Desde el punto de vista lingüístico-comunicativo, el plan de cuidados presenta características sui generis que permiten clasificarlo como un género en el contexto de la cultura de las ciencias médicas.
En ellos se reflejan no sólo las concepciones del pensar de la profesión, sino cómo influyen en la estructura textual y regulan toda la estructura del lenguaje. En lo lingüístico, se observan regularidades en la selección de las opciones dentro del sistema de la lengua y un predominio de un grupo de patrones que van desde las frases que se constituyen en núcleos informacionales al formular el diagnóstico con normas institucionales bien definidas hasta la cláusula en el segundo y tercer estadio de desarrollo del texto.
Desde el punto de vista del campo del discurso, el texto se realiza en cláusulas que exhiben ambos tipos de transitividad: tipo de proceso y tipo de participación en el proceso, donde se dan procesos materiales, mentales y verbales, en una variada gama de actores, procesos, fenómenos y metas. En este sentido, se está frente a una rica experiencia lingüística corroborada por la variedad de significados y situaciones de uso del lenguaje.
Desde el punto de vista de la función y el modo del discurso, existe una marcada diferenciación al seleccionar la forma de realización gramatical de las cláusulas entre el segundo y tercer estadio. En este sentido, al seleccionar dentro del sistema cláusulas declarativas, con polaridad positiva, tema no marcado y foco de información dado + nuevo, se comprueba como esta comunidad de profesionales defienden formas preseleccionadas dirigidas a comunicar potencialmente qué se espera lograr con el paciente de modo claro, sencillo y sin lugar a ambigüedades.
Cuando en la tercera fase se opta por el imperativo, con polaridad positiva, tema no marcado y similar al anterior foco de información, también se comunica del mismo modo. Todo lo anterior posibilita una comunicación fluida con amplias posibilidades de retroalimentación en caso de ser necesario.
Debe señalarse además, que sobre la base de los conceptos del "análisis crítico del discurso" (Fairclough y Van Dijk) por medio del plan de cuidados, se establecen también relaciones de poder, entre quien lo diseña y quien lo ejecuta, entre el personal de enfermería y el paciente, entre el que sabe que debe hacerse y el que no, entre la institución de salud que prescribe normas y aquellos que están en la obligación de ejecutarlas normas que son fiscalizadas.
Todo lo anterior se refleja en el plan, y qué es sino esto mismo lo que se observa en las normas de redacción de todo el texto, en los diagnósticos, en las intervenciones. Esa es la razón de ser del imperativo.
En otro orden de cosas, el estudio realizado ofrece una serie de elementos nada despreciables que son de uso inmediato para la enseñanza-aprendizaje del idioma inglés en la Licenciatura en Enfermería en los Centros de Educación Médica Superior (CEMS).
En primer lugar, la definición clara y precisa de las regularidades genéricas de este tipo de texto permite la toma de decisiones sobre qué aspectos deben recibir un alto grado de generalización durante la formación y desarrollo de habilidades en el idioma extranjero en esta especialidad; permite, además, la elaboración de indicadores para el diagnóstico de la formación y desarrollo de habilidades en la redacción de este tipo de texto, lo que indudablemente tiene su influencia en la dirección del proceso docente-educativo en su condición de partida.
Los elementos que descubre el estudio son de aplicación inmediata en el pre y posgrado, y a más largo plazo abre el camino para estudios similares en otros géneros de las ciencias médicas como son la entrevista y el reporte de casos.
Se concluye que como género, los planes de cuidado presentan regularidades linguísticas que potencian sus posibilidades comunicativas dentro del contexto en que se desarrollan. Exhiben una estructura textual y de realización a nivel de la cláusula que los diferencia totalmente de otros géneros usados en las ciencias médicas. El estudio realizado, desde el punto de vista filológico, abre las puertas al conocimiento de cómo funciona el lenguaje en el área médica sobre la base de postulados científicos, al tiempo que ofrece elementos sustanciales aplicables a la enseñanza de idiomas en los CEMS.