De Eurípides conservamos diecisiete tragedias y una pieza satírica, entre ellas destacan obras como Medea y Bacantes. El trágico griego fue relacionado con algunos sofistas, con los que compartía ideas progresistas acerca la esclavitud o la mujer, y ridiculizado por Aristófanes. La preocupación de Eurípides es, sin duda, el hombre y, como se dice en la Poética de Aristóteles, reflejarlo en sus tragedias “tal como es” (al contrario de Sófocles que lo reflejaría como “debe ser”). Que las tragedias que escribió son una obra de arte no se duda, sin embargo, lo discutible es que sean sólo arte. Podemos considerar a Eurípides, quizás, el “más trágico de los trágicos” pero también un gran pensador. Como La Tempestad de William Shakespeare, las Bacantes de Eurípides ejerce la fascinación de ser la última obra del trágico griego. Aunque las ideas implícitas en la tragedia no son diferentes a las anteriores escritas por Eurípides, el tema elegido, Dioniso y los ritos báquicos, tiene la magia de lo enigmático.