Para aquellos interesados en utilizar programas multimedia, existen algunas formas de evaluar su calidad. Perry51 ofrece una guía de criterios, para programas multimedia que emplearán los profesionales (46 preguntas), una comparación entre programas de entrenamiento y juegos multimedia (8 criterios de comparación) y una evaluación de programas de entrenamiento multimedia (27 criterios). Todos ellos orientados al aspecto del aprendizaje y dirigidos a facilitar los procesos pedagógicos. Algunos otros autores han dedicado parte de sus trabajos a este rubro. Vaughan (1999), por ejemplo, evalúa los objetivos de aprendizaje, el estilo de interacción y el uso apropiado de los medios.
Hernández-Borges y colaboradores52 analizan la calidad de las listas de correo profesionales debido a su popularidad y utilidad como recursos médicos. Ellos analizaron las listas NEPHROL, PDIAL-L y HYPERTEL mediante el factor de impacto del Science Citation Index y el criterio llamado "Índice de calidad potencial". Concluyeron que los participantes de dichas listas son autores calificados por lo que puede considerarse que las listas de correo electrónico son un buen complemento a las revistas especializadas.
Otro medio no tradicional son los foros de mensajes. Aunque actualmente no existen propuestas para evaluar la calidad de este tipo de materiales, es posible encontrar algunos lugares donde han desarrollado restricciones de acceso y criterios de participación a fin de mejorar la calidad del sitio. Tal es el caso del foro que dirige la Suprema Corte de Justicia de México,53 que establece normas para el registro de los participantes, prohibición de lenguaje ofensivo y uso de mayúsculas, restricciones de contenido, etcétera.
Se habla también de la dificultad para evaluar la calidad de la literatura vanity y de la literatura "gris". 22, 26 A pesar de que este tipo de publicaciones puede ser de calidad, no es fácil valorarla, debido a la gran variabilidad de los formatos de presentación y contenidos, además de que no poseen algunas de las pistas visuales que, en un momento determinado, facilitan el análisis crítico por parte del usuario. Puede decirse que cualquier documento de este tipo podría evaluarse mediante algunos de los criterios propuestos anteriormente, siempre y cuando el documento lo permita. Por ejemplo, Sequeira54 propone una serie de criterios para evaluar la literatura "gris" dentro del marco de una base de datos útil para el sector salud en América Latina y el Caribe. Su propuesta incluye los siguientes elementos importantes para selección, validación e inclusión: a) los proveedores de la información deben ser agentes institucionales, b) la información enviada debe revisarse y validarse previamente por la institución o agencia proveedora, y c) los autores individuales deberán respaldar sus investigaciones, artículos, documentos o escritos en alguna de las situaciones o prácticas producidas a raíz de los procesos de reforma del sector salud. Por su parte, el juego de criterios propuesto por Harris,1 aunque no elaborado para este fin, bien puede permitir la evaluación de esta literatura debido a su naturaleza y conformación. De manera similar, los criterios Quick55 pueden ofrecer una alternativa para evaluar este tipo de recursos.
Con respecto a los materiales propagandísticos y de patrocinio, las disposiciones de la American Medical Association29 ofrecen una alternativa bastante viable para su formato y ubicación, estas características se incluyen en otros juegos de criterios revisados en este trabajo, así como algunos aspectos que se proponen sobre privacidad y confidencialidad de la información, los que también se tratan por la Fundación Health on the Net.
Por último, pero no menos importante, destacan los criterios de evaluación de sitios educativos, sean a distancia o en línea. Este aspecto cuenta con cierta tradición en el campo educativo debido a su relevancia en los procesos formativos. La educación en línea y a distancia ha merecido el trabajo de una gran cantidad de investigadores y educadores, tanto del sector gubernamental como de la iniciativa universitaria pública y privada. Entre estas propuestas se encuentran las del grupo del ILCE,56 quienes proponen un modelo basado en la evaluación del diseño, de la administración, del uso y comprensiva de los recursos para la educación en línea y a distancia. Muchos de los criterios son afines con los revisados en otros apartados de este trabajo, pero otros están sumamente orientados a la evaluación de los aspectos psicopedagógicos o comunicacionales.