



1] Entendiendo como "argot" la secuencia de una determinada lengua que está caracterizada principalmente por su pronta caducidad, localismo exacerbado y violencia discursiva. El objetivo primordial de prácticamente toda utilización de este tipo de verbosidad callejera es, como Schmitz (246) comenta, la representación de toda una circunstancia de violencia y desilusión que, en este caso, se desarrolla y establece en el Edimburgo contemporáneo.
2] Cuando Ke Wen-Li discute la existencia de dos tipos de intraducibilidad (lingüística y cultural) dedica un aparado de su estudio a explicar cuáles son y como funcionan las relaciones entre "idiomaticity" y cultura en textos que han de ser traducidos. Por supuesto, opina que la mejor resolución es la de tener ambos componentes completados como resultado del proceso de transposición, pero sugiere que, cuando tal éxito es imposible debido a las propias circunstancias del texto, entonces no alberga duda alguna de que la solución pasa por alterar la forma idiomática con el fin de preservar el efecto o el valor cultural prístino. Recuerda que "an attitude of cultural awareness in translation is preferable even if at the expense of idiomaticity".(211) Este análisis puede ser de mucha utilidad en el desarrollo del trabajo que me ocupa, ya que en cuanto al texto de Welsh, las palabras de este crítico son perfectamente válidas, y en el caso de Cortázar, se puede observar una perfecta sincronía entre ambos elementos (la falta de cualquiera de ellos haría del pasaje cortazariano una burla no intencional para el público de habla inglesa).
3] “El loco”, o “el enfermo”
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