El principal compromiso adquirido por el gobierno español con la firma del Convenio de la Biodiversidad, fue la elaboración de la Estrategia Española para la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica. Dicha Estrategia, aprobada en diciembre de 1998 por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, se presentó públicamente el 8 de marzo de 1999 como el eje central de la política de conservación de la naturaleza. Incomprensiblemente, cuatro años después, la estrategia parece estar totalmente olvidada.
Según Ecologistas en Acción, a pesar de que fue el propio Ministerio de Medio Ambiente quien promovió la Estrategia Española de Biodiversidad, con un proceso de elaboración inusualmente participativo y consensuado, ha sido también dicho Ministerio, y el propio gobierno, quien ha paralizado casi por completo su desarrollo y aplicación. El nulo interés del Gobierno en la Estrategia ha provocado que, pese a estar previsto y ser repetidamente solicitado, la Estrategia no haya sido aprobada por el Consejo de Ministros, no se haya discutido en el Parlamento, ni esté publicada en el Boletín Oficial del Estado.
Los tres principales compromisos de la estrategia, como son la elaboración en un máximo de tres años de las estrategias autonómicas de biodiversidad, la elaboración de los planes sectoriales de acción en un plazo máximo de tres años, y la modificación de diversa normativa, especialmente de la Ley 4/1989, que se debería haber realizado a lo largo de 1999. La situación real de estos tres compromisos es la siguiente:
- Aprobación de las estrategias autonómicas de biodiversidad antes de diciembre de 2001: solo Navarra y Murcia, han llegado a finalizar la elaboración de sus estrategias autonómicas, y en el caso de Murcia esta se encuentre todavía pendiente de aprobación por el Consejo de Gobierno.
- Aprobación de, al menos, 16 planes sectoriales antes de diciembre de 2001: Transcurridos cuatro años solo se han aprobado tres planes sectoriales (Forestal, Humedales y Libro Blanco de Educación Ambiental). La no realización de estos planes sectoriales es especialmente grave, ya que su elaboración es imprescindible para lograr la inclusión de los principios de conservación y sostenibilidad en los diferentes sectores de actividad económica y social.
- Modificación de la normativa y especialmente de la Ley 4/1989 durante 1999: El incumplimiento de esta medida tiene una especial relevancia, ya que la modificación de esta Ley es esencial para la implementación de la gran mayoría de la Estrategia. Las estrategias nacionales per se no pueden proteger ni conservar la biodiversidad sin el apoyo de instrumentos jurídicos que definan aspectos a conservar, medidas relativas al uso sostenible y la protección de la biodiversidad.
Pero además de estos tres compromisos, la estrategia contiene un altísimo número de medidas a desarrollar, que en estos cuatro años tampoco lo han sido, como es el fomento de la Red Natura 2000; la obligación de someter al procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental a todos los proyectos listados en el Anexo II de la Directiva 337/1985 cuando estos se desarrollen en espacios protegidos en la Red Natura 2000; la constitución de una nueva Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza delegada de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente; la creación de Centros de Biodiversidad, la elaboración de un Programa Nacional de Investigación; el fomento de la participación de las organizaciones no gubernamentales en las actividades de conservación de la naturaleza; o la actualización cada dos años del Diagnóstico de la Estrategia.
La marginación de la estrategia por el gobierno, según Ecologistas en Acción, se debe sin duda a la incompatibilidad existente entre la aplicación plena de la estrategia, y el modelo de desarrollo insostenible que actualmente lleva a cabo el gobierno. Efectivamente, las políticas sectoriales de transporte, energía, y agua, entre otras, resulta poco compatible con la preservación de la biodiversidad. Por ejemplo, existen varios embalses en construcción o tramitación, que inundarían áreas donde actualmente se reproducen especies en peligro de extinción, como ocurre con varios embalses de Andalucía, donde se reproduce el lince ibérico.
También la construcción de nuevas carreteras y autovías, o el desdoblamiento de las existentes, bien promovidas por el gobierno central o por las Comunidades Autónomas, están dañando gravemente áreas de gran valor natural, que albergan especies animales y vegetales en peligro de extinción. Asimismo, algunos de los nuevos puertos, o ampliaciones de los ya existentes, están dañando también a especies marinas de gran interés.
Finalmente, el gran desarrollo urbanístico que se está produciendo tanto en la costa mediterránea como en el entorno de las grandes ciudades, también está produciendo un daño ambiental importante, eliminando literalmente la fauna y flora existente en las extensas superficies ocupadas por esta actividad. Todas estas actuaciones se caracterizan, tanto por su elevada agresividad hacia el medio ambiente, como por la irreversibilidad de sus efectos, que pueden perdurar durante cientos de años.
Pese a la existencia de esta estrategia, los diferentes ministerios no parecen estar dispuestos a que sus políticas puedan verse condicionadas de alguna manera desde el Ministerio de Medio Ambiente, es de decir, no admiten ningún condicionante ambiental de ningún tipo, aunque éste pudiera llegar a ser compatible con la política y actuaciones de su ministerio. Esto prueba una vez más la falta de interés del gobierno hacia la preservación del medio ambiente.
Para Ecologistas en Acción con el manifiesto abandono de la Estrategia de Biodiversidad, este gobierno está también demostrando la escasa credibilidad que se le puede otorgar a la hora firmar convenios internacionales, como el de biodiversidad, así como de elaborar otras estrategias, como la actualmente en proceso de elaboración Estrategia Española de Desarrollo Sostenible.