Un ateo es una persona que hace una aseveración osada: "No existe Dios". Es osada porque afirma, de una forma absoluta, lo que hemos dicho antes que no es posible; es decir, la existencia o no existencia de Dios no pueden ser probadas absolutamente. Es osada, también, porque, a fin de hacer una aseveración de este tipo, ¡un ateo tendría que ser, literalmente, Dios mismo! ¡Tendría que poseer las cualidades y capacidades para viajar por todo el universo y analizar cada rincón antes que pudiera estar en condiciones de sostener una conclusión tan dogmática!
El humano más brillante, más culto, más viajado de la tierra hoy y que hubiera maximizado sus células cerebrales a niveles de aprendizaje óptimos durante toda una vida no podría de ninguna forma "saber" la milésima parte de todo lo que podría conocerse. ¡Y el conocimiento ahora se está duplicando cada año, en vez de cada década, o siglo, como en el pasado! ¿Es posible que Dios pudiera todavía existir fuera de la experiencia/conocimiento personal muy limitados de un ser humano muy inteligente? Además, ¡antes que un ateo pudiera identificarse como tal, primero debe reconocer la idea o concepto mismo, o posibilidad, de Dios, para que entonces pudiera negar su existencia!
La Biblia dice que "cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe. . ." (Hebreos 11:6). En otras palabras, hay un elemento de "fe" con relación a la creencia en la existencia de Dios. Pero la aseveración dogmática y osada anterior es, en sí misma, una expresión de fe. Se requiere fe para creer que Dios existe, y se requiere fe para creer que no existe. A mi juicio, se requiere aún más fe para que el ateo crea en su posición, porque sostiene su fe frente a una evidencia abrumadora al contrario. Los cristianos afirman también la existencia de Dios basados en la fe, pero es una fe razonable, basada en la verdadera naturaleza del cosmos, y no una fe ciega.
Volviendo al agnosticismo, el diccionario Webster lo define como una posición que afirma que "ni la existencia ni la naturaleza de Dios, ni el origen último del universo es conocido o conocible".{13} Aquí hay otra afirmación osada: Cuando el agnóstico dice: "Yo no puedo saber", lo que está dando a entender, en realidad, es: "Yo no puedo saber, tú no puedes saber, y nadie puede saber". Leith Samuel, en su librito Impossibility of Agnosticism, menciona tres tipos de agnósticos: {14}
El dogmático: "Yo no sé, tú no sabes, y nadie puede saber". Esta es una persona que ya se ha decidido. Tiene los mismos problemas que el ateo, arriba: tiene que saberlo todo a fin de sostener esta posición sinceramente.
El indiferente: "Yo no sé, y no me interesa". Es improbable que Dios se revele a alguien a quien no le interesa saber: "El que tenga oídos para oír, que oiga" (Lucas 14:35).
El insatisfecho: "Yo no sé, pero me gustaría saber". Esta es una persona que demuestra una apertura hacia la verdad y una disposición para modificar su posición, en caso de tener suficientes razones. Si este fuera el caso, también estaría demostrando lo que es cierto acerca del agnosticismo, a saber que busca ser un camino provisorio en la búsqueda de la verdad y que cede ante una perspectiva más razonable y menos escéptica de la vida y de toda la realidad.
"Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa" (San Pablo, Romanos 1:20).
"Dice el necio en su corazón: ‘No hay Dios’" (rey David, Salmos 14:1).