El cuaderno único
Bien entrado el siglo XX, en las escuelas utilizaban varios tipos de cuadernos ya que aún no se habían unificado criterios respecto a cómo se debía organizar el trabajo. El cuaderno único aparece entonces como una alternativa integradora.
El cuaderno integraba los ejercicios de toda la actividad escolar, pero no eran como aquellos prolijos ejemplares que se mostraban en las exposiciones de fin de año del antiguo régimen, sino otros, menos perfectos, pero hechos por los alumnos sin la colaboración de familiares adultos.
El cuaderno es una suerte de espacio en el cual se documenta el trabajo del alumno, se enfatiza así que el trabajo que en el se realice, sea, efectivamente el del educando. Se sugiere así evitar los deberes cuya realización en el hogar dificulta a los docentes el control sobre tarea que específicamente realizara el alumno sin ayuda familiar.
Algunas ventajas que se señalaban con respecto al uso de cuaderno único de acuerdo a las prácticas impuestas por el movimiento de la Nueva Escuela:
a) Para la organización escolar: Desde el punto de vista de la supervisión, el trabajo de directores y supervisores se simplifica, puesto que no se hace necesario revisar todos y cada uno de los cuadernos, ya que la actividad se simplifica en un solo espacio. El Inspector, podría así juzgar el desempeño de los educadores no sólo por la observación directa de la clase sino también por la ejercitación documentada en el cuaderno. De este modo, la herramienta de trabajo ejerce un rol de instrumento de control: el maestro controla al alumno, el director, la labor “integral” del docente y el inspector a la de todos.
b) Para los logros del proceso enseñanza aprendizaje:
Logros actitudinales: al eliminarse el uso de borradores, el alumno debería necesariamente esforzarse en ser más prolijo y más esforzado en no equivocarse, desarrollando así la atención y la eficiencia.
Logros cognitivos y procedimentales: La resolución de ejercicios escritos favorece la comprensión de lo que se aprende, porque se visualiza el proceso.
Contenidos Curriculares
En cuanto a la planificación de contenidos, la Nueva Escuela propone que se suprima la división en varias disciplinas y que este sea sustituido por asuntos o temas, lo cual es coherente con la utilización de un cuaderno único de actividades. El ritmo del cuaderno no está dado por los contenidos sino por las actividades que se piensan a partir de los diferentes asuntos.
La eliminación de la caligrafía como disciplina, se reemplaza por el concepto de buena letra, esta práctica, si bien tiene una fundamentación teórica, tiene objetivo pragmático que es el de poder implementar el uso del cuaderno único, ya que la caligrafía requeriría cuadernos especiales.
Práctica escolar
La clase no sólo modifica su dinámica sino que requiere una nueva organización del modo en que se organizan las tareas. Ese cambio de disciplina por asunto, suponía también un nuevo enfoque para la distribución del tiempo escolar. El horario mosaico, en donde se realizaba una medición mesurada del tiempo que se dedicaba a cada clase es reemplazado por un criterio flexible que dependería del tiempo necesario para concretar cada actividad.
No sólo el tiempo es modificado conforme a las ideas de la Nueva Escuela, el espacio también debe adaptarse, por ejemplo, el pizarrón se reduce dejando lugar a otros recursos didácticos.
G.C.
Bibliografía:
GVIRTZ, S. (1998), Cap. 2: La configuración histórica del cuaderno de clase, en: Del curriculum prescripto al curriculum enseñando, AIQUE, Bs. As.
TEDESCO, J. C. (1993), Parte IV: Directivismo y espontaneísmo en los orígenes del sistema educativo argentino”, en: Educación y Sociedad en la Argentina (1880-1945), Solar, Bs. As.