Elogio de la pereza. Notas y aproximaciones respecto de las posibilidades del estudio de la - La Interdisciplina y el concepto de Cultura
5 - La Interdisciplina y el concepto de Cultura
Afirmar que la etnoliteratura es la disciplina que se preocupa del estudio de las formas
literarias producidas por los grupos étnicos es una gran verdad y al mismo tiempo una
tremenda ambigüedad, en tanto subsiste la pregunta respecto de los límites de las
identidades étnicas respecto de los sistemas sociales y de sus identidades culturales
asociadas, tanto a nivel subcultural como macrosocial.
Desde la crítica de la escuela de Francfort hasta los planeamientos de autores latinoamericanos como Franz Hinkelammert y Pedro Morandé, se ha planteado la
independencia del concepto de cultura respecto del de sociedad. El concepto de cultura
es uno de los más utilizados en los últimos tiempos. Desde el término desarrollado por
Tylor, que lo define como "aquella totalidad compleja que incluye conocimientos, creencias, arte, costumbres y cualesquiera otras aptitudes o hábitos adquiridos por el ser humano como miembro de la sociedad" (Khan, cfr.1975), el recorrido histórico de este concepto ha sido abrupto, siendo principalmente la antropología sociocultural la responsable de ubicarlo en la cúspide del debate, por lo que el paso de esta disciplina desde le estudio de los "primitivos", hacia el análisis de las sociedades complejas, ha llevado al concepto, de ser un término genérico para denominar aquello de las sociedades no occidentales que era más difícil de definir, hasta ser un concepto de múltiples usos, que pasa a expresar los límites de la comprensión al interior de nuestra propia sociedad, debido a lo cual el concepto de cultura es un derivado obvio en tanto denomina lo diferente dentro de los límites mismos de lo moderno en el contexto latinoamericano.
En el escenario de lo latinoamericano esta tendencia es aún más radical , debido principalmente al papel que el sincretismo cultural en general ha tenido en la constitución de nuestras sociedades, encontrándose la proyección más concreta de esta situación en las transformaciones que ha sufrido el análisis sociocultural al interior del pensamiento social latinoamericano, en tanto la nueva e intensa valoración del concepto es sin duda la expresión del modo en que en América Latina se piensa la realidad hoy en día.
En el contexto de la crisis del desarrollismo y de las teorías sociales que lo sustentaban,
lo cual se presenta paralelamente con una penetración intensa de valores propios de la
globalización de los mercados, la influencia preponderante de los medios de comunicación y la agilización de los medios de transporte, la constitución de lo moderno en América Latina posee la peculiaridad de expresarse desde un fenómeno que a decir de Néstor García Canclini es el de la hibridación, entendiendo por hibridación un estado de cosas en el cual simultáneamente convivimos con valores y prácticas propias de la modernidad y con otras que pertenecen a lo más profundo de las formas culturales tradicionales latinoamericanas, agudizándose esto por un proceso peculiar de sincretización en el cual ni lo tradicional ni lo moderno se presentan químicamente puros.
Es así, como las formas culturales populares, en tanto formas híbridas, conforman un
universo heterogéneo en el cual ni la modernidad ni lo tradicional se expresan con
exclusividad, edificando un escenario simbólico y conductual desigual, incluso dentro de una inserción semejante al interior del sistema productivo, fenómeno en torno al cual la antropología y sociología han debido dar cuenta.
Tal diversidad reviste al concepto de cultura de un carácter polisémico, que no es más que expresión de la gran heterogeneidad en el tratamiento del concepto que hoy evidencian nuestras ciencias sociales, por lo cual el concepto de arte popular como ejemplo de esto, pasa a denominar fenómenos muy disímiles entre sí, como lo son expresiones del arte indígena o manifestaciones culturales derivadas de los medios de comunicación de masas.
Le debemos al romanticismo latinoamericano el poner el tema de la identidad en el centro de las polémicas, tanto intelectuales como políticas, en tanto ese es el modo concreto por medio del se resuelve la anarquía posterior a los procesos independentistas, donde contra el caudillismo y regionalismo se plantea un concepto de Estado-nación.
En este contexto los conceptos de identidad étnica e identidad cultural poseen un itinerario en el cual se definen desde un horizonte estético, para pasar luego a ser redefinidos por las ciencias sociales. Sin embargo, estos tienden a confundirse, fundamentalmente siendo entendidos como sinónimos, olvidándose que en términos de sus orígenes y desde la epistemología misma de las ciencias humanas, ambos son fenómenos de carácter diferente, con un sentido referido a categorías no mutuamente excluyentes pero vinculados a realidades distintas.
Así, afirmaremos que el concepto de identidad étnica se refiere a una dimensión de la
conciencia social, sustentado desde una identidad con fuentes históricas sólidas, que se
define básicamente desde criterios de adscripción e identificación, mientras que la identidad cultural se refiere al conjunto de valores que definen la acción social, ya sea a nivel individual como también colectivo, definida desde la adscripción a una cultura específica.
La confusión entre etnicidad e identidad cultural surge principalmente en los últimos tiempos debido fundamentalmente a la intersección de estas categorías con el concepto de clase social, en tanto el funcionalismo positivista como el marxismo suponían la dependencia de las identidades particulares de la inserción de los sujetos específicos dentro de un ámbito de la estructura social particularmente en términos de su ubicación en una clase o en un segmento de clase específica, haciendo depender el análisis de las identidades particulares del análisis de la estructura social, en tanto "se estableció como punto de partida un concepto central donde convergen el análisis funcional de la sociedad y el análisis de los valores. Tanto el pensamiento liberal iluminista como el pensamiento marxista parten de la idea de la convergencia de ambos planos y tratan la diferencia entre las relaciones estructuales-funcionales y los valores como una apariencia detrás de la cual existe una identidad de los dos planos" (Hinkelammert:cfr, 1970).
La independencia de estas categorías identitarias respecto de los conceptos de clase y
estructura social, supone el asumir la dinámica de cada una de estas realidades, su
interdependencia, pero también su autonomía, entendiéndose desde la teoría social hoy lo étnico como criterio distintivo de un grupo social desde la caracterización de sus criterios de adscripción e identificación y el de la identidad cultural como aquello que caracteriza la confluencia de un sistema de valores definitorios de la conducta social.
Identificamos a la etnoliteratura, en tanto disciplina, como el estudio de las formas literarias propias de la producción verbal de grupos étnicos específicos, pero con estrecho contacto con formas culturales diversas al interior del sistema de valores de un grupo étnico que elaboran esta producción verbal. Pensar en la etnoliteratura como aquello que estudia la producción verbal de grupos químicamente puros, homogéneos y absolutamente autónomos, es para nosotros una ilusión...tan común en la alienación edificada desde nuestra romántica.
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