El Nilo no sólo servía para aportar agua y fertilizantes a los campos de cultivo, sino que todo él era una fuente inagotable de recursos. En sus aguas se pescaban -con caña, nasa y redes de arrastre- percas, mújoles, barbos y otras especies comestibles, e incluso se montaron piscifactorías de carpas aprovechando los estanques de los jardines.
A sus orillas crecía salvaje el papiro, materia prima para la industria papelera y naval. Y sobre sus cielos volaban bandadas de aves migratorias que los egipcios, escondidos entre la maleza, capturaban con redes.
Las cosechas principales eran de tipo cerealista: escanda para hacer pan y cebada para fabricar cerveza. El trigo fue introducido en el periodo grecorromano. Se daban también legumbres, como lentejas y garbanzos; hortalizas, como lechugas y cebollas; frutas, especialmente dátiles; cierta cantidad de forrajes para los animales y plantas de las que se obtenía aceite, como el sésamo.