6 - Notas

Artículo creado por Julieta Yelin. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero31/inventar.html
25 de Octubre de 2006

[1] Madrid, Ed. Taurus, 1982.

[2] Durand, Gilbert, op. cit., p. 68.

[3] Gilbert Durand nombra como ejemplos las imaginaciones iconográficas del infierno y el tratamiento del tema del mal en la literatura de Víctor Hugo.

[4] Conde de Lautréamont, « Chant premier », Les Chants de Maldoror, Oeuvres Complètes, Paris, Gallimard, 1973, p. 39.

[5] En todos los casos citaremos la traducción al castellano de Manuel Serrat Crespo, Madrid, Ed. Cátedra, 2001. (“El mal que me habéis hecho es demasiado grande, demasiado grande el mal que os he hecho, para ser deliberado.”, p. 105).

[6] Gastón Bachelard, Lautréamont, Paris, Librairie José Corti, 1974.

[7] Gastón Bachelard, op. cit. p. 15. (“Esta violencia pura no es humana; darle forma humana sería aminorarla, retardarla, racionalizarla. Poner en la base de la violencia una idea, una venganza, un odio, sería perder su embriaguez inmediata, indiscutida, su grito.”). La traducción es nuestra.

[8] Conde de Lautréamont, op.cit., p. 83. (“Existe un insecto que los hombres alimentan a su costa…”, op.cit., p. 148).

[9] Ibidem, p. 167. (“Estoy sucio. Los piojos me roen…”, op.cit., p. 229).

[10] Ibidem, p. 83. (“Existe un insecto que los hombres alimentan a su costa. Nada le deben; pero le temen. Éste, a quien no le gusta el vino y prefiere, en cambio, la sangre…”, op.cit., pp. 148-149).

[11] Ver Gilles Deleuze y Félix Guattari, “Devenir-intenso, devenir-animal, devenir-imperceptible...”, en Mil mesetas, Valencia, Pre-textos, 1998, p. 245.

[12] Conde de Lautréamont, op.cit., p. 87. (“Yo, si se me permite añadir algunas palabras a este himno de glorificación, diré que hice construir una fosa, de cuarenta leguas cuadradas y de adecuada profundidad. Allí yace, en su inmunda virginidad, una mina viviente de piojos.”, p. 152).

[13] Ibidem, p. 87. (“Arranqué un piojo hembra de la cabellera de la humanidad”, op.cit., p. 152).

[14] Deleuze y Guattari, op. cit., p. 244.

[15] Conde de Lautréamont, p. 167. (“Estoy sucio. Los piojos me roen. Los lechones, cuando me miran, vomitan. Las costras y las escaras de la lepra han descamado mi piel, cubierta de pus amarillento.”, op.cit., p. 229).

[16] Ibidem, p.167. (“Sin embargo, mi corazón late. ¿Pero cómo podría latir si la podredumbre y las exhalaciones de mi cadáver (no me atrevo a decir mi cuerpo) no lo nutrieran en abundancia?”, op.cit., p. 229).

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