



(1 opiniones)
[1] A partir de este momento me referiré a esta obra de la siguiente forma abreviada: RA.
[2] Esta denominación me servirá para referirme a la disciplina que recopila los acontecimientos acaecidos durante un período de tiempo en un determinado lugar y que son dignos de ser conocidos.
[3] Me estoy refiriendo a la dicotomía planteada en el título de la obra de Sarmiento: Civilización y barbarie: vida de Juan Facundo Quiroga, y aspecto físico, costumbres y hábitos de la República Argentina.
[4] En estos debates que en principio versan sobre teorías literarias se puede encontrar un correlato de la historia literaria con la HISTORIA. Autores que han sido apartados pueden ser identificados con aquellos que no tienen poder ni voz para poder aparecer en los libros de historia. Además no hay que olvidar los juegos con la verdad y la ficción y los posibles trasuntos que representan los personajes de RA: el polaco Tardewski parece tener parecidos muy significativos con el escritor Gombrowicz por citar un ejemplo.
[5] Hector Jaimes siguiendo a White muestra que: “[...] Los hechos por sí solos no dicen nada si no son incorporados dentro de una secuencia narrativa. El evento merece una interpretación coherente que sea capaz de hilvanar la gama de secuencias ocultas detrás de él, ya que, en sí, no se relaciona con otro sino gracias a un sujeto que lo sistematice dentro de una secuencia; no son entonces relaciones dadas, sino relaciones creadas dentro de una cronología donde cada miembro de la misma posee una significación particular.” (Jaimes, 2001: 19-20).
[6] Cfr. Piglia, R.: Crítica y ficción, Barcelona, Anagrama, 2001a.
[7] “Por supuesto, si uno lee a Arlt como vos lo leés no puede leer a Borges. O pude leerlo de otro modo, dijo Renzi; leerlo, por ejemplo, desde Arlt. Mejor sí, dijo Marconi, mejor leer a Borges desde Arlt, por que si uno lee Arlt desde Borges no queda nada.” (Piglia: 2001b, 138).
[8] “Piensa que es posible que los proyectos imposibles y atroces de ese hombrecito ridículo y famélico lleguen a cumplirse y que el mundo se transforme en eso que las palabras estaban construyendo: el castillo de la Orden y la cruz gamada, la máquina del mal que graba su mensaje en la carne de las víctimas. ¿No supo él oír la voz abominable de la historia?” (Piglia: 2001b, 209).
[9] “Y si Kafka, según lo presenta Tardewski, es aquel que en su escritura pudo ver y denunciar a su manera lo que iba a ocurrir, Respiración artificial hace lo propio con su contexto.”(Cittadini: 1993, 44).
[10] “[...] Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con deslindar, cartografiar, incluso futuros pasajes.” (Deleuze y Guatari: 1997, 11).
[11] “Las relaciones de la literatura con la historia y con la realidad son siempre elípticas y cifradas. La ficción construye enigmas con los materiales ideológicos y políticos, los disfraza, los transforma, los pone siempre en otro lugar.” (Piglia: 2001a, 14).
[12] “El ‘al que encuentre mi cadáver’ que surge al final de la novela, se debe leerlo no sólo literalmente, refiriéndolo a la muerte de Enrique Ossorio, no sólo metafóricamente, en cuanto señalando la desaparición de Maggi, sino también y más fundamentalmente al narrador del conjunto del relato, a Renzi / Piglia. La novela podría tener como subtítulo ‘Prolegómenos a mi muerte’. El texto cumple para Renzi / Piglia el papel que tienen, para Ossorio, las carpetas que contienen las notas para el relato utópico no escrito, o, para Maggi, las anotaciones que preparan el libro, para siempre inédito, sobre Ossorio. Respiración artificial es el prólogo al texto jamás escrito. La verdad histórica no se ha narrado.” (Avelar: 1995, 423).
[13] “Todos somos, en cierto sentido, narradores que intercambian historias en su vida cotidiana.” (Hernández: 1997, 22).
[14] “Con la aparición de Arocena, lector-censor, lector crítico implícito al texto, se metaforiza la mirada vigilante. Esa otra voz, que se interpone a la aventura de desciframiento, fractura el pacto primero de lectura. Arocena ordena, organiza, corta la enunciación. Pretende impedir la democratización de los espacios de lecturas; en su virtual paranoia intenta la exclusión de los posibles lectores de las cartas.”(Berg: 1989, 53).
[15] “[...] En el discurso de la historia se asume que los acontecimientos que se describen han ocurrido, pero el historiador no puede confirmar -en algunos casos- que ocurrieron. Al mismo tiempo, muchas veces el historiador parte de documentos incompletos, para lo cual debe elaborar un discurso reconstructivo valiéndose de la intuición y de la imaginación.” (Jaimes: 2001, 21).
[16] “La dicotomía civilización / barbarie provee a Sarmiento el instrumento necesario para una doctrina orientada hacia el rechazo del Indio en Argentina.” (Castillo: 2000, 163).
[17] “Alguien, un crítico ruso, el crítico ruso Iuri Tiniánov, afirma que la literatura evoluciona de tío a sobrino (y no de padres a hijos).” (Piglia: 2001b, 19).
[18] “Yo conozco las interpretaciones, los relatos del encuentro, y sé que Esperancita le decía M´hija a esa mujer que casi podía ser su madre y que Coca usaba un perfume que mi padre jamás pudo olvidar.” (Piglia: 2001b, 14).
[19] “Siempre habrá un testigo que ha visto y va a contar, alguien que sobrevive para no dejar que la historia se borre. Eso dice el contrarrelato político. La voz de Kafka.” (Piglia: 2001c).
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