Google Earth no es el único software que se ha creado para dar cobertura geográfica al planeta: hoy compite con MSN Virtual Earth de Microsoft y con la propuesta de fuente abierta WW2D(3), sin embargo sus competidores no cuentan con los argumentos tecnológicos suficientes para superar el atractivo de la herramienta de Google, cuya interfase está diseñada sobre supuestos muy ambiciosos que hasta hoy tan solo se insinúan, y que comienzan por ir más allá de la entrega de datos geográficos hasta llegar a conformar un programa cuyas aristas se expanden con cada usuario nuevo que descarga su software y con cada minuto que sus ejecutivos, investigadores y desarrolladores trabajan.
Desde luego que haberse creado un contendor ante la Corte tan poderoso como Microsoft(4), le traerá más de un dolor de cabeza, especialmente en el ámbito de los litigios de patentes.
El navegador Google Earth Beta, que se descarga gratuitamente desde Google, contiene una serie de prestaciones que resultan altamente innovadoras. Sobre la superficie esférica del globo es posible trasladarse a cualquier lugar donde el ratón arrastre al planeta, se pueden obtener visiones de calidad diferencial de todas las ciudades del mundo. Solo su dimensión como herramienta de geografía la convierte en un sujeto de sospecha y recriminación por parte de los estados, que desde su instalación y lanzamiento están pidiendo que Google Earth discrimine y censure ciertos lugares de carácter estratégico que, a sus ojos son objetivo de terroristas o de otro tipo de enemigos; es decir enemigos tradicionales y no tradicionales de los estados. Google está dispuesto a pasar por alto esos temores y a ofrecer sin limitaciones acceso a imaginería satelital a cualquiera de sus usuarios sin discriminar su procedencia ni sus intenciones político estratégicas(5). Es decir solamente restringiéndonos a su utilidad como herramienta de geografía resulta un poderoso aliado para el diferencial de sus usuarios. Pero lo central de esta herramienta en la tesis aquí formulada, va más allá de la dimensión geográfica y de los resquemores de los censuradores, cada uno a lo suyo.
Lo radical proviene de un nuevo sentido de lo geográfico, que parte de la constatación del poder de la “imaginería satelital” para dotar de tridimensionalidad al plano tradicional de los mapas tradicionales. Se establece una nueva forma de percibir el espacio e interactuar con zonas desconocidas de nuestro planeta a vista de pájaro, de hecho la función principal es ‘volar a’ (Fly to), comando que consistente en buscar un lugar y llegar a él volando. Ello permite al usuario un nuevo nivel de experimentación del espacio virtual en una paradoja de espacio real y espacio virtual. Esta paradoja y este nivel experiencial son claves para entender que lo que esta herramienta está realizando es un cambio en el nivel de las percepciones del sujeto, de un usuario de la navegación tradicional en Internet a un usuario que es capaz de moverse por todos los confines del planeta con solo un clic.
Estamos asistiendo, de la mano de Google Earth al nacimiento de una nueva forma de percibir el espacio, que afecta al mismo tiempo al espacio virtual y al espacio real de nuestro planeta, así como constituye un nuevo plano mental para los usuarios, individual y también como colectivo. Para entender el nivel de penetración de esta nueva lógica que comienza a penetrar nuestras mentes, hay que entender el fenómeno de lo masivo.
Masividad: al lanzar su Gmail el año 2004, Google demostró el inmenso nivel de popularidad de su buscador, así como la fidelidad de sus usuarios alrededor del mundo, si bien actualmente no hay datos sobre el número de usuarios de Gmail, puede darse por sentado que la oferta de un gigabyte gratis es realmente tentadora y cada cual podrá ver a quién envía las 50 invitaciones que permite enviar desde nuestra bandeja de correo, para captar más usuarios. Ya deben ser millones, y esta no es una afirmación arriesgada, por cada usuario activo hay 50 invitaciones para distribuir entre amigos y conocidos.
La masividad de Google nos permite suponer la misma exitosa experiencia generalizante para Google Earth; similar a la que ha tenido con Gmail. Así podemos formarnos una idea del éxito de distribución que en poco tiempo logrará Google Earth. Asegurando la masividad Google garantiza también generalizar un cambio mental en la percepción del espacio semántico, espacio de los significados y de la construcción de conceptos sobre el planeta; y su correspondencia con un espacio semántico estructurado por ontologías(6) discernibles frente a un monitor de Internet.
Insistiré en señalar que esta herramienta sobrepuja lo que el sentido común del usuario común entiende y entendió por geografía para dar paso a una nueva definición epistemológica de dicho campo del saber, una nueva definición que quizás no deje mucho sentido al término Geografía tal como la conocimos, a pesar que desde ya los especialistas en las problemáticas geográficas y espaciales lleven años desarrollando modelos de interoperatividad que han desplazado la especificidad de lo geográfico para ampliarlo en sus aristas espaciales y semánticas. Con esta nueva herramienta suponemos que habrá un espacio de fusión cognoscitiva en variadas áreas del saber y, también de la navegación trivial, que desde hoy están siendo esperadas.
Para designar aquello en lo que se convertirá la tradicional geografía tras el embate de Google Earth hemos tomado el concepto de GeoSemántica. Este concepto trata de dar cuenta de las cualidades cognoscitivas que se pondrán en funcionamiento con la comprensión, internalización y uso de esta herramienta. Es decir, trataremos de dar cuenta de un proceso epistemológico doble, 1) que afecta al sentido y definiciones de la geografía conocida; 2) que afecta la navegación Internet, tal como es conocida hoy; y, 3) que afecta al sujeto usuario en la conformación de su sentido de vida, tremendamente impactado por la generalización de una nueva dimensión de la espacialidad virtual y real, que lo catapulta de su condición de ser pedestre virtual a ser pájaro virtual, con el nuevo nivel de conciencia y claridad que ello implica y cuyas consecuencias pronto comenzaremos a testimoniar..