La motivación que se deriva de factores internos se denomina motivación intrínseca. La motivación intrínseca es la tendencia natural de procurar los intereses y ejercer las capacidades personales y, al hacerlo, buscar y conquistar desafíos. Cuando se nos motiva en forma intrínseca, no necesitamos incentivos o castigos que nos hagan trabajar porque la actividad es recompensa en sí misma. Disfrutamos la tarea o el sentido del logro que trae consigo.
Por el contrario, cuando hacemos algo para obtener recompensas, evitar castigos, complacer o no desagradar a quienes nos rodean, o por alguna otra razón que tiene poco que ver con nuestros actos, experimentamos una motivación extrínseca. En este caso nuestros objetivos, nuestros valores, no nos interesan por ellos mismos, sino por lo que creemos que nos podrán aportar.
Es imposible afirmar si una conducta está motivada en forma intrínseca o extrínseca sólo con verla. Muy a menudo, las motivaciones son una combinación de causas intrínsecas y extrínsecas.