



La contienda entre Austria y Francia acabó con la victoria de Bonaparte y con Francisco II sometido a los deseos del emperador francés. Hasta tal punto fue así que, apenas unos meses después de la derrota, el Habsburgo entregó a su hija como esposa de Napoleón. El imperio austriaco cambiaba radicalmente de estrategia política, cuidando a partir de ahora la expresión escrita, sobre todo si guardaba relación con temas que, como la guerra de la Independencia, exacerbaban a París. En el nuevo contexto político, Kleist sintió que su papel en Austria se había acabado y regresó a Berlín en 1810. En la capital prusiana se encontró en una situación penosa, agobiado por sus problemas económicos y deprimido por el fracaso de su proyecto político para Alemania. Tanto lo uno como lo otro le forzaron a tomar una rápida decisión. En la creación de una gaceta creyó ver Kleist la solución a sus dificultades monetarias y personales, puesto que constituiría una fuente de ingresos y orientaría de nuevo su vida hacia una meta. Tras encontrar el apoyo del editor Hitzig, Berliner Abendblätter fue realidad a partir del 1 de octubre de 1810.
El periódico despierta al principio una gran expectación por las novedades que ofrece: periodicidad diaria (salvo domingos), venta directa y no por suscripción, precio asequible y sección dedicada a la información local, que incluye una narración de los sucesos acaecidos en Berlín. Aparte de esas características formales, la gaceta nace con la firme intención de convertirse en un órgano independiente en el que puedan expresarse ideales políticos. Entre octubre y diciembre de 1810, Berliner Abendblätter enseña su carácter de publicación moderna e independiente, mientras que, en la etapa que vino después, la censura hizo del periódico algo anodino, un mero repetidor de las informaciones que contenían las otras dos gacetas berlinesas, Spenersche y Vossische Zeitung.
La postura independiente frente a la contienda española es el campo en el que mejor se pone de relieve la peculiar naturaleza de la nueva publicación. Durante los seis meses de existencia de Berliner Abendblätter salen en el periódico más de cien noticias sobre la guerra de la Independencia, en muchas de las cuales resulta palpable la tendencia antifrancesa de Kleist, algo que también se constata en relación con otras cuestiones. Las simpatías del escritor hacia los españoles se ponen de manifiesto ya el 3 de noviembre de 1810, cuando publica una noticia desfavorable a Napoleón que no ha aparecido en ninguna gaceta oficial francesa, sino en una suiza. En el artículo a que nos referimos, Kleist asegura:
"Según informes particulares de París, el cuerpo del ejército del General Reynier, situado junto a la frontera portuguesa, ha debido de sufrir bajas considerables al haber tenido que retroceder ante la superioridad de las fuerzas [enemigas]. El duque de Abrantes ha debido de socorrer ese cuerpo demasiado tarde, o incluso no haberlo hecho, por lo que ha caído en desgracia y se le ha pedido que rinda cuentas."12
Tal noticia, lejos de pasar inadvertida a las autoridades francesas, provocó la inmediata queja del embajador francés en Berlín, el conde de Saint-Marsan, quien envió una nota al gobierno prusiano para que castigara a los responsables. Kleist y el editor de Berliner Abendblätter recibieron sendos avisos para que un desliz así no volviera a repetirse. Dos días después de que hubiera aparecido la noticia de la discordia, el periódico insertó la siguiente rectificación:
"Un mensajero francés que arribó a Berlín el pasado jueves ha contradicho, por lo visto, el rumor de que las armas francesas en Portugal hayan sufrido una derrota y, por el contrario, ha contado noticias de victoria llegadas a París poco antes de su salida."13
El percance mencionado tendrá, a largo plazo, consecuencias negativas para Kleist, puesto que colocó a su gaceta en el punto de mira de la censura. El conflicto que se desarrolló con posterioridad entre el periodista y los censores arrancó precisamente de esta noticia sobre la guerra de la Independencia, si bien después se añadieron factores que lo agravaron aún más. Por otra parte, el suceso dejó claro a Berliner Abendblätter que la publicación de datos militares sobre la Península cuyo origen no fuera oficial iba a acarrearle quebraderos de cabeza.
Tras este problema, la gaceta renunció a insertar en sus páginas informaciones que no hubieran salido previamente en Le Moniteur. Como Kleist no quiso prescindir del enfoque antifrancés, recurrió a las llamadas estrategias de fingimiento de la situación comunicativa. Tal y como Helmut Sembdner ha demostrado, las crónicas fueron trabajadas de diversos modos, uno de los cuales consistió en fundir varias noticias en una sola, que aparecía acortada o alargada con respecto a la fuente original, y otro en redactar una nueva crónica que adquiría un sentido diferente al de la fuente. Tanto en un caso como en el otro se insistía tan sólo en aquellos factores que proporcionaban un determinado punto de vista del suceso narrado, favorable por lo general a los españoles.
