En junio del 2001, el Colegio de Enfermeras de Chile solicitó al ministro de Interior, José Miguel Insulza, "que gestionara las acciones necesarias que permitan a la pequeña Cony Ossa Quezada, trasladarse a algún centro especializado de atención y cuidados de la fibrosis quística, de los cuales existen varios en países de Europa. (...) Nuestra organización ha seguido de cerca este caso de profundo contenido humano y tiene el convencimiento que aún cuando las autoridades de Salud han implementado distintas medidas tendientes a paliar algunos de los innumerables problemas y situaciones asociadas a una enfermedad de la complejidad que tiene la fibrosis quística, dichas medidas sin duda resultan insuficientes si se comparan con los avances logrados en esta materia en otros países". Hasta hoy la solicitud no ha tenido eco en las autoridades.
La familia Ossa Quezada vivía en Linares cuando a Cony se le diagnosticó "bronconeumonía, coqueluche y bronquitis obstructiva", hasta que un médico finalmente descubrió que se trataba realmente de fibrosis quística. Fue trasladada de urgencia a Santiago y rescatada de la muerte gracias a la intervención de la Dra. Largo. De vuelta a Linares y por problemas económicos y de recursos hospitalarios, Cony se agravó: "Tengo una grabación en la que el director del hospital me dice que sólo podía gastar 180.000 pesos (270 dólares) en mi niña, en circunstancias de que debía gastar 700.000" (1.050 dólares). La familia realizó múltiples gestiones con las autoridades y envió cartas a la ministra de Salud, solicitando ayuda.
En agoto de 2000, se trasladaron a Santiago. Dos veces el padre de Cony se entrevistó con la ministra de Salud. La única respuesta que recibió fue: "No hay recursos".
Cuando se encadenó en la UNICEF fue apaleado por la policía. "Sólo trataba de salvar la vida de mi hija", señala. El escándalo llevó a las autoridades a organizar una ceremonia para informar "el pronto envío de un proyecto de ley que decretaba a la fibrosis quística enfermedad catastrófica", lo que aún no ocurre. Patricio Ossa interrumpió el discurso de la ministra, también allí fue reprimido.
En septiembre del 2000 solicitó formalmente audiencia al Presidente Ricardo Lagos. Cuatro meses después, envió una segunda solicitud. En enero de 2001-luego de cinco meses sin obtener respuesta satisfactoria-, ingresó a la Embajada de Dinamarca para solicitar "asilo humanitario": "Cuando el gobierno de Dinamarca estaba tramitando el asilo -tengo documentos que así lo demuestran-, las autoridades chilenas presionaron para que lo rechazaran, comprometiéndose, además, a tomar en sus manos la solución del problema. Con ese engaño fuimos sacados de la Embajada. No deberíamos haber salido de allí, pero creímos en el gobierno de Lagos que, finalmente, nos engañó".