



La correcta formación y entrenamiento del personal es garantía de un trabajo bien hecho. Sin embargo, el futuro de las empresas depende en gran medida de lograr actualizar los conocimientos específicos de los individuos que componen su staff.
¿Cómo lograr conseguirlo?
Les propongo algunas claves.
Funcionar como un todo
Si consideramos que la empresa es un ser vivo no es factible pensar en su estancamiento. El ilustre científico Darwin apuntaba a que sólo los mejor dotados sobreviven y en el mercado global esta afirmación ha demostrado ser totalmente una verdad correcta. Las organizaciones se encuentran inmersas en un contexto ultra competitivo en el que el capital humano es vital y es el principal valor de la organización.
Por ende la correcta formación del personal es garantía de un trabajo bien hecho en el presente. Sin embargo el futuro depende en gran medida de lograr actualizar de forma paulatina los conocimientos específicos de los individuos que componen las organizaciones. Al invertir en formación estamos apostando por el enriquecimiento de la empresa como estructura. Y es que la asunción de nuevos retos en la organización sólo es posible aprovechando el potencial del personal y sumando a esa capacidad elementos indirectos que contribuyan a ello.
Los gestores de Recursos Humanos al ponerse como meta la integración, el funcionamiento orgánico de los distintos elementos como un todo y la utilización de herramientas de cohesión, asumen una labor difícil pero fructífera a medio plazo.
Lo contrario puede significar optar por la individualidad, la atomización y la implantación de rutinas de corte vertical que solo conllevan a una organización altamente volátil y deficiente.
Hasta hace un par de décadas se tenía fe ciega en la estructura “ordeno y mando”, hoy este modus operandi ha dado paso al binomio ‘”connsulto y decido”. Para los responsables del Capital Humano el cambio es radical y casi revolucionario, su opinión comienza a ser tenida en cuenta y es soporte de importantes decisiones que inciden y afectan a todos los equipos de una empresa.
El fin por ejemplo de la dictadura franquista supuso al tiempo la superación del modelo piramidal. Se ha entendido que la motivación depende de la capacidad de la cúpula directiva de hacer que cada individuo sienta que es parte real de la empresa. La fórmula “‘consulto y decido”’ acorta distancias entre los mandos medios, los directivos y su staff en conjunto permitiendo el establecimiento de fuertes lazos de unión y de colaboración.
Aquí el rendimiento guarda una relación directa con la motivación y esta última surge a partir de una serie de sensaciones y realidades. El compañerismo, la conciencia de grupo y el reconocimiento son tan importantes como el sueldo, el horario o los incentivos. Del total de elementos que entran en juego, algunos dependen directamente de los directivos y de los gestores de los recursos, esa es su responsabilidad y misión dentro de las organizaciones.
No me queda nada más que agregar que el compromiso, la proactividad y la colaboración solo se obtiene con tratar al capital humano adecuadamente, motivándolo, pagándole lo justo, dándole su verdadero reconocimiento, proveyéndole de las herramientas e información para su desarrollo y disponiendo de un adecuado horario de trabajo; con todo ello estaríamos siguiendo el caminos de las Empresas que sobresalen o que tienen éxito en la arena global.
|