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Escritura tecnetoesquelética e hipertexto en poetas contemporáneas en la red - Hacia una nueva historia de la poesía hispanica (III)

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CopyLeft Artículo de Tina Escaja - 23 de Septiembre de 2006
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3. Hacia una nueva historia de la poesía hispanica (III)

Lo humano cede paso a la robótica, a una construcción tecnológica y científica que había sido anticipada en la secuencia de objetos que aparecía bajo la doble imagen: una jeringa, una píldora, un matraz que contiene una solución de color rojo, un diente molar, un átomo, un signo de interrogación. La secuencia de objetos podría corresponder a distintas ramas de la ciencia: medicina, farmacia, química, biología, física. El signo de interrogación podría referir a la metafísica, pero a una metafísica integrada a la ciencia y la tecnología, como propone Haraway (181). El misterio se resuelve en la realidad informática, en la percepción última de la cualidad construida del ser. Y quien parece construir esa imagen robotizada, desde su posición de control visual, es la mujer, única entidad que mira y, al hacerlo, construye por la mirada y los instrumentos científicos al hombre.

El diálogo, por lo tanto, no parece tal. Se trata de un monólogo robotizado con resonancias en Blade Runner y sus replicantes-androides involucrados en una cacería virtual de la esencia del ser.15 Pero la mujer en el texto de Txopitea, a diferencia de su papel en Blade Runner y el discurso tradicional, se insinúa tener el control, domina por la mirada y su posición privilegiada que construye e interpreta con ese matraz-matriz originario y menstrual. La mujer alteriza al hombre, lo alegoriza, convierte al hombre en reflejo de sus deseos y angustias, en pronunciamiento de su posición ahora trascendente. En esa inversión de papeles, el hombre se presenta vulnerable: desnudo, definido, entregado, obediente, de espaldas. La mujer observa y construye asimismo desde su posición de autoridad poética que diseña e interpreta, enfatizando su condición de sujeto moral, intelectual y normativo. Pero a diferencia de la posición jerárquica tradicional que denunciaba Simone de Beauvoir desde las páginas de su influyente El segundo sexo, ahora el sujeto que interpreta no es Único ni Absoluto sino múltiple y arbitrario.16 Se trata de un sujeto que propone opciones, que invita a correspondencias, que disuelve los límites entre el creador y la criatura y los inserta en una cosmología inclusiva y virtual.

El resto de vínculos en el trabajo de Txopitea incide en el sentimiento de angustia, indaga en la memoria como forma de encuentro con ese yo difuminado y fragmentado, con una inocencia que se sabe desgarrada y extinta en una realidad/urbanidad sofocante, incluso militarista. “Libélulas futuristas” planean apoderarse del mundo (2: “libélulas”). El péndulo desgarrado de la niñez, como un himen o tejido roto, constata una infancia alejada y fugaz de muñecas mutiladas (3: “pelo”). En un paisaje interactivo, la ciudad acaba por imponerse y fagocitar palabras que aluden a la esperanza (“color esmeralda”), y a la transparencia (“ecos de cristal y agua”) (7: “ecos”). Es un sentimiento de una “infinita y mortal naturaleza divina” quebrada por la imbricación robótica y urbana (8: “robot”). En el proceso pendular de dualidades: ser y otro, infancia y madurez, cuerpo y máquina, mar y mecánica, infinito y no ser, del que participan cadencias musicales y sonidos, se pretende hallar la respuesta a modo de origen y fin: “no soy más que un charco de microbios, un vaso de lluvia. / El reflejo majestuoso de la mar” (9: “líquido”).

La cibernética responde entonces a una ontología problemática. Se celebra y, al mismo tiempo, se rechaza como parte inextricable del principio del ser. Ese valor tecno-ontológico que la autora expone al/a cibernauta a modo de “espectáculo de la imaginación, y por tanto íntimo,” afirma Sarasqueta, un espectáculo en el que la verdad última se confirma la pervivencia del arte y de la poesía: “Esta página está dedicada a todo el que crea que la poesía es suficiente” concluye Txopitea en su “portfolio,” enfatizando el término en mayúsculas en la versión en inglés: “This site is dedicated for all who think Poetry is enough” (“index”). Si de acuerdo con la autora en su entrevista concedida a doleku.com, “la complejidad de un diseño subliminal es también poesía,” la creación poético-ontológica se ramifica ahora por el hipertexto en búsqueda celebrada, pero también angustiada, de conexión. De este acto último de comunicación participa el deseo de encuentro tanto consigo misma como con los demás, en esa “communication with all of our parts” encomiada por Haraway (181).

Otras autoras indagan en ese espacio ontotecnológico desde sus propuestas hipertextuales. Alma Pérez apela sistemáticamente al lector/lectora en su trabajo VeloCity.17 En los poemas “Sumergida” (2000) y “Desprendiendo” (2002) de la citada serie, la autora enfatiza el deseo de inscripción en el poema, la conexión cibernética, un encuentro virtual que el escritor Luis Bravo asocia al viaje: “Es el propio individuo (navegante/ explorador/ cibernauta) quien viaja a distancias infinitamente mayores y hacia cualquier punto del planeta, a lomo virtual de un satélite. No varía ahora la ‘percepción’ de los objetos sino la ubicación subjetiva del sujeto. . . Lo que viaja es su mente." En ese viaje virtual intervienen elementos intertextuales (cita de Baudelaire en “Desprendiendo”) y neologismos (“velógama,” “velógrafo,” “velociudad”), dando lugar a nuevas avenidas de expresión que inciden en la dispersión y el fragmento, en la voluntaria destrucción del principio de autoridad, al tiempo que facilitan, por multiplicarlas, las posibilidades de conectarse. En los versos de VeloCity, la cita se complementa con palabras en varias lenguas y reproducciones móviles de neologismos, admitiendo implícitamente combinaciones infinitas. La velocidad cede paso al “velópata,” a la “velómana,”en grados opcionales de movimiento (“Sumergida”); “el mar de las palabras” permanece en oleaje perpetuo dependiendo del clic del/de la cibernauta (“Desprendiendo”). El énfasis en el encuentro, en esa fisura en la división entre el yo y el otro -fractura facilitada por la tecnología y el anhelo de conectar,- se vuelve acción y desgarro en las notas finales: “Indágame en tu oficio de lector / y te sabré morder a conveniencia” (“Desprendiendo,” escena 3).

 

Autor y licencia de 'Escritura tecnetoesquelética e hipertexto en poetas contemporáneas en la red - Hacia una nueva historia de la poesía hispanica (III)'
Tina Escaja Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero24/ciberpoe.html CopyLeft
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