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Filosofía y Arquitectura - Pensamiento escolastico y arquitectura gótica

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Creative Commons Artículo de Roberto Goycoolea Prado - 10 de Junio de 2006
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2. Pensamiento escolastico y arquitectura gótica

Durante la alta Edad Media, la escolástica latina transforma radicalmente la cosmovisión naturalista griega de la que era deudora. Los jónicos comparaban el mundo con un organismo y aproximadamente desde los atomistas con un mecanismo. Frente a esto los escolásticos representan el universo como una entidad de carácter divino evidente en sí misma, por lo tanto, inalterable y absoluta (fig. 1). El elemento básico de esta orientación religiosa del pensamiento fue que el principio de corroboración de las hipótesis se encuentra en las verdades indiscutibles de las revelaciones trascendentes: la verdad es fruto de las revelaciones originarias y de los hechos apodícticos recogidas por la tradición religiosa.

El contraste con el mundo griego es enorme. Sócrates y sus contemporáneos reconocían el más alto valor a una investigación positiva que se justifica y profundiza en sí misma como único camino para lograr el conocimiento. En cambio, debido a la teologización del pensamiento, los filósofos escolásticos no pretendieron construir nuevas teorías sobre la naturaleza de las cosas a partir de la investigación o de conocimientos acumulados, sino explicar las nociones aceptadas por la física de la época (sobre todo las de Platón y Aristóteles y esporádicamente las de los atomistas) desde la óptica e la tradición religiosa considerada como valor absoluto. Por ejemplo, la tesis aristotélica (Física, IV, 4) de que existen en el espacio lugares naturales que atraen a cuerpos determinados según su naturaleza (el fuego es atraído por el lugar de la última esfera, la tierra por el centro del mundo) fue explicada por Damascio (1), entre otros, como un telesiurgus o fuerza motriz orientada a establecer una jerarquía espacial donde lo más espiritual (el fuego y la luz) quedaría más cerca del empíreo.

En la práctica de la arquitectura la formalización de esta epistemología llevó a sublimar sus aspectos teóricos. Boecio compara al ejecutor de una obra de arte con un esclavo y la ciencia que debe guiar ese trabajo con un gobernante. No interesa el conocimiento técnico en sí mismo sino las leyes absolutas (divinas) en las que éste debe conformarse. Por ello el constructor medieval, al igual que el filósofo, no pretendía crear nuevas formas ni ser original. El arquitecto no tenía que inventar el mito, sino formalizarlo: "tenía que dar expresión a una imagen que él compartía con su generación y que había sido formada gradualmente por la larga tradición religiosa de su pueblo" (2) . El espacio de las catedrales góticas son un claro reflejo de esta concepción del mundo, cuyas características principales, desde la perspectiva que nos ocupa, serían las siguientes: 

a. ESPACIO EMINENTEMENTE SIMBÓLICO. 

El autorizado lenguaje del ritual de consagración de una iglesia relacionaba, aunque no confundía, la visión de la Ciudad Celestial, tal como esta descrita en el Apocalipsis de San Juan, con el edificio a erigir: "Eclesia materialis significat ecclesiam spiritualem" (3). Relación simbólica que llegaría hasta el punto de que incluso el exterior de la iglesia, que había perdido importancia en la basílica del cristianismo primitivo, recobra en el gótico la apariencia de una ciudad defendida con torres y almenas (fig. 2). 

b. LA RELACIÓN SIMBÓLICA SUPERA LA CONTRASTACIÓN EMPÍRICA.  

El valor simbólico de las relaciones espaciales es, en principio, independiente de sus corroboraciones positivas. Lo que realmente interesaba era relacionar inequívocamente la divinidad y sus obras, aunque ello pudiera contradecir la experiencia. Por ejemplo, la afirmación recogida por León Battista Alberti de que el Arca de Noé "fue hecha según la figura del hombre (Cristo)" (4), supone una considerable distorsión de las proporciones de la figura humana para que la relación sea efectiva, tal como se observa en el dibujo de esta idea de Benito Arias Montano (fig. 3). 

c. ESPACIO JERARQUIZADO SEGÚN UN ORDEN DIVINO. 

