



(3 opiniones)
En un día y en una edad en que el materialismo científico , en terminos de Max Heindel, “ha arrojado por la borda casi hasta el último vestigio de espiritualidad”, no es extraño que la gente sienta hambre espiritual, un anhelo de ser “salvada” del materialismo en cuya tecnología está inmersa. Ya que se es demasiado científico para volver a la religión y demasiado ignorante de la naturaleza de su propia alma interior para desarrollarla, la idea de ser salvados por una “científica” raza superior es sin duda bastante atractiva. Por otra parte, la idea de que la humanidad será unida en hermandad como una parte de la comunidad espacial, excita las suprimidas aspiraciones espirituales del público.
Lo que el público no percibe es que aceptando la interpretación popular de los ovnis, está perpetuando el mismo tipo de materialismo que inconscientemente desea trascender.
La interpretación popular de los ovnis postula que la avanzada ciencia y el saber tecnológico de los “extraterrestres” curará los males de la humanidad, la falacia descansa en el hecho de que el conocimiento científico y la tecnología jamás salvarán de sus males a la humanidad; esa solución debe venir del desarrollo moral y espiritual de cada miembro individuadle la raza humana.
El creer que el pensamiento “desarrollado” a lo largo de líneas materiales solucionará los problemas resultantes del pensamiento indesarrollado a lo largo de líneas materiales, sigue encadenando el pensamiento a líneas materiales.
La interpretación popular de los ovnis postula también un tipo de humanidad universal en la que el género humano viviría en paz bajo la guía de los extraterrestres. Un tipo tal de “simulada” paz que ignora la naturaleza espiritual del hombre es muy peligrosa. Creemos que la hermandad universal puede llegar únicamente en tanto en cuanto la humanidad realice al “Cristo interno”. Ningún sustituto natural basado en consideraciones políticas, económicas o tecnológicas, podrá desviar a la gente de la conciencia de sus responsabilidades espirituales.
En un desarrollo ulterior, algunos estudios de los ovnis están reelaborando seriamente la religión cristiana, adaptándola a la interpretación popular del fenómeno ovni. Desde este punto de vista se representa a Dios como un astronauta del espacio exterior.
De esta forma se perpetúa la visión materialista de la evolución, que afirma que el hombre evoluciona de la materia. Tal postura es totalmente contraria a la concepción espiritual del universo que proclama la Filosofía Rosacruz.
La interpretación popular del fenómeno ovni descansa en la premisa de que el universo es una máquina compuesta únicamente por materia química. Contrariamente, esta Filosofía proclama la existencia de un universo moral creado y mantenido por la Inteligencia Divina y compuesto por muy diferentes estados de materia.
El peligro de la interpretación materialista del fenómeno etérico estriba en que puede retardar el reconocimiento por parte del hombre de su propia naturaleza espiritual, reduciendo todas las cosas transcendentes al nivel de la experiencia sensorial. En este contexto se obstaculizan el crecimiento y el progreso espirituales. Si al experimentar el fenómeno etérico, la gente le da una interpretación material como la de naves físicas voladoras, su conciencia permanecerá enfocada en la región química del mundo físico y se verá retardado el desarrollo de sus facultades espirituales de percepción.
Además, la interpretación popular de los ovnis nos disuade de intentar resolver nuestros propios problemas. Si creemos que llegará una raza no humana, como un “deus ex machina”, en el momento oportuno para salvarnos de nosotros mismos, no haremos esfuerzo alguno por resolver los problemas que hemos creado. Pero si no hacemos ese esfuerzo ¿qué pasará cuando comprobemos que no interviene ninguna raza extraña o que ni siquiera existe?
La verdad del asunto es que los Guías Divinos de la humanidad se han apartado de la participación activa en las decisiones de la humanidad y corresponde ahora al hombre, mediante su ingenio, elevarse a sí mismo hacia Dios.
La interpretación popular de los ovnis tiende a hacer dependiente a la gente de las entidades de afuera, tal como hace el espiritismo con sus seguidores. La dependencia de entidades externas es diametralmente opuesta a las Enseñanzas Rosacruces cuyo mayor dogma es fundamentar la confianza de cada individuo en su propia naturaleza interna. Si esperamos que los “Hermanos del Espacio” vengan a cuidarnos, no trabajaremos en el desarrollo de nuestra propia naturaleza interna.
|