multidimensionalmente con tres componentes:
- Fatiga emocional.
- Despersonalización
- Falta de compromiso con su labor cotidiana
En la fatiga emocional, el educador (en este caso podemos mencionar al evaluado), siente que ya no puede dar más de sí mismo a nivel afectivo.
La despersonalización, se ve reflejada cuando se desarrollan sentimientos y actitudes negativas, endurecimiento afectivo, hacia las personas destinatarias de su labor.
La falta de compromiso con su labor cotidiana tiende a una evolución negativa hacia su profesión afectando la habilidad para realizarla.
Farber ( 40) lo define como “ un síndrome del trabajo que se origina en la discrepan-cia de la percepción individual entre esfuerzo y consecuencia, percepción influida por factores individuales, sociales y organizacionales.”
Otros autores como Edelwich y Brodsky (41) lo definen "como una pérdida progresiva del idealismo, energía y motivos vividos por la gente en las profesiones de ayuda, como resultado de las condiciones del trabajo". Proponen cuatro fases por las cuales pasa todo individuo con burnout:
- Entusiasmo, caracterizado por elevadas aspiraciones, energía desbordante y carencia de la noción de peligro.
- Estancamiento, que surge tras no cumplirse las expectativas originales, empe-zando a aparecer la frustración.
- Frustración, en la que comienzan a surgir problemas emocionales, físicos y conductuales. Esta fase sería el núcleo central del síndrome.
- Apatía, que sufre el individuo y que constituye el mecanismo de defensa ante la frustración.
Un estudio realizado en EEUU en 1984, por Farber citado por W.Codo e I Vas-ques Meneses (CUT – Brasil – 2000) (42) sobre los docentes, indica que entre el 77% y el 93% de ellos han manifestado Burnout en algún momento de su trabajo.
De 39.000 docentes, el 31.9 % presentaba bajo compromiso emocional con su tarea, el 25 % presentaba desgaste emocional, y un 10,7% fuerte despersonalización.