Manuel Castells, sociólogo español que fue profesor en la Universidad de Berkeley y que es un especialista en cuestiones vinculadas con urbanismo, tiene uno de los estudios más completos de la denominada era de la información; él es el autor de un clásico, La era de la información. Fue él quien acuñó el término "la economía de red", que es también el título de uno de los libros de la mencionada trilogía compuesta además por El poder de la identidad y El fin del milenio. Actualmente es profesor de la Universidad Abierta de Cataluña. En este ámbito, existe un pensamiento muy interesante y creo que tenemos que estar atentos a esta producción, conocerla y empezar a generar nuestra propia manera de interpretar estos fenómenos y actuar en consecuencia.
Revisando algunos materiales, traje este de Castells, un artículo que quiero utilizarlo aquí con un sentido provocador. En una conferencia que impartió hace algún tiempo, con el título "Iniciativa empresarial e integración social", él la comenzó con la idea siguiente: "La nueva economía no es una economía de las empresas de Internet, es una economía de las empresas que están articuladas en torno a redes de comunicación externas e internas, son aquellas que utilizan Internet como instrumento tecnológico central de la producción, gestión, comunicación, relación, tanto con el mercado como con los proveedores."
Cuando se habla de nueva economía, no se habla de Internet. Internet es el fenómeno más conocido de este tema. Son aquellas economías donde la red es un elemento esencial de la reproducción económica y de la forma de operar.
Quiero llamar la atención sobre este hecho. A veces, hay una cierta simplificación de un concepto muy complejo que se articula con el fenómeno definitorio de esta época. Castells pone en un mismo nivel los conceptos de "nueva economía" y de "globalización". Él habla abiertamente de que la nueva economía no es otra cosa que globalización. La nueva economía no es ni mejor ni peor, es sencillamente un fenómeno inherente a la globalización, donde las tecnologías de la información son decisivas.
Viajemos a un escenario totalmente diferente. A veces reproducimos y asimilamos lenguajes y conceptos, sin tener conciencia total de sus implicaciones. Por ejemplo, la clonación es un hecho. Pero, ¿eso significa que necesariamente está en todas partes? Eso mismo pasa con Internet. Internet es solo una tecnología, una forma de interconexión de redes, como la clonación es una técnica, una herramienta genética que recién apareció, que estamos viviendo y que llevará, inevitablemente, a la clonación humana. Estas son las tecnologías actuales, probablemente se utilizarán también contra el ser humano, como sucedió con otras que, en su momento, experimentaron los efectos de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Pero, en bien o en mal, eso no significa, necesariamente, que habrá clonación en todas partes, ni que sea la solución para todo, como ocurre con Internet. Internet per se no es el asunto.