



1 Tratamiento de las vocales
Como señala Mª Ángeles Álvarez Martínez, el tratamiento de las vocales en la variedad extremeña no presenta diferencias importantes con respecto al castellano común. Tan sólo se aprecia “una tensión articulatoria mayor en las vocales tónicas, que provoca cierto alargamiento en su duración; y en cuanto a las átonas, se constata el fenómeno de la relajación” (22).
El fenómeno más relevante es que las vocales /a/, /e/, /o/ se pronuncian cerradas en singular y se abren en plural. Este fenómeno se produce al desaparecer la aspiración de la /-s/. En este rasgo la variedad extremeña está emparentada con las hablas meridionales, ya que el fenómeno afecta a amplias zonas del andaluz. En general, los alumnos de E/LE perciben la pérdida de la aspiración al final de la palabra pero no la apertura de las vocales que acompaña al fenómeno.
Es interesante que los alumnos sean conscientes de otro fenómeno propio de muchas zonas del español que se da sobre todo en el noroeste y centro de la provincia de Cáceres, aunque hay que decir que se trata de un rasgo bastante residual. Nos referimos al cierre de las vocales átonas /o/ y /e/ en posición final que se transforman en /u/ y en /i/ respectivamente. Como decimos, es un rasgo que tiende a desaparecer en todas las zonas del español por la influencia de la formación académica y por la unificación lingüística que imponen los medios de comunicación. Sin embargo, es posible apreciar el rasgo en personas de mediana y avanzada edad con escasa formación académica de algunas zonas rurales (23).
2. Tratamiento de las consonantes.
Muy pocos son los rasgos distintivos que caracterizan la variedad extremeña en lo que al tratamiento de las consonantes se refiere. Además, se trata de fenómenos que, en su mayoría, se extienden por amplias regiones del mundo hispánico.
Un rasgo de gran vigencia es el “yeísmo” o pronunciación del sonido correspondiente a la grafía “ll” como /y/. Este fenómeno se extiende cada vez más, de forma que son ya pocas las zonas donde los hablantes distinguen los dos sonidos. Es interesante, como señalan varios investigadores (24), las diferentes realizaciones de la /y/, que en algunas zonas se pronuncia con un sonido africado similar al que corresponde a la grafía “ch”, mientras que en otros la articulación se caracteriza por el rehilamiento o semirrehilamiento. Tal vez estas diferencias articulatorias resulten difíciles de apreciar para nuestros alumnos y sea suficiente con hacerles ver el yeísmo.
Un fenómeno con el que todavía podemos encontrarnos, aunque pierde vigencia, es la neutralización de /l/ y /r/ en posición implosiva. En la región predomina la realización /r/, aunque en zonas del norte de Cáceres predomina la realización /l/ (25).
Igualmente pierde vigencia la aspiración de h procedente de /f-/ inicial latina y j castellana, fenómeno señalado por todos los investigadores como diferenciador de la variedad extremeña. Así, se conserva el dicho “El que no dice jigo, jacha, jiguera no es de mi tierra” para señalar esta peculiaridad. Aunque los hablantes perciban este rasgo como propio y se conserve en algunos términos concretos, sobre todo en la zona de Badajoz (jarto, jediondo, jondo, jato), ya son pocos los hablantes que dicen jigo o jacha.
Otros dos fenómenos relacionados con la aspiración son la realización de la /-s/ implosiva en medio de palabra y en posición final y la forma de pronunciar el sonido fricativo velar sordo del castellano, /x/. Estos dos fenómenos, propios de las hablas meridionales, sí tienen total vigencia en la actualidad y es importante familiarizar a nuestros alumnos con ellos, para facilitarles la comprensión del habla.
|