Siguiendo las influencias neoplatónicas de Plotino, el medievo postularía que todos los entes existentes en el universo emanan de la ciencia divina y se ordenan en el espacio según su morfología y espiritualidad. A mayor materialidad y complejidad formal su posición espacial y moral será más despreciable. Principio plasmado, por ejemplo, en la cosmología de Salomón Ibn Gabirol, en el tratado Jerarquía Celestial del Pseudo-Aeropagita y en los múltiples Comentarios a esta obra (destacando el que Hugo de San Víctor dedica a Luis VII de Francia). En las obras construidas este principio se reflejaría de diversas maneras, por ejemplo, en la portada sur de la Catedral de Chartres, en la que "encima del Juicio Final, los coros de ángeles esculpidos están dispuestos en el orden jerárquico descrito por el Pseudo-Aeropagita" (5) (fig. 4). La misma jerarquía espacial se observa en el extenso mundo de imágenes en el interior de las Catedrales de Reims, Amiens o Chartres (esta última con alrededor de 1800 esculturas), "subordinado a un severo ordenamiento espiritual, meditado hasta en sus últimos detalles, tanto temáticos como artísticos"(6).

d. ORDEN ABSOLUTO (DIVINO) DE LAS RELACIONES ESPACIALES.  

La corriente neoplatónica agustiniana vería en las relaciones numéricas (geométricas y musicales), por su perfección, el instrumento utilizado por la divinidad en la construcción del mundo. A finales del siglo XII Alanus de Lille describe la creación del mundo comentando que "Dios es el habilidoso arquitecto (elegans architectus) que se construye el cosmos como palacio real, componiendo y armonizando la variedad de las cosas creadas mediante las `sutiles cadenas` de la consonancia musical" (7) (fig. 5). Repitiendo el acto esencial el arquitecto medieval utilizaría el número como fundamento de su obra y encontraría en las incuestionablemente bellas y perfectas proporciones de las obras creadas (reveladas) directamente por la divinidad los modelos de las obras terrenales. Abelardo afirmaba que las proporciones del Templo de Salomón descrito en el Antiguo Testamento correspondían a las consonancias musicales divinas y "que era esta perfección sinfónica la que hacia de él una imagen del cielo" (8)

e. INMATERIALIDAD DEL ESPACIO.  

A partir de tesis como la supremacía del bien sobre el mal, de lo espiritual sobre lo material, de la luz sobre la oscuridad (fig. 6), la Edad Media desarrolló una cosmología en la que se plantea una jerarquía espacial divina de orden físico y moral que va del pecado a la bienaventuranza, de las tinieblas al esteroma (9) (fig. 7). Cosmología magistralmente recogida en el universo que Dante nos describe en La divina comedia.

En la arquitectura esta cosmovisión se manifestó con especial claridad en la búsqueda de la menor estructura posible de los muros de cerramiento con el fin de lograr una completa identificación del espacio religioso con el más espiritual de los elementos, la luz divina, que se manejaría tamizada para acentuar la idea de trascendencia. Al contrario de lo que ocurría en los templos griegos, donde los elementos arquitectónicos (columna, viga, muros) son expresión manifiesta del dominio de la masa, el peso y la gravedad, la arquitectura sagrada gótica está empeñada en una guerra sin cuartel contra la gravedad. Se la niega para realizar el milagro de un espacio que está por encima de lo material. Las formas de la pintura sobre cristales provocan como experiencia inmediata la impresión de lo sobrenatural; formas que existen como seres incorpóreos nacidos de la luz, signos de mágico esplendor que se hubieran interpuesto en medio de los limites del espacio (fig. 8).

Estas características del espacio gótico, inspiradas en la visión religiosa del mundo que dominaba la vida medieval y legitimada por la epistemología escolástica, contrastan con lo que serían las propiedades del espacio arquitectónico del Renacimiento, debido a que este último se apoyaría en una epistemología completamente diferente, la de la llamada Nueva Ciencia, cuyos primeros pasos se podrían fijar en las últimas décadas del siglo XIII.

Autor y licencia de 'Filosofía y Arquitectura - Pensamiento escolastico y arquitectura gótica'
Roberto Goycoolea Prado Extraído de: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/contenidos.html

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