El Retorno de los Magos - El misterio de la alquimia
10 - El misterio de la alquimia
Ya en capítulos anteriores, como la Vía del Diamante en el yoga tántrico, nos hemos referido a la cuestión de la magia sexual. Durante mucho tiempo, en el Occidente judeo-cristiano, este tipo de magia fue estigmatizada socialmente como adoradora del diablo, si bien hemos explicado cómo tiene su origen en misterios y ritos muy anteriores al judeo-cristianismo.
Entre los verdaderos rosacruces, hermetistas y pitagóricos occidentales –como entre los taoístas– coexistieron siempre dos vías alquímicas:
- la vía externa, cuyo objetivo es obtener la Piedra al Rojo Filosofal y transmutatoria, y
- la vía interna, cuyo fin es la creación del Cuerpo de Gloria o de Resurrección tangible, un Cuerpo de Conciencia Coagulada que permite al Iniciado “ascender al Cielo” estando vivo y le da así la certidumbre de la inmortalidad.
El trabajo de la vía externa no es un fin en sí mismo, sino una etapa en la vía interna en la práctica transmutatoria. Esta práctica produce estados superiores de consciencia y abre al practicante la vivencia del “aquí y ahora”. Volvemos a señalar que para avanzar por este camino es preciso una firme voluntad que sea lo suficientemente fuerte como para conseguir liberarse de la sumisión a los deseos y los instintos animales. Estos son los grandes devoradores de las sustancias psíquicas sutiles. El alquimista ha de dominar el proceso creador de estas sustancias psíquicas sutiles para conseguir transmutarlas. De esta manera puede crear el Cuerpo Crístico o Solar.
Es el propio Ángel Guardián (el Hermes interior) quien enseña al hombre los secretos de la alquimia. De la unión de este Hermes celeste con la Mujer-naturaleza-terrestre nace el Titán o el Héroe: el llamado a superar la naturaleza caída. Se manifiesta en un Cuerpo de Luz trascendente, escapando a la fatalidad, a la esclavitud, a la ilusión y a la identificación con las cosas mundanas...
Hermann de Cillei, miembro de la Orden del Dragón, resume el proceso y la finalidad del iniciado en esta vía:
“Vuestro cuerpo inmortal existe ya. Haced crecer esta otra realidad en vosotros, dejaros poseer por ella. Sed aquel que no duerme nunca, que no sucumbe a los automatismos, aquel que no se olvida ni un segundo, un hombre triunfador sobre la muerte. Vuestro cuerpo os seguirá. ¿Cómo podría sufrir la descomposición?... Es la falta de vitalidad, de voluntad, lo que hace que el cuerpo se disuelva en polvo... Es necesario actuar sobre el doble, hacerlo autónomo, forzarle a salir del cuerpo, a errar en el plano astral, enseñarle a vivir sin depender del cuerpo y de sus hábitos. Cuando el doble está perfectamente amaestrado, entonces la conciencia puede dejar el cuerpo y venir a habitar este doble...”
Este proceso de divinización viene a reconstruir el puente que permite reencontrar el camino de retorno a la Hiperbórea extraterrestre donde moran los dioses inmortales y los héroes. En este proceso, tras una dura iniciación, el iniciado ha de afrontar y superar la “prueba del vacío”. Sólo el caballero puro lo conseguirá. Para ello, habrá de alcanzar la puerta de Venus, la Estrella de la Mañana, y salir por ella, hacia el Sol Negro. Este Sol Negro es la prueba del vacío absoluto, la muerte mística que lleva al iniciado hacia la inexistencia del Rayo Verde, donde, en palabras de Miguel Serrano, “moran los Maestros de mi Maestro y los más altos Guías del Hitlerismo Esotérico”.
En la inexistencia del Rayo Verde, el cual es más real que todo cuanto existe sobre este mundo, es donde se vienen a realizar todos los sueños imposibles. Ahí es donde el iniciado resucita a la amada transmutándose en un cuerpo de Vraja inmortal.
|
Opiniona sobre 'El Retorno de los Magos - El misterio de la alquimia' (4)
Opina sobre este artículo |

