Hume publicó su estudio sobre la inducción en el Treatise, relacionándola con el problema de la causalidad e indicando que de nuestra experiencia sensible no se sigue ninguna conexión necesaria. Hume nos indica que de la observación de n cisnes, tal que todos ellos sean blancos no podemos inferir la conclusión de que todos los cisnes son blancos y ello porque no podemos hallar una conexión necesaria tal que permita expresar la proposición:
"para todo x, si x es un 'cisne', x es blanco"
Ello planteado en forma deductiva sería:
(1) Para todo x, x es B
(2) x
(3) B
Con todo tal deducción adolece de dos defectos; (1) La primera premisa no es verdadera. No lo es pues no es analítica y por ello debe ser sintética. Pero si es sintética y deriva de nuestra experiencia o no es verdadera o es contingentemente verdadera. Más aún, sabemos, por la experiencia, que existen cisnes negros, por lo que la premisa es falsa. (2) Se comete el error de afirmar el antecedente, por lo que la conclusión no se deriva de ninguna regla de inferencia válida. Se verá mejor si reescribimos el argumento:
(1') x ® B
(2') x
(3') B
Ello muestra la falacia puesto que si el argumento correcto exige que las premisas sean verdaderas, ahora bien (1') es verdadera aunque sea el caso que ¬ x, pues, siendo un condicional, sólo podría ser falsa si es el caso que B sea falso y x verdadero, esto es, si es cierto que x es un cisne y no es el caso que sea blanco. Lo que Hume insiste es que de nuestra experiencia no se sigue ninguna conexión necesaria según la cual, despues de observar n veces que x es B, podamos realizar la generalización "Todo x es B".
Pero, posteriormente, Hume confiesa que el hombre común usa a diario tal inferencia. Entonces se plantea por la razón de ello. Tal es el problema psicológico. Su respuesta es que ello es consecuencia de un hábito: la observación de series repetidas de acontecimientos le lleva a pensar en su regularidad pasada y en su regularidad futura.
Pero ello posee una implicación interesante. Tal es el supuesto de la regularidad de la naturaleza. Tal supuesto subyace en la mente del hombre y justifica pensar que si "siempre ha sido así en el pasado, seguirá siendo así en el futuro". Hay diversos argumentos para sugerir la eficacia explicativa de esta hipótesis, pero considero que el argumento más poderoso es que tal visión posee un marcado matiz cultural. Por ello, hallando contraejemplos, podremos argumentar sobre el carácter social del hábito.
Una de las creencias más arraigadas es la de que cada día, por la mañana se saldrá el sol. Es cierto que el sol no 'sale', que su aparición es consecuencia del movimiento planetario, pero es una creencia que parece tan universal que parece ligarse a la naturaleza humana. Tal hecho exige la uniformidad del espacio- tiempo. Pero eso es precisamente lo que negaba la cultura azteca cuando suponía que el sol precisaba la sangre de los guerreros más esforzados para volver a aparecer en el amanecer. Más aún, negaban la uniformidad temporal al suponer que cada cincuenta y dos años el sol podía perecer. Ello se unía a la leyenda de los cuatro soles, con un periodo intermedio en el cual el sol no salía. Vemos como ha existido por lo menos una cultura que ha negado la unformidad del espacio- tiempo, ha negado la condición necesaria para suponer que el sol saldrá cada mañana. Y ello nos lleva a la necesidad de aceptar que tal suposición es puramente contingente en el hombre. El hombre no realiza necesariamente la inducción, pero existe un hábito tal que le lleva a practicarla.
La inducción, tal como la presenta Hume, es una enumeración de clases naturales y como tal, la mayoría de los autores posteriores que han tratado el tema, niega su validez. Pero, en tales condiciones ¿Cómo es posible la ciencia? ¿Cómo es posible la racionalidad del sentido común? ¿No nos vemos condenados a la irracionalidad?
De ahí que Hume haya sido tildado de escéptico. No deseo juzgar si tal epiteto es adecuado para el autor- que creo que no lo es- pero lo que es inegable que planteo un reto importante a la filosofía. Más aún, al discutir el problema de la conexión necesaria, planteó y negó la causalidad, pero, con ser importantisimo, es objeto que escapa a mi propósito actual.