Con la aparición de los formularios como elemento de intercambio de información entre un usuario y un sistema se permite la creación de aplicaciones web.
Estamos hablando del acceso a sistemas transaccionales remotos a través de un interfaz común: el navegador.
El negocio y la rentabilidad descansa sobre este tipo de PDIW. Negocio porque es la forma de realizar contrataciones a través de la red, rentabilidad porque supone la creación de nuevas formas de trabajo más eficientes.
Perfiles que intervienen son de tipo técnico: analistas, programadores, etc.
Según va madurando el mercado, los consultores de usabilidad y diseño de interfaz van encontrando su hueco, antes vetado entre estos perfiles a cambio de desarrollar conocimientos de tecnología y sistemas y sacrificar creatividad.
Generalmente, las personas con capacidad de contratar este tipo de servicios suelen ser Directores de Sistemas o de Tecnología.
En el caso de grandes aplicaciones de gestión la integración de diferentes sistemas es importante, así como no hacer que el usuario sufra esa fragmentación de sistemas en forma de dificultad de uso.
En este caso, la metáfora del libro no es la más adecuada. Podría ser una calculadora en la que introducimos datos y se nos presenta un resultado. Tampoco resulta adecuada la metáfora "página", en este caso, podríamos hablar de "pantalla".
La interacción en estos PDIW no es la navegación propiamente, al estar orientada a la realización de procesos concretos de una forma lineal con un resultado final: una transacción.
En este tipo B no hablamos de arquitectura de información propiamente dicha. No estamos organizando documentos, estamos creando procesos que pueden ser desde un formulario de contacto hasta todo un sistema de gestión interna de una empresa.
Como entregables para este tipo de PDIW surgen los Casos de Uso, Modelos de datos, Diagramas de Interacción, Diseño de interfaz, Prototipos.

El negocio de este sitio web descansa en el correcto funcionamiento del sistema de reservas y compra de billetes.