En la corrección de todos esos impactos –dejando a un lado al triste fenómeno del consumismo de las naciones más desarrolladas-, los mayores responsables de la contaminación y la degradación ambiental pertenecen a los campos de las actividades industriales, de la esfera energética y del transporte. Por ello, nadie discute que hay que tomar ¡ya!, particularmente en empresas de esos sectores, acciones dirigidas a la protección activa del Medio Ambiente de todos.
A nadie se le escapa que una manera que bastantes de esas dichas organizaciones -sean fábricas químicas, sean industrias del cemento, sean centrales energéticas que consumen energías no renovables, etc.- tienen de "enmendar la plana", al menos parcialmente, es cambiar para el futuro, como puede ser el poner en marcha sistemas adecuados que sean capaces de realizar -al igual que se gestiona la Calidad- una correcta gestión del Medio Ambiente; esto es, los llamados "Sistemas de Gestión Medioambiental" (abreviadamente, SGMA).
Afortunadamente, en España y Latinoamérica -aunque con un desfase de dos lustros de retraso respecto de la irrupción del "certificacionismo" de los Sistemas de Aseguramiento dentro del movimiento de la Calidad- el boom de las certificaciones de los SGMA de las empresas, obligadas "a conseguir el diploma" muchas veces no por razones éticas sino por exigencias de clientes o por mejora de imagen, etc, ha empezado. Hay aquí que resaltar que a lo largo de cada uno de los dos últimos años ha habido –por poner de ejemplo el caso español- un incremento del número de organizaciones certificadas según la norma UNE- EN ISO 14001 del orden del 100%.
En este ámbito juega, de cara al presente y al próximo devenir, un papel decisivo no solo la sensibilización sino también la formación de las personas de nuestras empresas, con el objetivo puesto en la consecución de una eficaz Protección Ambiental en el marco de un ineludible -tarde o temprano- y socialmente justo "Desarrollo Sostenible".