



La educación tiene un compromiso cultural. Una parte fundamental de la cultura es el proceso económico de la producción y distribución de satisfactores culturales. Pero no puede haber una educación coherente si los criterios del proceso económico son, como la mayoría de los autores lo reconocen, ineficaces para resolver el problema económico. En el documento, a partir de un modelado alternativo del proceso económico, se presenta una propuesta de criterio de participación social diferente al actualmente en boga, derivado del concepto de sociedad como red de actores culturales. En consonancia con esa visión, se reconceptualizan los términos de cultura, educación, formación, proceso educativo, currículo, relación educativa, pedagogía, didáctica, y se estudia la relación educación – desarrollo social, tomando como estrategia metodológica el impacto de la educación en el proceso económico. Como paso consecutivo, se esboza una propuesta curricular para los diferentes niveles educativos contemplados por la Ley General de Educación.
El tratamiento de la relación educación-sociedad no es nuevo. De hecho, es casi inherente al concepto de educación el derivar y estar orientada, a la vez, a la sociedad. Sin embargo, esta relación debe ser analizada mucho más profundamente de lo que ha sido corrientemente, superando la común reducción a tres objetivos tradicionales: la llamada socialización básica, la preparación para el empleo y la preparación para la universidad.
En el presente trabajo se pretende enfocar el problema desde presupuestos más generales, tomando partida desde el concepto fundador de cultura, en el que se enraíza naturalmente el de desarrollo y el de educación. Desde este punto de mira, se deriva el concepto de currículo y su alcance multifuncional y pluriobjetivo.
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