A pesar de lo mucho que se ha investigado en los últimos años, las grandes preguntas sobre nuestro origen siguen sin respuestas. A lo sumo encontramos diversas hipótesis siempre pendientes de confirmarse por nuevos hallazgos. No sólo permanecen sin responder los enigmas que se remontan a ese período de entre cinco y ocho millones de años, del cual apenas hay hallazgos fósiles que podrían aportar datos esenciales sobre la aparición del bipedismo y, por tanto, sobre nuestros más remotos antecesores, sino que cuestiones como la aparición del habla, la conciencia, el parentesco de los neanderthales o el origen geográfico del sapiens sapiens, que hasta no hace muchos años se daban por conocidas, hoy generan polémica entre los propios paleoantropólogos, pues nuevos datos y técnicas de investigación modernas las ponen en entredicho. Es así como merced al estudio genético hoy se afirma que el neanderthal es otra especie de la que sin duda no provenimos; o cómo Christopher Stringer, entre otros, defiende un origen no exclusivamente africano del hombre actual.
Cuenta el libro tibetano Las Estancias de Dzyan que el origen del hombre se remonta a muchos millones de años y que éste ha ido desarrollándose a lo largo del tiempo a través de diversas fases, cada una de las cuales constaba de siete grupos humanos uno de los cuales siempre abría la fase siguiente, quedando el resto como ramas colaterales destinadas a extinguirse. Narra también cómo esos primeros hombres eran gigantes, que luego fueron perdiendo altura y que hace ocho millones de años una parte de los mismos dieron lugar a los “simios sin voz” tras mezclarse con animales. No menciona el texto referido cómo era el aspecto de estos primeros hombres, aunque sí que sus descendientes construyeron grandes fortalezas ciclópeas y que sufrieron diversos cataclismos, el último de los cuales, hace 850.000 años, hundió al continente de Atlántida.
Tal vez, en el futuro, alguien incluya también el estudio de los textos antiguos y tradiciones de todos los pueblos como herramienta auxiliar de la Paleoantropología, que al menos en lo que concierne a adjudicar al hombre una gran antigüedad, acertaron.