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Si los ovnis fuesen objetos físicos densos, no podrían desafiar las leyes físicas. Si lo hacen, no obstante, y si afectan también a la materia física, la conclusión lógica es que son etéricos. Por “etéricos” entendemos un estado de materia que tiene una vibración diferente a la de la materia química con la que estamos familiarizados. La región etérica puede ser considerada una realidad paralela a nuestra región química. La relación entre las regiones química y etérica, que son las dos mayores subdivisiones de nuestro mundo físico, ha sido descrita por Max Heindel y otros poseedores de una elevada percepción sensitiva. La región etérica se trata con detalle en el libro “La visión etérica y lo que revela” publicado por la Fraternidad Rosacruz.
La naturaleza etérica del fenómeno ovni no solo explica su naturaleza no sólida, sino también el extraordinario comportamiento a él asociado. En primer lugar, la región etérica es una subdivisión del mundo físico. De este modo no se desmiente el hecho de que la materia física pueda estar afectada por los ovnis. En determinadas circunstancias las formas etéricas pueden mover objetos químicos densos atrayendo hacia sí materia química. Las formas etéricas pueden, en ocasiones, producir respuestas de radar y bloquear sensores eléctricos. Además, las formas etéricas pueden ser fotografiadas y los sonidos etéricos pueden ser oídos bajo ciertas condicione. También pueden cambiar de forma y desplazase a grandes velocidades sin resistencia por parte de la atmósfera. Son dóciles a la levitación como a la gravitación. El hecho de que la región etérica sea la fuente de la energía física explica la causa de las luces brillantes, los colores resplandecientes, los niveles de radiación y los anormales efectos eléctricos que se correlacionan con el fenómeno ovni.
Aparte de esto el éter está aumentando en nuestro planeta. Cada vez es más gente la que experimenta la visión etérica, que se produce no en la retina sino más bien en el nervio óptico. En determinadas condiciones, amplias corrientes de éter pueden descender en ciertas áreas entrando en contacto con la región química más fácilmente de lo normal.
La naturaleza etérica del fenómeno explica también el creciente número de visiones de “tripulantes” o “extraños hombrecillos”. La región etérica es el hogar de muchos seres cuyos cuerpos densos están compuestos de éter, como los nuestros están compuestos de materia química.
Ya que el fenómeno ovni es etérico por naturaleza, solo puede ser interpretado con exactitud por un clarividente entrenado. Los observadores de otro tipo estarán siempre abocados a ser desorientados bien por sus propios deseos, bien por la opinión científica habitual, y dar al fenómeno una interpretación incorrecta.
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