Brooks compara el desarrollo de sistemas de software con los pozos de alquitrán que durante la prehistoria engullían animales que, cuanto más luchaban más rápido se hundían en ellos. Independientemente de sus capacidades, ningún animal conseguía escapar a su inexorable destino.
En un pozo de alquitrán, al igual que en un pantano, uno puede lograr sacar a flote una mano o una pierna, pero sacar todo el cuerpo se vuelve más difícil. Brooks traza una analogía entre esta situación y el desarrollo de sistemas de programa. Puede ser fácil desarrollar un programa o componente, pero desarrollar un sistema es mucho más complejo que desarrollar separadamente los elementos que lo componen.
El programa o componente independiente es útil para el programador de garaje, el sistema de programas es útil para muchos. Word, por ejemplo no es un único programa, es un sistema de programas para diferentes clases de usuario.
La principal causa de problemas en el desarrollo de software está en el modelo de planeamiento y distribución de recursos. La estimación de duración de un proyecto es algo muy complicado, se tiende a hacer en horas (o días o meses) y se equiparan las mismas a progreso.
Cuando más horas invertimos, más nos acercamos al final de proyecto y esto en la práctica no es así. La complejidad aumenta con la cantidad de componentes. El desarrollo de un sistema toma más tiempo del que se necesita para desarrollar sus componentes de manera independiente. Además, la convergencia se vuelve más lenta hacia el final del proyecto, mientras que uno podría esperar justamente lo contrario.
La única salida de este pozo de alquitrán es aplicar un proceso de ingeniería consciente y métodos probados de gestión de proyecto.