Factores externos: desarrollo y educación
A partir de la década del 70 se ha extendido la hipótesis que vincula educación y desarrollo, haciendo de ésta última una variable dependiente de la primera. Si bien esta línea fue cuestionada en función del contexto social que parecía indicar conveniente una revisión de esta perspectiva, ésta línea teórica, tiende a ser retomada actualmente.
La teoría del Capital Humano
Durante los años 60, la teoría del Capital Humano, modelo tecno-democrático previsto en el marco teórico del funcionalismo de Schultz, considera que:
a. Existe la necesidad de incrementar la inversión pública en el nivel primario ya que se la considera la clave del desarrollo económico.
b. La escuela se caracteriza como el vehículo principal de igualación de oportunidades sociales.
El círculo vicioso entre economía y educación
Sin embargo, este optimismo inicial se debilita cuando se advierte que pese al fuerte incremento de la matrícula, las desigualdades sociales se mantienen y respecto a las posibilidades de promoción social, el ajuste entre la oferta y la demanda da lugar al fenómeno del desempleo y al del trabajo cualificado desplazado para ocupaciones de inferior capacitación:
“Se ve que el mundo productivo sub-utiliza las capacidades aprendidas en la escuela” (Cano García; 1998).
Este pesimismo arroja cierta coherencia con los resultados de los estudios de Coleman que, en esta misma línea parecían demostrar que:
“los recursos invertidos en una institución escolar ejercen mucha menos influencia que los procesos psicosociales (Cano García; 1998).
Esta perspectiva parece ser revisada actualmente cuando se señala que es innegable “que la economía influye en la educación (...) las partidas presupuestarias, los fondos, los recursos que se dispongan condicionaran la cantidad y la calidad de la educación. Quizá disponer de medios no sea una condición suficiente, pero es, desde luego, una condición necesaria” (Cano García; 1998).
Como conclusión, podría señalarse que existiría un círculo vicioso entre desarrollo y educación, porque ésta requiere recursos económicos y a su vez propiciaría el desarrollo en tanto:
a. Genera un aumento del consumo: La renta que alguien obtiene a partir de una mejor capacitación se traduce en un nivel más alto de consumo que a su vez genera mayores ingresos fiscales a través de los impuestos indirectos.
b. Posibilita una reducción de asistencialismo: Un mayor nivel de desarrollo socioeconómico representa un ahorro para la comunidad en tanto y en cuanto determinados servicios sociales de perfil meramente asistencialista ya no son requeridos.
c. Genera un marco cultural propicio para el desarrollo: Cuanto mayor es el nivel educativo de una sociedad, mayor es la ganancia para ésta en su conjunto. Cano García señala por ejemplo, que una economía de mercado resulta impracticable sin el respeto por la ley que promueve el sistema escolar.
En síntesis, diremos que a partir de la década del ’90, las circunstancias históricas, especialmente aquellas vinculadas con la aceleración del proceso de globalización , ponen nuevamente en relieve las preocupaciones centradas en la importancia del alcance de la educación. Esto obedece a:
a. Motivos económicos: El crecimiento de la competencia internacional y la mejora de la productividad demandan más y mejor capacitación de los recursos humanos.
b. Motivos socioculturales: La expansión de la sociedad del conocimiento en tanto y en cuanto se considera que solo quienes lo poseen tendrán las herramientas necesarias para alcanzar el desarrollo social y económico de acuerdo a los parámetros de nuestro tiempo:
“En la actualidad existe un consenso en los países iberoamericanos respecto a que el conocimiento ocupa un lugar central en los modelos económicos y sociales emergentes (...) Las transformaciones globales del orden internacional y el avance del reordenamiento de las economías mundiales en torno al valor de la tecnología, ha situado nuevamente en los sistemas educativos la responsabilidad de generar y difundir el conocimiento en la sociedad, por lo tanto los sistemas educativos son visualizados como una de las instancias decisivas para el desarrollo de las potencialidades futuras de la sociedad.” (Lanza; 1996)