Quizá la historia universal es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas.
Jorge Luis Borges, “La esfera de Pascal”. Otras Inquisiciones
Cuando acabamos de leer Respiración Artificial [1], podemos observar la presencia de tres líneas maestras que nos ayudan a ordenar la secuencia de hechos y a estar más cerca de su significado global. Los acontecimientos pueden ser clasificados en tres grupos que tienen a la historia como núcleo del sintagma que conforman. Los adyacentes que vamos a añadir a este núcleo y que acotarán el campo de trabajo serán: familiar, literaria, e HISTORIA (así me referiré a ella de ahora en adelante) con mayúsculas. [2]
Es innegable la relación que existe entre los hechos que engloban estos términos y por lo tanto, mi trabajo no aportará nada nuevo al respecto, pero sí me gustaría ahondar en el entramado que establece el autor con estas tres variables. Piglia no se limita a señalar lo evidente: los acontecimientos de una familia bien pueden entenderse como pequeño microcosmos de una realidad más amplia; también refleja que los períodos de la literatura no sólo se corresponden a las características propias de un momento histórico, sino que, desde mi punto de vista, permite establecer una separación muy fina entre la historia literaria y la realidad histórica. Episodios como el del encuentro entre Kafka y Hitler demuestran que siempre hay artistas, escritores que están atentos al murmullo de la historia y se convierten así con sus obras en precursores o profetas de ella. Los largos debates sobre literatura argentina no solo sirven para exponer las teorías del autor sobre ella, sino para reivindicar un lugar más justo para autores que han quedado relegados; al igual que Benjamin defiende una nueva versión de la historia en la que hay lugar para los perdedores, Piglia hace lo mismo en la literatura al hablar de estos autores considerados por el canon como “menores”. Pero también da la voz a los desaparecidos, a los verdaderos fracasados de la historia. La presencia del proceso de la dictadura argentina a lo largo de la obra es evidente: el encuentro fallido con su tío, la presencia del censor Arocena... La vuelta al pasado nos obliga a mirar y comprobar que los hechos se repiten irremediablemente, los hombres solamente mutamos a pequeña escala: en un momento pudo ser Rosas, ahora Videla, población marginada por ser considerada “bárbara” [3], población marginada por ser considerada peligrosa con sus ideas...
A continuación trataré de trazar un triángulo que una estos tres vértices de la historia y ver qué relaciones establecen unos con otros en la novela.