En una organización juvenil solidaria, en este preciso momento, está por concluir una charla sobre cooperativas de trabajo y mercados. Otros jóvenes tramitan líneas de crédito en la banca oficial o se instruyen sobre las reglamentaciones vigentes en materia cooperativa. Ante los que sostienen que "el trabajo ha desaparecido", todos ellos intentan crear trabajo de un nuevo tipo, con nuevas reglas. Todo es un poco difuso todavía, quizás resulta insuficiente y no es fácil alejar el fantasma del puesto laboral estable, el salario adecuado del 1 al 10 de cada mes, la obra social sindical, vacaciones pagas... Ellos son algunas de las víctimas de la economía, de los que han llegado a imponer la idea de que todo se reduce a una cuestión de costos, de mercados y de consumidores, y también que la solidaridad es una debilidad propia de perdedores. Pero no se entregan.