Considerado por los antiguos egipcios como el eje absoluto, la ruta por excelencia, sus aguas dieron vida a una civilización que todavía hoy, después de cinco mil años, sigue asombrando al mundo.
Sus aguas proceden del Nilo Azul, que nace en las tierras altas de Etiopía, y del Nilo Blanco, una maraña de riachuelos en el Sudán Meridional y que proceden del Lago Victoria, en África Central. El Nilo Blanco se alimenta con las lluvias de la zona tropical y proporciona un caudal relativamente constante a lo largo de todo el año, aunque demediado por toda la región del Sudd, que absorbe la mayor parte del agua durante la estación de las lluvias. El Nilo Azul y el Atbara, que desemboca en el Nilo a cierta distancia al norte de Jartum, aportan un gran caudal de agua del monzón del verano de Etiopía, y proporcionan casi toda el agua del río de julio a octubre (y antes, en el propio Sudán). Este período corresponde a la época de las lluvias en la sabana del Sudán central.
En Egipto, el agua del río alcanza su nivel más bajo de abril a junio. Ya en julio sube el nivel, y la inundación empieza normalmente en agosto, cubriendo la mayor parte del valle desde aproximadamente mediados de agosto hasta finales de septiembre, lavando las sales del suelo y depositando un estrato de sedimentos que crecía a un ritmo de varios centímetros por siglo.
El Nilo es la fuente de agua más regular y predecible de todos los grandes ríos del mundo. Mide 6.650 Km., siendo el río más largo de África y de todo el mundo. Al territorio egipcio corresponden 1.100 Km. Desemboca en el Mar Mediterráneo, formando un delta.