Minor Keith, uno de los reyes del banano, empieza su exitosa carrera en esta pequeña nación centroamericana. Ya antes de la creación de la United Fruit, como encargado de la ejecución de un contrato ferrocarrilero, para salvar de una crisis financiera a los contratistas, emprende en la plantación de bananeras. El negocio resulta espléndido, razón por la que decide proseguir en esa actividad, "hasta llegar a producir, a fines de los noventa, casi el 40% de todas las bananas del área del Caribe"(5). Por eso, cuando se realiza la fusión con la Boston Fruit Co., es elegido como uno de los vice-presidentes de la nueva empresa.
Esto significa, que cuando nace la United, ya está asentada sólidamente en la región caribeña. Nace de pie, como se dice.
Las tierras aportadas por Keith, y las que posteriormente adquiere son, casi siempre, fruto de la rapiña. Esto sucede por ejemplo en el valle de Talamanca, donde se destruyen los sembríos y se despoja de sus tierras a los indios del lugar. Unos huyen a las montañas, otros son esclavizados en las plantaciones y los más son aniquilados.
La vida de los trabajadores es trágica. Perciben salarios miserables, carecen de servicios médicos y habitan en verdaderas pocilgas. Los "comisariatos" de la compañía -que monopoliza el comercio de toda la región- vende sus artículos a los precios más escandalosos, acrecentando así la explotación. Y créase, por la importación de esos artículos no se paga ningún impuesto.
Sin poder soportar tanta opresión, en 1934, los obreros declaran una larga huelga. Pero, como es frecuente, siempre pierden los humildes:
El coronel Gallegos, bajo el pretexto de que los trabajadores habían quebrantado el arreglo, y con el aplauso entusiasta de la prensa burguesa, se echó brutalmente sobre los trabajadores. Crepitaron los fusiles y las ametralladoras en las sombrías bananeras del Atlántico; centenares de hombres fueron maltratados y encarcelados; centenares de trabajadores nicaragüenses fueron echados del país con solo los harapos que llevaban encima; y centenares de mujeres y de niños quedaron desamparados (6).
Así describe el desenlace de la huelga Carlos Luis Fallas en su verídica novela Mamita Yunai. Fallas, como uno de sus dirigentes, es testigo presencial de esos luctuosos hechos.
Cuando las tierras del lado del Atlántico quedan exhaustas -sin perder la propiedad de ellas- la United Fruit las abandona y se traslada a la costa del Pacífico. Tiene libertad para escoger lo que quiera. Libertad para seguir explotando.