Son esencialmente cuatro los aspectos interrelacionados que determinan la eficacia comunicativa de un soporte y, por tanto, su aceptación e integración social:
- los materiales:
las características de estos materiales los hacen en mayor o menor medida favorecedores de las condiciones de comunicación y conservación. En este apartado se deben tener en cuenta elementos como su manejabilidad, su resistencia temporal o durabilidad, la complejidad de los tratamientos necesarios para convertirlos en utilizables, su valor material, la facilidad de duplicación, etc.
- los formatos que permite:
los soportes se materializan en diferentes formatos para su adecuación a los tipos y cantidades de información que han de contener.
- la adecuación funcional:
la información almacenada en el soporte tiene una finalidad; el soporte debe permitir cumplir los objetivos que han determinado ese almacenamiento de información.
- las prácticas sociales:
los soportes se integran en las prácticas sociales y pueden, incluso, generar otras nuevas que los tengan como elemento central o medio.
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Gráfico nº 1 |
El libro es el soporte que mejor ha contribuido a cumplir las funciones de comunicación y archivo a lo largo de la historia. Combinado con una tecnología como la de la imprenta, se ha adaptado a las diferentes situaciones culturales y ha generado las suyas propias, dando lugar a una cultura que lo tiene como eje transmisor. Ha sido capaz de salir de situaciones sociales en las que era un elemento de acceso restringido, sujeto a sistemas de exclusiones y prohibiciones, cuya circulación podía ser controlada, hasta pasar a convertirse en un elemento de circulación general. Como soporte, tenía las cualidades necesarias para satisfacer ambas situaciones. El libro es objeto de lujo o edición rústica, objeto de regalo o de trabajo, causa de placer y motivo de estudio, es venerado o quemado en la hoguera. Depósito material de la palabra, el libro es capaz de contener todo tipo de información. La variedad del libro es la variedad del pensamiento. La variedad de sus formas, la variedad de las situaciones en las que se le requiere.
Sus principales características materiales como soporte son:
- movilidad: el libro es fácilmente trasportable de un lugar a otro.
- autonomía: no requiere de ningún otro dispositivo para su utilización.
- elasticidad: se ajusta a diferentes cantidades de información.
- reproductibilidad: permite la realización de múltiples copias. Implica que la duplicación del soporte es necesaria para la duplicación de la información.
- materialidad: es un soporte con características físicas determinadas (peso, tamaño, número de páginas, textura, etc.)
- doble naturaleza de la información contenida: el libro soporta información verbal en la palabra escrita e información icónica (grabado, fotografía).
- clausura de la información: el libro cierra la información que contiene. Los límites físicos coinciden con los límites de conocimientos que alberga. Es decir, el libro es un elemento finito y discreto.
- estructura cerrada: el libro no permite la variación de sus elementos. Es un objeto cerrado que no permite la incorporación o variación de la información que contiene.
- orden de la información: la secuencialidad de la escritura y de la información que contiene obliga a una ordenación de la misma conforme a determinados criterios (narrativos, lógicos, causales, etc.), que no son alterables.
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Imagen 2: Aspectos sociales del libro |