Un ejemplo del empleo de estas técnicas lo tenemos el 31 de octubre de 1810. En la noticia de ese día se asegura que los franceses han sufrido algunas derrotas, mientras que en el texto original, extraído de Staats- und Gelehrte Zeitung, lo que se había afirmado era que, aunque las tropas británicas habían obtenido ventaja sobre las de París, sus asuntos al sur de los Pirineos presentaban mal aspecto14. Si en la versión de Kleist es el Reino Unido el país que sale favorecido, en la fuente original es Francia. Otro ejemplo que podemos citar pertenece al 10 de diciembre, día en que los lectores recibieron la siguiente noticia sobre Portugal:
"... el Ejército Imperial Francés ha perdido al general Simón en la batalla de Busaco, como consecuencia de la cual avanzó vencedor hacia Lisboa. A causa de un malentendido, a principios de octubre cayó en manos de una mísera milicia portuguesa el hospital de Coimbra con unos 14 ó 15000 enfermos. El 12 de octubre, en Villa Franca, el general St. Croix quedó dividido en dos pedazos por una bala de cañón disparada desde una chalupa inglesa."15
La información redactada por Kleist se basa en una larga crónica sobre la caída del hospital de Coimbra publicada tres días antes en Privilegierten Liste der Börsenhalle, de la que el escritor selecciona sólo los datos desfavorables para los franceses, rechazando todos los demás. La noticia había sido enfocada, además, de una forma más negativa que en la fuente original.
Tal tendencia no podía mantenerse durante mucho tiempo por bien que se encubriera. La represión de la censura prusiana se pone en marcha el 18 de noviembre de 1810, poco después de que el periódico diese a conocer el artículo contra las reformas del canciller Hardenberg. En algo más de dos semanas, Berliner Abendblätter ha cometido dos importantes errores: la publicación de informaciones no oficiales sobre España y Portugal, así como la inserción de graves críticas contra el gobierno de Federico Guillermo III. El día mencionado, los censores ordenan reducir las fuentes a las que la gaceta ha tenido acceso hasta ese momento. A partir de entonces se prohibe a Berliner Abendblätter publicar la crónica de sucesos, con lo cual Kleist perdió a todos los lectores que disfrutaban con semejante sección. Las restricciones continuaron en relación con otras cuestiones, hasta que llegó un momento en que lo único autorizado fue "Bulletin der öffentlichen Blätter" [Boletín de las hojas públicas], un anodino resumen de noticias recogidas de otros periódicos. Si en el primer trimestre esa sección había sido trabajada con los métodos señalados para expresar una opinión contraria, desde el 1 de enero de 1811 desapareció todo vestigio de crítica.
Berliner Abendblätter
se convirtió en una publicación aburrida, sin interés alguno para los lectores. Las ventas cayeron en picado. El editor, que desde comienzos del año era Kuhn después de que Hitzig retirara su apoyo a la gaceta, se negó a seguir financiando la empresa y Kleist se vio obligado a ponerle punto final. El 30 de marzo de 1811 se despide el escritor de sus lectores con una nota que, si bien era lacónica, dejaba abierto un amplio campo para la interpretación por lo confuso de sus términos:"Aviso. Motivos que no pueden indicarse aquí me obligan a cerrar con este número el periódico de la tarde. En otro momento se le presentará al público un resumen, comparando lo que hacía esta publicación con lo que se creía tener el derecho de prometer, incluida una construcción histórica de la diferencia posible."16
Faltaba apenas medio año para que en el lago Wannsee, cerca de Berlín, Kleist pusiera fin a su vida junto a Henriette Vogel. Su poco reconocimiento como escritor, el cierre de Berliner Abendblätter y el fracaso de su proyecto político para Alemania fueron, probablemente, algunas de las razones que le llevaron a tomar tan drástica decisión. Mientras tanto, la guerra de la Independencia, convertida ya en una lucha de desgaste para las tropas napoleónicas, prosiguió su curso y continuó despertando el interés de los alemanes. En 1813, cuando Prusia rompe con París y se desencadenan las guerras de Liberación, un grupo de patriotas, entusiasmados por la contienda peninsular, intentan llevar a la práctica las enseñanzas de España mediante la creación de una estructura guerrillera organizada, algo parecido a lo que Kleist había predicado en Hermannsschlacht y en diversas obras políticas. La iniciativa naufragó por la oposición de Federico Guillermo III y de otros mandatarios alemanes, temerosos de que el pueblo se hiciera con el poder. Kleist, muerto desde hacía dos años, no pudo ser testigo ni de la tentativa de realizar sus planes ni del fracaso de los mismos.
|